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martes, 6 de junio de 2017

Madrid + Madrid

El mes de Abril en Madrid es el mes de las carreras de larga distancia de la capital. El primer domingo del mes el Medio Maratón y el último domingo del mes el Maratón.

Desde hace unos cuantos años participo en ambas carreras, aunque debo reconocer que el maratón únicamente lo he corrido en dos ediciones, y los últimos años me he conformado con el medio maratón que se realiza a la vez y que es una distancia más asequible. Así este año una vez más he corrido las dos medias maratones madrileñas en menos de un mes.

Cosas nuevas pocas, la misma diversión y las mismas ganas, aunque con unos cuantos años más lo que hace que la pasión de la primera vez haya desaparecido. Algunas cosas han cambiado como que ahora lo nervios me dejen dormir la noche anterior y que conozco perfectamente cada metro del recorrido. Pero lo que no ha cambiado desde la primera ocasión en que participe es lo mucho que disfruto con estas carreras, corriendo en mi ciudad y cerca de mi casa.


Algunos datos y curiosidades  a reseñar de esta edición del 2017 que deben quedar para recordar:
  • Este año los recorridos de ambas carreras se han mantenido iguales, por lo tanto ni han mejorado ni han empeorado. Desde hace varios años coinciden su salida en el Paseo del Prado y por supuesto en ambas se mantiene el final en la cuesta de Alfonso XII y calle Alcalá que tanto me gusta y que todos los años deja un reguero de corredores andando cuando las fuerzas desaparecen.
  • Se volvió al nombre original de la prueba después de que en la edición del 2016 se bautizara como “Half Maraton”, todo gracias a que yo lo reclame en la encuesta de carrera. Además Renault se ha convertido este año en el nuevo patrocinador principal para el Medio Maratón sustituyendo a Asics, esperemos que dure y su apoyo permita seguir disfrutando los próximos años de esta carrera.
  • Este año era la 40 edición del maratón madrileño, un número redondo que se celebró por todo lo alto. Las cosas han cambiado mucho desde la primera edición y en general para mejor, pero es cierto que los más veteranos se quejan de que se ha perdido el espíritu aventurero de las primeras ediciones y se ha masificado en exceso y es que es muy difícil contentar a todo el mundo.
Tampoco han cambiado tanto las cosas en 40 años
  • Todos los años engaño a algún nuevo incauto para que corra la media, pero en esta ocasión no había convencido a nadie hasta que unos días antes un compañero del trabajo me pregunta ingenuo de él si voy a acorrer la Media de Madrid. Eso fue su perdición y  aunque intento recular y se excusa en que no la ha preparado, le obligo a quedar en la salida para correrla juntos. Pero resulta más escurridizo de lo que esperaba y aunque cruzamos juntos la línea de salida en cuanto me despisto le he perdido entre la gente nada más empezar la subida por Alcalá, no me ha aguantado ni un kilómetro. Es una lástima aunque siempre me queda la compañía de mi cuñado que como yo se apunta a estas carreras todos los años.
Bajo Velázquez a ver si nos daba suerte
  • Este año por fin he conseguido que me bajaran a animar mis compis que viven en la Plaza del Perú, justo por donde pasa la carrera. En ediciones anteriores se habían comprometido, pero por efecto del sueño o el olvido nunca cumplieron su promesa. Por eso pensé que este año pasaría lo mismo, pero debe ser que se les acabaron las excusas y en esta ocasión allí estaban cuando pase. Es cierto que ya estaban retirándose pensando que yo ya había pasado, pero llegue a tiempo para que me animaran toda la familia, incluidos los dos enanos. Muchas gracias y espero que se convierta en una costumbre.
  • Que decir de mi familia que una vez más bajaron a la calle para apoyarme, aunque sea por que paso por debajo de casa y no tienen excusa eso no les quita mérito. Mención especial para mi enana que hasta preparo una pancarta personalizada para animarme.
La pancarta no es que fuera muy grande pero a mi me emociona igual
  • En el maratón corrí unos metros con uno de los trece corredores que han realizado las 40 ediciones del maratón madrileño y reconozco mi sana envidia por la gesta. Detalle bonito del corredor que iba acompañándole cargado con una pancarta que le señalaba indicando sus 40 ediciones en las piernas. De este modo el resto de corredores pudimos darle el merecido homenaje con nuestra sincera felicitación cuando pasábamos a su lado.
Un loco o un héroe, yo creo que ambas cosas 
  • En la media maratón de Madrid los últimos 3 kilómetros en cuesta se me hicieron pesados y eso que no había forzado demasiado en los anteriores, pero en cambio en la media del Rock & Roll fueron kilómetros de verdadero disfrute con mis piernas corriendo sin que mi cuerpo sufriera y animando al resto de los corredores que me acompañaban. Y en medio solo tres semanas de entrenamiento.
  • Como me ocurre todos los años mi cuñado me duro hasta la mitad del recorrido luego lo perdí y es que su táctica consiste en despistarme para que no le fuerce en los kilómetros finales. En la primera aprovecho el momento en que me pare a saludar a mis compis para darme esquinazo y en la segunda fue en el último avituallamiento donde le perdí, pone la excusa de que se atraganto con el plátano y tuvo que pararse para no ahogarse pero yo no me lo creo. En cualquier caso bajo de las 2 horas y eso tiene mucho mérito.
Carreras distintas pero ambos con la misma indumentaria, que poco originales somos
  • Nuevo récord de la prueba de Medio Maratón de Madrid en 1:01:54, una auténtica locura para este recorrido. No se superó el récord de participación del año pasado pero al menos el número de mujeres participantes sigue aumentando cada año, si es que no hay duda son más y mejores que nosotros.
  • En el maratón madrileño el periódico AS organizo por primera vez el “Reto 42 contra 1”, la idea era correr por relevos de 1 km para completar el maratón e intentar quedar a la par que los corredores que se disputaran la victoria. El único requisito era no ser profesional y correr los 1000 metros por debajo de los 3:04, lo que nos descartaba a la mayoría de los mortales. Sobre el papel parecería que el equipo de 42 corredores salía con ventaja sobre los corredores de la elite, pero se tuvieron que conformar con una segunda posición después de remontar en los últimos kilómetros gracias a los relevos de los corredores más avezados.
Viendo las caras del keniata y del relevista esta claro quien iba mas fresco

Y el año que viene seguro que volveré a correr en Abril por Madrid y estoy convencido de que volveré a disfrutar de que cada zancada por las calles madrileñas.

jueves, 14 de abril de 2016

La Línea Azul


Todos los años el primer fin de semana del mes de Abril aparece dibujada sobre el negro de las calles de Madrid una línea de color azul. En la mayoría de su recorriendo transita todo los años por las mismas calles y gira en las mismas esquinas, pero en ocasiones se vuelve caprichosa y continua recta en calles por las que antes giraba, comienza unos metros antes que el año pasado o se dibuja en nuevas calles.

La mayoría de los transeúntes ni se dan cuenta de su existencia, los conductores y sus coches la cruzan sin reparo y sólo algunos que la descubren se preocupan temiendo lo que pueda indicar su aparición. Pero los corredores populares sabemos de su secreto, conocemos su misterio, entendemos porque solo aparece una vez al año y porque no respeta carriles, direcciones prohibidas, ni semáforos.

Transcurrido ese fin de semana la gente se olvida de la línea azul y el resto del año se va borrando hasta casi desaparecer, aunque si eres experto y te fijas puedes descubrirla durante todo el año en algunas calles. Pero una noche vuelve a tomar vida y recuperar su color vivo indicando que la fecha ha llegado, que un año más el Medio Maratón ha vuelto a la ciudad.

Y así cada año el primer domingo del mes de Abril la ciudad es tomada por miles de corredores que vuelven a seguir esa línea azul que les llevara hasta el Retiro después de recorrer 21 kilómetros por las calles de Madrid. Correrán sobre ella en la mayoría de los casos sin darse cuenta de que la pisan y sin verla, tapada por la masa de corredores que la patean sin misericordia. Únicamente algunos privilegiados que corren en las primeras posiciones o aquellos que se tomen la carrera con calma y troten tras el gran pelotón la verán con claridad y les servirá de guía.

Cuando acabe la carrera y pasen los días, la línea ira desapareciendo al mismo ritmo que el dolor de nuestras piernas y el sufrimiento en los últimos kilómetros alrededor del Retiro y sólo nos quedara el recuerdo de la satisfacción al cruzar la línea de meta. Y así transcurrido un tiempo volverá el deseo oculto de correr por las calles de Madrid y otra vez volverán los nervios cuando una mañana nos despertemos y descubramos que la línea azul ha vuelto un año más.
















Y yo una vez más este año he vuelto a seguir a la línea azul.

Pero esta primavera mi objetivo son los 101 km de Ronda, lo que implica que en los últimos meses me he dedicado a hacer muchos kilómetros a ritmos lentos y lejos del asfalto. Como consecuencia me ha convertido en un auténtico “corredor diesel”, ni siquiera cuesta abajo consigo que mis piernas aceleren y continúan a su ritmo cansino que me lleva de un lado a otro gastando la menor energía posible.

Por lo tanto intentar correr rápido está muy lejos de mi alcance y me tomo la carrera simplemente por placer, sin mirar el crono y sin objetivo alguno, solo intentar disfrutar de correr por las calles de Madrid. Y debo reconocer que lo he conseguido sobre todo comparado con el año pasado donde acabe jurando que nunca volvería a intentar correr rápido en esta multitudinaria carrera.

Con la compañía de mi cuñado y junto al globo que indica las 2 horas, que en está ocasión si está en el cajón que le corresponde, salimos desde la Plaza de Neptuno. Como no tengo prisa adapto mi ritmo a la corriente de corredores y puedo correr cómodamente sin tener que ir esquivando gente y sin los frenazos típicos de esta Media.


Este año la línea azul ha retrasado unos metros su comienzo pero los primeros 12 kilómetros del recorrido son los mismos que otros años y mis piernas van solas siguiendo a la línea sin que yo me dé cuenta. Solo presto atención para disfrutar de los puntos más significativos del recorrido.

Km 3 - El cruce por encima de la Castellana por el Puente de Eduardo Dato y el chirrido de sus amortiguadores al pasar los corredores, estoy convencido que un año de estos seremos capaces de tirarlo abajo

Km 5 - Las sirenas de los bomberos en Santa Engracia, aunque este año no es necesario que nos duchen con las mangueras como en otras ediciones más calurosas.

Km 6 - Los ánimos de mi familia, cada año menos entusiastas pero fieles a la cita un año más.

Km 9 – El cruce por la Plaza de Castilla que indica el final de la subida y el comienzo del tramo más relajado del recorrido, escoltados en esta ocasión por la brigada paracaidista.

Pero este año la línea azul se desvía de su recorrido habitual a partir del km 13, deja a un lado Serrano y la Fuente de los Delfines y es que ella también cumple años y se hace mayor para subir la cuesta de Diego de León, por eso prefiere continuar recta por Príncipe de Vergara y llanear hasta llegar al Retiro.

Pero es una línea de costumbres y para seguirla tendré que volver a dar la vuelta completa al Retiro. Volver a bajar a tope por Menéndez Pelayo, sufrir en la cuesta de Alfonso XII, saludar a la Puerta de Alcalá y exprimirme para subir la calle Alcalá y entra por fin en el Retiro para cruzar un año más la meta. Al menos empujado por los ánimos del público que se agolpa a ambos lados del recorrido durante toda la vuelta al parque.

Con mi ritmo cansino y siguiendo a los globos de las 2 horas he recorrido la línea azul junto a mi cuñado, pero no puedo negar que en los últimos kilómetros me lo he tomado algo más en serio y he subido el ritmo para bajar de las 2 horas y superar esa barrera que permite decir tu marca entre los amigos sin riesgo de que se cachondeen en exceso.

Cada año la Organización intenta mejorar y en muchas ocasiones acierta, como ha ocurrido este año con la posición en la salida de los globos de tiempos en sus cajones correspondientes, de lo que nos hemos quejado tanto los corredores los últimos años, o los cambios en el recorrido, pero no puedo entender el cambio de nombre de la prueba.

En esta edición ha pasado a denominarse “Half Marathon Madrid”, dice la Organización en un afán por internacionalizar la prueba. Pero a mí personalmente me parece una estupidez, estoy cansado de que se llamen “runners” a los corredores, “finishers” a los que terminan las carreras, “training” a los entrenamientos o “coach” a los entrenadores, “track” al recorrido de la carrera o correr por la montaña ahora sea hacer un “trail”. Aunque debo reconocer que en alguna ocasión he utilizado estos palabros para aparentar ser más corredor de lo que realmente soy.

jueves, 26 de marzo de 2015

La Tragamillas

La Media de Collado Villalba la conoce todo el mundo por La Tragamillas, apodo que recibe en honor a su corredor más ilustre, Antonio Ledesma, personaje de barba canosa y pelo largo que recoge con una cinta rojiblanca en la frente y que se hizo famoso internacionalmente por ser imagen del Maratón de Nueva York.

El circuito es una mezcla de asfalto y tierra, con una zona dura por su desnivel entre el kilómetro 13 y 17, por lo que conviene reservar fuerzas. El resto del recorrido no tiene especial dificultad pero tampoco tiene mayor encanto, transcurre por polígonos y zonas de urbanizaciones, solo la zona del encinar del Soto, la Dehesa y atravesar el pueblo tiene algo de encanto.


Muy buena organización y grupos de animación a lo largo del recorrido pero muy poquito público que de ambiente a la carrera, espectacular avituallamiento en la llegada para recuperar fuerzas.

www.latragamillas.com













Primer carrera de este año y me voy a estrenar con una media maratón de las que todo el mundo cataloga de “duras” y es que ya que me pongo a correr que al menos al terminar me duelan las piernas.

Según nos acercamos a Collado Villalba desde Madrid el cielo se va cubriendo con unas nubes negras agarradas a la sierra que amenazan con descargar agua durante la carrera. Pero lo peor es el viento frío que baja desde la montaña, para los corredores es el peor enemigo y es que puede convertir las bajadas en subidas y las subidas en auténticas escaladas.

Reunidos de nuevo el trío de incondicionales recogemos los dorsales sin problemas, una lista en la pared donde mirar el nuestro número y una mesa donde un voluntario te da tu dorsal fiándose de que no le engañes ya que no te piden la documentación. De nuevo al coche pues hace fresco y todavía queda tiempo para la salida, a falta de 10 minutos para que comience la carrera nos decidimos a salir por fin del coche, es el momento de quitarse la ropa de abrigo y trotar un poco para combatir el frío.


Mientras calentamos el viento arrecia y parece que nos hará compañía durante la carrera, aunque al final solo molestara en los tramos abiertos, al principio y final de la carrera cuando corremos alrededor de la Dehesa Boyal, el resto de la carrera que transcurre por dentro del pueblo estaremos protegidos y no lo notaremos.

Nos colocamos dentro del grupo de corredores que se agolpan en la salida para protegernos del viento y el frío hasta que dan la salida y por fin arrancamos.

Del 1 al 5 – Persiguiendo a las liebres.

En los primeros metros una vez cruzado el arco de salida se hace muy incómodo correr, demasiados corredores y la salida en cuesta arriba hace que la gente vaya parada.

Mi objetivo es correr por debajo de la hora y 50 minutos y este no es mi ritmo por lo que abandono a mis dos acompañantes que se quedan protegidos dentro del rebaño de corredores y realizando un eslalon entre los grupos voy avanzando. Empiezo a coger un buen ritmo hasta llegar al primer embudo de la carrera un estrecho puente que no sé muy bien que cruza y que hace que tengamos que pasar de dos en dos y prácticamente andando.

Otra vez a ritmo de carrera veo al fondo la liebre con el banderín de las 2:00, tomo como primer objetivo alcanzarlo y aumento un poco el ritmo. No he llegado al kilómetro 4 y ya estoy a su altura y ya puedo ver 500 m por delante el banderín de la 1:50. Ese será mi segundo objetivo, no bajo el ritmo y me lanzo en su persecución, tardo menos de un kilómetro en recuperar la distancia y ponerme a su altura.


Han sido 5 primeros kilómetros a un ritmo por debajo de los 5 min el kilómetro. Llega el momento de ser conservador, sé que los kilómetros más empinados de la carrera son del 13 al 17 y conviene reservar fuerzas.

Del 5 al 14 – Corriendo en el grupeto.

Me pongo al ritmo de la liebre, aunque al principio me cuesta adaptarme a correr en el grupo que se forma a su alrededor enseguida me siento cómodo corriendo a un ritmo de 5:15 el kilómetro y disfrutando de las conversaciones entre los corredores.

Abandonamos la Dehesa y cruzamos la carretera de La Coruña por un paso elevado, ahora corremos por una zona comercial y de urbanizaciones de casa bajas y chalets muy poco atractiva en donde la única animación es nuestra liebre que debe ser del pueblo y va saludando por su nombre a los pocos espectadores con los que nos cruzamos.

La carrera se anima algo cuando tomamos un camino de tierra que atraviesa el parque que trascurre paralelo al río Guadarrama. Este tramo es de ida y vuelta por lo que nos vamos cruzando primeros con los corredores que van por delante y de vuelta con los que hemos adelantado. Intento localizar a mis compañeros entre el grupo de perseguidores pero no consigo verlos.

Al grupeto se une un corredor con la camiseta del Atlético al que todos animan cuando pasa y es que es el equipo de moda en la capital, en la próxima carrera tendré que correr con la camiseta de Ronaldo a ver si consigo que alguien me anime.

Nos dirigimos en dirección a la estación, cruzamos por encima de las vías del tren y en este punto nos cruzamos con los primeros de la carrera que ya vuelven, comprobando una vez más que no todos corremos igual.


Alcanzamos la zona de El Coto, un encinar donde corremos por sendas irregulares, para mí la zona más bonita y divertida de todo el recorrido, me adelanto algo al grupeto para poder correr cómodo y disfrutarla. Pero son escasamente un par de kilómetros y retornamos al asfalto y las casas.

Del 14 al 17 – Atacando cuesta arriba.

Cruzamos de nuevo por el puente sobre las vías y animados por una charanga a golpe de tambor y trompeta tomamos la Calle Real en dirección al centro del pueblo. Por fin parece que tenemos algo de público en esta zona y resulta más animado, pero también coincide con el comienzo de las rampas.

Los primeros kilómetros de subida hacen daño y el grupeto se estira, la liebre baja el ritmo para no perder a los corredores. He reservado fuerzas y voy cómodo de modo que casi sin pretenderlo me voy adelantado unos metros mientras subimos, no voy a pararme y me despido mentalmente de mis acompañantes.

Es mi momento y mantengo el ritmo mientras voy adelantando corredores que se van quedando atrás cuando llega la cuesta arriba. Cruzo de nuevo la carretera de La Coruña pero esta vez por un túnel subterráneo y ataco el último medio kilómetro de subida.


Excepto el kilómetro intermedio que es el más duro en donde el tiempo se me dispara a 5:30, el resto de la subida la hago al mismo ritmo que en los anteriores kilómetros llaneando.

Del 17 al 21 – Acabando más rápido.

Se acabó la subida y a partir de ahora es cuesta abajo hasta cruzar la meta. Con mi objetivo de bajar de 1:50 en la mano es el momento de correr sin reservar y subo el ritmo de mi zancada.

La Organización da un premio al mejor grupo de animación y en esta zona nos cruzamos con varios de ellos que hacen más agradable el recorrido, una banda de música rock, un grupo de animadoras con pompones, unos disfrazados de Tiramillas con su barba y su cinta en la cabeza, las chicas Mahou que serán las ganadoras y la orquesta del pueblo a la altura del Ayuntamiento.

Abandonamos el pueblo para volver a la primera cuesta donde empezamos la carrera, pero aún nos falta dar la vuelta al parque de la Dehesa. La carrera ya va muy estirada y al cruzar el puente no hay atasco. En esta zona el trazado no está muy marcado y mientras algunos corremos por fuera siguiendo el camino de tierra, algunos corredores recortan pegándose a la zona interior por una senda, aunque la diferencia no creo que sea muy grande el recortar se ha puesto de moda.


En estos últimos kilómetros he ido recuperando posiciones y adelanto a corredores que me habían dejado atrás, así paso al corredor atlético y a una pareja que corren empujando a su crío en un carrito sin ningún esfuerzo aparente. A lo largo de la carrera siempre vas “marcando” a corredores que te adelantan con la esperanza de poder pasarlos más adelante, cuando lo consigues siempre es una inyección de ánimos. Esto sumado al viento que ahora nos empuja  hace que estos kilómetros pasen muy rápidos.

La carrera acaba en la pista de atletismo en donde un grupo de animación disfrazados de zombis persiguen a los corredores. A mi esta última vuelta se me hace larga y los muertos vivientes no me hacen ni puñetera gracia, mi único objetivo es cruzar la meta y acelero en los metros finales para acabar cuanto antes.

21 + 97 m – Objetivo superado.

Los últimos kilómetros he vuelto a correr por debajo de los 5 min/km para acabar en una hora y 45 minutos, bajando en 5 minutos mi objetivo, aunque debo reconocer que mi reloj marca algo menos de 21 kilómetros.

Recupero fuerzas y estiro mientras veo entrar en la pista a la liebre que me acompaño durante tantos kilómetros y que llega sola, el grupeto se ha disuelto. Estoy atento a la llegada de mis compis, pero cuando ya pasa la liebre de las 2 horas y ellos no aparecen empiezo a preocuparme. Por fin aparece la parejita, vienen con cara de pocos amigos y a un ritmo cansino, está claro que lo han pasado mal y terminan por encima de las 2 horas muy lejos de sus mejores marcas.

Recuperamos fuerzas en los puestos de avituallamiento, con zumo, fruta y cervecita (sin alcohol por supuesto) y nos despedimos citándonos para la Media de Madrid.


Con esta media completo mi objetivo de las Tres Grandes Medias que comencé en julio de 2012 con la Media de El Escorial, carrera que estreno este blog y que continuó por partida doble en la Media de Fuencarral en 2012 y 2013.

Volver a repetir en El Escorial por su dureza y su encanto especial puede ser un buen objetivo para este año, siempre que pueda hacer un hueco entre tantas carreras en las que me gustaría participar. Está claro que la oferta supera con mucho mis fuerzas y por eso cada vez tengo que ser más selectivo con lo que corro.

sábado, 26 de abril de 2014

Cabalgando por Madrid

Es la cuarta edición seguida en que participo en esta media maratón madrileña y en los pocos años que llevo como corredor popular es la única carrera que he repetido cada temporada. Ya la he  convertido en una cita obligada en mi calendario de carreras y es una tradición terminar el año apuntándome a la edición del año siguiente, entre otras cosas para ahorrar algo de dinero.

Desde la primera edición en que participe la carrera ha mantenido sus señas de identidad y cada año ha aumentado la participación de los corredores populares y la calidad de los corredores de élite, consolidándose como la mejor media maratón del país. Lo que para mí como corredor madrileño es un orgullo.

Pero lo mejor es que se ha convertido en un acontecimiento dentro de la capital, con una afluencia cada año mayor de personas de toda España y de fuera del país. Raro es el día que sales a correr por las calles madrileñas y no te cruzas con algún corredor que no lleva puesta la camiseta de alguna de las últimas ediciones de esta carrera o eres tú el que la luces con orgullo.


http://www.mediomaratonmadrid.es/














Este año nos hemos juntado un buen grupo para disputar la carrera y aquí estamos posando antes de que den la salida los “Ocho Magníficos”, aunque en realidad en la película original solo sean siete y corran montados sobre caballos.



Tres repetimos de la edición de año pasado, y otros cuatro se estrenan no sólo en la carrera sino también en la distancia. El que completa el grupo es mi primo que aunque es la primera vez que coincidimos en una carrera es un corredor más que veterano y ya ha disputado esta carrera en otras ocasiones.

La idea inicial era correr todo el grupo juntos e intentar bajar de las dos horas, pero el hombre propone y la carrera dispone. Ya en la salida nos dividimos en dos grupos y excepto mi cuñado y yo que cruzamos la meta juntos, el resto de los Magníficos la terminó en solitario y cada uno con una historia muy distinta que contar. Esa es la belleza de estas carreras de larga distancia cada corredor te la contará de una forma distinta y en nuestro grupo se juntaron una muestra muy representativa de las sensaciones que tuvieron los casi 17.000 corredores que cruzaron la meta.

Voy a intentar resumir la historia de cada uno de ellos, según me la contaron y si no están de acuerdo tiene la sección de comentarios para corregirme. Empezaré de izquierda a derecha.







Al isleño ya le conocéis de otras carreras y por cualidades y preparación venía a estrenarse en la distancia con la idea, más que razonable, de bajar claramente de las 2 horas. Se presentó en la salida con ciertas dolencias en la rodilla como consecuencia de su alocada incursión en la moda minimalista siguiendo los pasos de su ídolo Kuprica. Pero eso no fue lo que más le preocupaba si no una indisposición estomacal que sufría desde la noche anterior. Fue muy valiente al juntarse al grupo delantero y aguanto hasta mitad de recorrido, pero los vómitos truncaron su carrera. Y tras el segundo “Messi” que tuvo que hacer en el recorrido, las fuerzas le abandonaron.

El grupo trasero le adelantamos en la subida de Alfonso XII y aunque intente animarle a que me siguiera, con buen criterio prefirió mantenerse a su ritmo y acabar con dignidad la carrera y sin mayores sustos. Eso sí con un cabreo monumental, aunque le sirva de poco consuelo estoy convencido que habrá otra oportunidad.






Mi cuñado es otro de los habituales que me acompañan en mis carreras. El año pasado ya termino por debajo de la barrera de las dos horas en esta carrera, pero su estado de forma en esta ocasión estaba muy lejos de aquellas maravillosas sensaciones de hace un año. Es el ejemplo de muchos corredores populares a los que las lesiones y sobretodo la falta de tiempo no le permite estar también como les gustaría.


Corredor con experiencia prefirió quedarse en el grupo trasero y realizar una carrera ultra- conservadora. Corrimos juntos hasta mitad de recorrido y me quede a esperarle cuando empezó a bajar el ritmo. Pero estaba claro que no era su día y se acabó quedando solo, para terminar la carrera lejos de su tiempo de la edición anterior. Mi opinión es que fue demasiado conservador y prefirió asegurar antes que arriesgar, estoy convencido que podíamos haber acabado juntos. En su caso sé que habrá otras ediciones en que mejorar sus tiempos.







Mi compi, el que me acompaña desde hace más tiempo y sin duda el triunfador en esta edición. Actuó como un auténtico “tapado”, según lo que nos contaba llevaba todo el invierno sin correr y en los últimos entrenamientos que hicimos juntos no se le veía fino. Pero está claro que nos ocultó su preparación, ya se destapo en los primeros kilómetros de la carrera Intercampus donde puso un ritmo infernal. Pero ha sido en esta media en donde nos ha sorprendido a todos.

Tras su sufrimiento en la edición del año pasado en esta ocasión bajo en varios minutos de su objetivo de dos horas, en una carrera donde tiro del grupo delantero y mantuvo un ritmo constante. Los últimos kilómetros los tuvo que hacer solo cuando descolgó a sus otros dos acompañantes y aunque ha confesado que sufrió en el último tramo de la carrera no estaba dispuesto a no cumplir el objetivo después de lo rápido que había corrido. Sólo siento no haberle acompañado en esta ocasión.







El año pasado no pudo participar aunque estaba apuntado pero este año al final apareció. Confesó en la salida que no había preparado apenas la carrera y que hacía tiempo que no se calzaba las zapatillas. Pero ánimo y osadía no le faltaron y desde que dieron la salida se juntó con el grupo de cabeza y casi aguanta hasta la meta.

Pero el medio maratón también tiene su muro y en el kilómetro 18 le alcanzo el hombre del mazo. En estos últimos kilómetros le cayó una minutada y su tiempo se fue lejos del previsto. Sufrió las últimas cuestas junto con su hermano que se le junto para acompañarle en los últimos kilómetros. Como él muchos se chocaron contra el muro, como nos ha pasado a los demás en otras carreras.







Mi otro cuñado, un habitual del golf y la piscina, en los últimos meses ha empezado a correr, se le ocurrió un día decirme que pensaba apuntarse a la media y ya no pudo desdecirse. Debo admitir que ha realizado una preparación de manual, revisión médica y prueba de esfuerzo para evitar sustos y un par de carreras de 10 km en donde estuvo cerca de bajar de los 50 minutos.

Pero le fallo la actitud. Ya en los entrenamientos en que nos juntamos en la Casa de Campo, mantenía buen ritmo los primeros 10 kilómetros para empezar a dejarse llevar y pararse antes de completar los 15 km previstos. Me confesó que la última semana rezaba cada noche por que lloviera el día de la carrera y tener una excusa para no presentarse. Y todo esto se reflejó en la carrera, en donde corrimos de más a menos. Fuimos juntos casi toda la carrera y en los últimos kilómetros no le deje que se parara aunque no pude evitar que bajara el ritmo y superáramos las dos horas por un minuto y medio.


Terminada la carrera juro y perjuro que colgaba las zapatillas, que la experiencia de una carrera tan multitudinaria no le compensaba el dolor en sus piernas. Pasadas varias semanas ya empieza a pensar en la edición del año que viene y estoy convencido de que si le pico un poco se apunta a alguna de mis locuras.







Mi primo forma parte de ese grupo de corredores que comenzaron de jóvenes, que han sido capaces de bajar de los 40 minutos en la San Silvestre Vallecana y que han participado en el Maratón de Nueva York. Siempre que coincidimos me cuenta que cada vez corre menos que ya casi no participa en carreras que se contenta con acabar, yo siempre le creo a medias, siempre tiene previsto participar en alguna carrera y por las marcas que me comenta no las hace de paseo.


Coincidió con el grupo en la foto de salida y de llegada, el resto de la carrera corrió con el grupo de los buenos. Fuera de forma y sin querer forzar fue capaz de estar cerca de la 1:40, no sé qué habría hecho si se hubiera preparado y salido a competir. Espero que podamos coincidir en otra carrera y probarme a ver si puedo seguir su ritmo.







Amigo de mi cuñado, un corredor a la antigua, de esos que demuestran que lo que corren son las piernas y el resto es accesorio. Se presentó en la salida con zapatillas de tenis, se había comprado unas zapas de correr con amortiguación, sujeción lateral y todos los extras, pero no se adaptó a ellas y prefiere seguir corriendo con sus viejas zapatas. Habitual corredor de 10 kilómetros nunca antes había superado esa barrera, pero demostró que a veces tanta preparación nos hace olvidar que lo más importante es tener buenas piernas y buena cabeza que las controle.

Salió a su ritmo, se colocó sus cascos y se aisló del mundanal ruido. La siguiente vez que le vimos fue en la llegada, con una marca debajo del brazo muy inferior a las 2 horas. Me confiesa que ha disfrutado de la carrera pero que no cree que repita, está claro que es un tipo distinto y no se deja abducir por la moda del running.


De mi carrera poco que contar, últimamente me he vuelto algo cómodo y me justifico en acompañar a mis amigos para no tener que forzar la máquina. En algún tramo me exprimí algo, sobre todo para alcanzar a mi cuñado que se había ido por delante e hice varios kilómetros por debajo de 4:30 aprovechando la bajada, pero en el resto acople mi ritmo al de mis compañeros y hasta me pare en una ocasión para esperar a un rezagado.

Pero disfrute mucho del ambiente y la animación. En especial de los ánimos de mi enana cuando pasamos cerca de casa. Al final venció su vergüenza y me esperaba con la pancarta que habíamos preparado juntos la tarde anterior, en esta ocasión el “Vamos Papa” era para mí y no tuve que robar los ánimos de otros niños que esperaban a sus padres.


La salida espectacular y multitudinaria como siempre, este año supere mi récord y tarde en cruzar la línea de salida 14 minutos desde que dieron el pistoletazo de salida. Como salimos tan atrás en el grupo todo el recorrido corrimos con la calle cubierta de corredores aunque con espacio libre suficiente para poder correr sin problemas. Sufrí los  avituallamientos de un modo distinto a otras carreras, nos encontrábamos las primeras mesas vacías de agua y la gente se lanzaba peligrosamente sobre las últimas para hacerse con la preciada botella.

Los últimos kilómetros me los pase gritando ánimos a mi cuñado para que no se parara mientras él me pedía un tiempo muerto que no le concedí. Al final disfrutamos de la llegada en donde tuve tiempo de pararme a saludar a la chica de mi compi que se sorprendía de que su chico hubiera pasado por delante de mí. Al menos mi ritmo cansino le permitió sacarme esta foto, muchas gracias.
  

A favor de la Organización decir que los pocos cambios que se han introducido en la carrera, en mi opinión siempre han sido para mejor.

El recorrido ha mejorado eliminando en el final la Cuesta del Ángel y los kilómetros por dentro del Retiro y sustituyéndolo por la subida por Alfonso XII y la Calle Alcalá. Los más puristas defienden que se ha perdido algo de dureza en el final, aunque a la mayoría de los mortales a esas alturas de la carrera el recorrido actual aunque más tendido se nos hace eterno. Además el nuevo circuito permite una mayor afluencia de público y a mí me encanta pasar bajo la Puerta de Alcalá.

Este final se convierte también en un guiño al desaparecido MAPOMA, ya que coincide con su clásico final, ahora que el maratón madrileño renombrado como ROCK & ROLL ha cambiado el recorrido final para suavizar los últimos kilómetros.

En las últimas ediciones la Organización hace entrega a los que finalizan de una medalla conmemorativa. Sé que resulta muy infantil pero a mí me encanta lucirla colgada al cuello cuando finalizo y mostrársela a mi familia y amigos como si se tratara de una medalla olímpica.

Como crítica a los corredores comentaré que este año me he cruzado con demasiados participantes que estaban siendo atendidos por lo servicios médicos de la carrera en un estado más que lamentable, el primero ya en el kilómetro 10 con claros síntomas de desfallecimientos y en la cuesta de Alfonso XII casi uno cada 200 metros. Creo que debemos recordar y sobretodo no olvidar que en esta misma carrera murió un corredor no hace tanto tiempo. Es nuestra responsabilidad prepararnos adecuadamente, pero ante todo no forzar nuestros límites de forma irresponsable.

El año que viene sin duda repetiré, aunque seguramente tendré que vencer mi vagancia y tomármelo en serio para comprobar si los años no han pasado en balde o sigo cerca de mis marcas de las primeras ediciones.

Con la camiseta de este año completo un particular juego de parchís, ya tengo las cuatro fichas, amarilla, roja, azul y verde solo me falta el dado.