jueves, 14 de marzo de 2019

XI Media Maratón Coruña21 - A Costa da Morte


Domingo 17 de Febrero del 2019

La Media Maratón Coruña21 pertenece al circuito que el Ayuntamiento y la federación gallega de atletismo organizan en las calles de la capital gallega. Consta de tres pruebas sobre las distancias estrellas del atletismo popular, los 10 KM que se realiza en el mes de octubre, la distancia reina de la Maratón en el mes de abril y la distancia Media Maratón en el mes de febrero.

La carrera trascurre por un circuito plano de aproximadamente 10 km al que hay que dar dos vueltas, para completar la distancia la segunda vuelta se aumenta en su tramo final con la única subida que hay en toda la carrera. El recorrido corre en paralelo al puerto de la Coruña y lo podemos dividir en dos tramos completamente distintos. La zona del puerto comercial y petrolero es triste y aburrida, con poca animación y ningún encanto, el firme es irregular y hasta peligroso en algunos tramos, se puede decir que es el “tramo infierno” de la carrera. Y el tramo del puerto de los transatlánticos y deportivo, que trascurre por una de las zonas más bonitas y con más historia de la ciudad, en donde se agolpa el poco público que anima la carrera y cuyo firme es ideal para correr, podemos hablar del “tramo cielo” de la carrera.

Los avituallamientos durante la carrera perfectos, bebida y fruta preparada en todos ellos y un gran número de voluntarios al servicio del corredor, pero sorprendentemente el avituallamiento en meta resulta pequeño, escaso y con pocos voluntarios lo que genera colas innecesarias.  Se echa de menos las liebres en la carrera, hoy en día cualquier prueba menor dispone de ellas y estoy convencido que muchos solo por el coste del dorsal estaríamos dispuestos a marcar el ritmo a los corredores. La bolsa del corredor inexistente, una camiseta bastante del montón y de discutible gusto y se acabó, el resto publicidad. Además se echa de menos una medalla conmemorativa en la llegada, correr en Coruña bien se merece un metal.

Mi conclusión es que resulta una carrera un poco fría, con una organización sin fallos pero discreta y falta del espíritu que siempre aportan los clubs de atletismo que organizan la mayoría de las carreras populares de nuestro país. Es evidente que al estar auspiciada por el Ayuntamiento las reticencias para correr por sus calles deberían ser menores, pero el circuito elegido esta diseñado más para no molestar en la ciudad que para el disfrute del corredor y la exhibición de la ciudad. Si sé eliminara el tramo infierno y sé prolongara el circuito hacia la Torre de Hércules hasta las playas del Orzán y Riazor, entonces si sería el recorrido perfecto.

Grandes marcas en la meta, con verdaderos corredores de elite, sobretodo este año en la participación femenina en donde la ganadora termino en una sorprendente séptima posición de la clasificación absoluta. Creo que la Organización se gasta más dinero en traer a estos corredores a la prueba que en atraer a los corredores populares, lo que le otorga prestigio y una buena clasificación en el ranking de la federación, pero no sé si desluce la fiesta popular que esta ciudad se merece.














https://www.coruna.gal/carreraspopulares/es

Viajamos el viernes desde Madrid y nos alojamos en Ares, en el chalet de veraneo que la familia de mi mujer tiene en esta villa ferrolana. En el pasamos parte del verano y cuando salgo por el pueblo a hacer mis entrenamientos los amigos coruñeses de mi mujer siempre me comentan que en Coruña las carreras son especiales. Comprobar si lo que me dicen es cierto o solo es la pasión que cada uno siente por su ciudad es una de las muchas razones que me han llevado a correr esta media maratón.

La carrera como en otras ocasiones la comenzamos ya el sábado, aprovechando que hace un día de sol sin una sola nube, algo extraño por estas latitudes, nos vamos a pasar el día a la Coruña. A Coruña es una ciudad preciosa que mantiene mucho del clásico encanto gallego dentro de su modernidad. Son obligadas las visitas a la Torre de Hércules, el faro más antiguo de España construido por los romanos, aunque de la edificación original solo quedan los cimientos y a la maravillosa Plaza de María Pita, famosa defensora de la ciudad contra los ataques del corsario ingles Francis Drake, presidida por el monumental edificio del Ayuntamiento. Aprovechamos también para visitar la ciudad vieja una de las zonas más olvidadas de la ciudad pero con unas cuantas plazas, iglesias y conventos dignas de visitar, como curiosidad la Iglesia de Santiago la más antigua de la ciudad y de donde parte el Camino de Santiago Inglés.


Para disfrute de mi enana visitamos también el Aquarium Finisterrae y la verdad es que echamos un rato muy agradable observando las peceras, habitadas principalmente por peces de la zona como rapes, corvinas, doradas o las feas morenas pero también por tiburones y rayas. Especial mención merece la Sala Nautilus que reproduce el gabinete del famoso submarino de Nemo rodeada por una enorme pecera  como si estuviéramos sumergidos y la piscina exterior con los leones marinos.


Por supuesto hacemos una parada al mediodía en nuestra ruta para disfrutar de una estupenda comida en un restaurante de la Avenida Marina. Damos buena cuenta de un pulpo y unos buenos pescados de los que habíamos visto nadando en el acuario y de los que ahora disfrutamos bien cocinados sobre un plato. Nuestra visita a la ciudad termina con el paseo por la Calle Real siempre bulliciosa y animada.


Ya en el coche y de vuelta a Ares, aprovecho que el Corte Ingles nos queda de paso para parar a recoger el dorsal. Pero resulta que no es en este Corte Ingles sino en uno nuevo que han inaugurado hace unos años en Marineda. No sabemos llegar y le pido a mi hijo que me guie con el móvil, como siempre la operación acaba en gran discusión, le grito que me tiene que indicar antes y el me responde que la culpa es mía por no seguir sus indicaciones. Aunque nos equivocamos un par de veces conseguimos llegar a nuestro destino y recoger el dorsal de la carrera.

La mañana del domingo madrugo para llegar con tiempo a la salida. Todavía no ha amanecido y todos duermen en la casa mientras me ducho, me preparo y desayuno. Mi hijo se había ofrecido a acompañarme pero me da pena despertarle y decido irme solo. Tengo que encerrar en su perrera a los dos mastines que protegen la casa, porque se escapan en cuanto nos despistamos y luego nos los devuelven la policía con la consiguiente multa. Me cuesta un par de intentos hasta que me obedecen y se meten por fin en su caseta.

Cuando llego a Coruña ya está el tráfico cortado pero han dejado un carril para llegar hasta los Cantones donde está la salida. Doy una vuelta por la zona del puerto intentando aparcar el coche, pero está claro que otros corredores han llegado antes que yo y no hay ningún sitio libre. Antes de perderme y que me manden al otro lado de la ciudad decido dar la vuelta y dejar el coche en el aparcamiento de los Cantones aunque tenga que pagar.

Me encamino a la salida de la carrera con la idea de dejar en el ropero la mochila pero es demasiado pronto para ponerme de corto y empezar a calentar y decido tomarme un café antes de la salida. Paso por la zona de entrega de dorsales y hay cola, es la primera vez que me alegro de la excursión de ayer para recogerlo. Solo encuentro una cafetería abierta en donde nos hemos juntado los corredores, me tomo un buen café que me pone a tono antes de la carrera.

Ya de vuelta a la salida me encuentro que en el guardarropa donde antes no había nadie ahora hay una buena cola y es que la única voluntaria que atiende la recogida de las mochilas no da a  basto con tanto corredor nervioso. Además me he dejado el teléfono en el coche y no puedo hacerme la foto de rigor, por lo que cambio de planes y decido dejar la ropa en el coche, total está a pocos metros de la meta y no hay peligro de que me quede frío cuando termine la carrera.

Vuelvo al aparcamiento para dejar la ropa, salgo de nuevo para hacerme en la calle la foto que publico en el grupo familiar como en otras ocasiones y luego vuelvo de nuevo al coche para dejar el móvil porque no quiero cargar con más peso del necesario. No recuerdo a ver dado tantos paseos en ninguna otra carrera, pero al final ya está todo organizado y me pongo a calentar en los jardines de los Cantones donde ya hay mucha animación de corredores.


Tengo el dorsal con franja morada, que según la información de la página web corresponde al cajón sin marca por lo que me voy al final de la salida. Pero cuando me acerco a los arcos veo que el morado está marcado como el segundo de los cinco cajones que han montado la Organización y el último es el de color rojo. No sé qué es lo correcto pero si tengo claro que mi marca prevista está muy lejos de la 1:25 marcada como tiempo máximo para los corredores del segundo cajón de salida, por lo que me pongo al final donde hay dorsales de todos los colores.

En esta ocasión oigo perfectamente el pistoletazo de salida y me da tiempo a prepararme aunque todavía tardo en ponerme a andar y un par de minutos más en cruzar el arco de salida y empezar a correr. Por fin ya estoy corriendo por las calles coruñesas, en los primeros metros somos muchos corredores juntos y hay que avanzar con cuidado aunque la gente ha salido muy rápida.

El primer tramo del recorrido transcurre por el Cantón Grande y el Cantón Pequeño para seguir por la calle Sanchez Bregua dejando a un lado la rosaleda y tomar la Avenida de Linares Rivas. Este primer kilómetro es muy entretenido, hay mucha gente animando y el entorno con los jardines y los modernos edificios coruñeses imitando las clásicas galerías para protegerse de la lluvia y el viento nos acompañan. Pero en seguida el recorrido se encamina a la zona del puerto y cambiamos los edificios por los muelles y sus tristes almacenes.

Después de avanzar unos metros en dirección al puerto damos la vuelta en una rotonda y deshacemos el camino para tomar definitivamente la Carretera de acceso al puerto petrolero. Una larga recta de algo más de un kilómetro que nos lleva hasta el final del puerto en donde giramos en una rotonda y volvemos sobre nuestros pasos. El firme en esta zona está bastante machacado por el paso de los camiones y hay que tener cuidado para no tropezar, además esta cruzado por las vías del tren que dan acceso a la estación de mercancías de San Diego y aunque está bien señalizado siempre es un riesgo añadido para el corredor, sobre todo cuando pasemos en la segunda vuelta y las fuerzas no estén tan frescas. No es una zona muy agradable de correr y por supuesto la animación es inexistente, creo que su único interés es hacer kilómetros para completar la distancia de la media. A mi paso se une que una locomotora cercana está en funcionamiento y respiramos la humareda que hecha, al menos es una zona muy plana y pasa rápido.


A esta altura de la carrera ya he tenido un par de incidentes con otros corredores, algo más típicos de las carreras multitudinarias de Madrid que de estas pruebas menos masificadas.

El primero lo protagonizan dos corredores que avanzan a un ritmo más rápido que el grupo y se me cruzan por delante buscando el hueco entre los corredores, tengo que frenar para no chocar y conmigo la mayoría de los corredores que se ven sorprendidos por la maniobra. El tener un ritmo mas alto no te da prioridad, al revés la regla no escrita dice que debes adecuar tu paso y evitar cruzar la trayectoria de otros corredores más lentos y en último caso avisar de tu maniobra para evitar colisiones.

El otro incidente me ocurre en la rotonda, voy corriendo por el interior pero el corredor que va por fuera se cierra bruscamente buscando el interior del giro para hacer menos distancia, como consecuencia se me cruza en mi trayectoria y tengo que frenar para dejarle pasar y poder continuar con mi carrera. Si no quieres hacer más distancia debes prever los giros y buscar el interior de la curva, sino lo has hecho con antelación debes mantener tu trayectoria abierta y hacer más metros.

Me he quedado algo sorprendido con estos cruces, no los había sufrido en las carreras fuera de Madrid en donde los corredores son más experimentados y muy respetuosos con estos temas. Mirando siempre antes de cambiar la trayectoria por si viene otro corredor o avisando con tiempo de cualquier maniobra inesperada.

Aunque normalmente no existen muchos choques en las carreras, si he presenciado tropezones y caídas con lesiones o torceduras. En el mejor de los casos obligas al resto de los corredores a modificar su ritmo lo que nunca es agradable y total no vas a ganar mucha distancia, es más fácil bajar tu ritmo para buscar el hueco adecuado y adelantar sin peligro y si lo ves complicado avisar para que te dejen pasar, mejor utiliza la palabra “perdón” que “paso” en ambos casos te dejaran pasar pero las sensaciones serán distintas.

En el kilómetro 5 miro por primera vez mi reloj y llega el primer sorpreson del día marca 24:17, eso significa que estoy corriendo por debajo de los 5 min/km algo poco común en los últimos años. Es mi oportunidad de volverme a acercar a mis mejores marcas y estar cerca de la hora y 40 minutos. No puedo desaprovechar la ocasión aunque eso significa dejar de pasearme y apretar algo los dientes. Decido mantener este ritmo, pero siempre controlando para no pagar el esfuerzo en los últimos kilómetros.

Ya hemos salido de la zona del puerto y volvemos a correr por la zona de los Cantones directos a la Avenida Marina, esta es la zona más emblemática y bonita de toda la ciudad junto a la Playa de Riazor. Corremos por la zona peatonal al lado de los edificios de un blanco impoluto con sus galerías acristaladas que son uno de los iconos más significativos de la ciudad, es un momento para olvidarte de que vas corriendo y disfrutar del entorno.

Llegamos a la altura de la Plaza de María Pita otro de los grandes iconos de la ciudad y una de las plazas mayores más bonitas de toda España. Solo podemos ver sus soportales de acceso ya que la carrera no la atraviesa, sería un paso espectacular para los corredores. Ahora corremos por el Paseo de la Darsena, es un tramo raro al ser una zona peatonal el recorrido está limitado exclusivamente con unos conos que marcan el recorrido de doble sentido. Algunos corredores se salen de circuito marcado y ocupan la parte reservadas para los viandantes, aunque sorprendentemente hay muy poco público animando en este tramo de la carrera.

Llegamos hasta el final del paseo y damos la vuelta en la Plaza Parrote, dejando a un lado el Castillo de San Antón. Ahora corremos con el mar a nuestra izquierda y el casco antiguo de Coruña a nuestra derecha al contrario que como veníamos. Es el momento de ver la cantidad de corredores que tengo detrás y subir la moral después de que en el tramo anterior haya visto pasar a los primeros de la carrera en sentido contrario a una velocidad muy alejada de mis posibilidades.

Mantengo un buen ritmo y todavía me siento “fresco”, hasta debo reconocer que he disfrutado mucho de este tramo de carrera completamente llano en uno de los rincones más bonitos de la ciudad, pero es el momento de volverse a concentrar en el esfuerzo. Pasamos el kilómetro 9 y volvemos a cruzar por debajo del arco de salida, la próxima ver que lo hagamos será para terminar la carrera.

Llega el avituallamiento en donde además de agua e isotónico hay fruta, solo aprovecho para beber un poco de agua, la mañana esta nublada y no hace mucho calor pero hay que hidratarse. Para la recogida de las botellas vacías además de los contenedores habituales han instalado unas redes imitando a una gran canasta para que el corredor enceste, es un detalle divertido que hace que por unos segundos te concentres en algo que no sea el dolor de piernas que tienes.


Un corredor unos metros por delante mío va lanzando al suelo la piel del plátano que se está comiendo, es un peligro para los corredores que vamos detrás si lo pisas puedes meterte una buena costalada. Me muerdo la lengua para no llamarle la atención, pero en el momento que me pongo a su altura tira al suelo el resto que le queda de plátano justo delante mío, por toda disculpa me hace un ademan con la cabeza. Y entonces me sale mi lado más guerrillero, le recrimino su acción, recordándole que no corre solo y que los que venimos detrás podemos resbalar con los restos que va dejando.

No recibo ninguna respuesta ni para disculparse ni para increparme, pero un corredor cercano se erige en portavoz y llamándome campeón me comenta que tengo que entender que van muy cansados y que yo que voy mucho más fresco puedo prestar atención y evitar los restos. No quiero entrar en más disputa y admito la sorna del corredor, pero los que me conocen saben que no suelo dejar pasar una y le contesto que cuesta el mismo esfuerzo tirar los restos hacia abajo en el camino de los que vienen detrás que a un lado fuera del recorrido. También pienso que si ya están agotados sin haber llegado a la mitad de la carrera sería mejor que se lo piensen antes de apuntarse a esta distancia, pero consigo evitar decirlo y sigo a mi ritmo alejándome de ellos.

Paso por el kilómetro 10 en un tiempo de 47:59, sigo manteniendo el ritmo para cumplir mi objetivo pero ahora comienza de nuevo el tramo del puerto y tengo que concentrarme para que mi ánimo no decaiga. Está claro que es una zona muy tedioso y ahora con menos fuerzas se hace más duro, sólo voy atento a no tropezar y terminar lo antes posible. Por fin acaba el tramo infierno y alcanzo el kilómetro 15 en donde marco un tiempo de 1:11:08, todavía con un margen de tiempo suficiente.

Desde hace unos minutos ha empezado a chispear y lo peor es que le acompaña un viento de frente muy desagradable. Cruzo a la altura de la meta donde se agolpa la mayoría del público y donde  ya están llegando los primeros de la carrera pero a mí todavía me quedan los últimos 5 kilómetros. Por suerte para de llover y el viento amaina por lo que no tengo excusa para no aguantar el ritmo.

Volvemos a pasar por el paseo de la dársena y disfrutar del entorno con muy poca gente, en todo el recorrido solo hay público en la zona de meta. Queda la parte más empinada de la carrera que la Organización ha guardado para el tramo del 17 al 18 y medio, la subida hacia la Torre de Hércules por el Paseo del Alcalde Francisco Vázquez en honor a uno de los grandes personajes políticos de la ciudad durante la actual democracia. Como curiosidad del paseo las controvertidas farolas modernistas de color rojo, que además servían para soportar la catenaria del tranvía que circulaba hasta hace varios años cuando se desmonto. Está claro que no pasan desapercibidas para cualquiera que haya visitado Coruña.

Estaba sobre aviso de este último esfuerzo y creo que he guardado fuerzas, pero en cuanto el paseo se empina compruebo que ya no me sobran las fuerzas. Es el momento de apretar los dientes para no bajar el ritmo y así me lo propongo tomando como referencia llegar a la siguiente farola roja. Aguanto bien el ritmo y voy adelantando muchos corredores, aunque pierdo un poco de tiempo con respecto al ritmo que traía, pero al final son solo 15 segundos en esto tres kilómetros de subida y bajada.

Acaba la subida sin llegar a la Torre de Hércules y me lanzo cuesta abajo. Pensaba que me sentiría más fresco bajando pero está claro que las piernas ya no recuperan. Paso por el avituallamiento y vuelvo a coger solo agua, ya me he tomado mi gel en el 15 y con eso llegare a la meta. Bebo con tanta ansia que me atraganto, no es algo que me ocurra a menudo en las carreras ni preocupante pero me hace bajar el ritmo durante unos metros hasta que recupero la respiración.

De vuelta en el paseo y el puerto ya solo voy concentrado en correr todo lo que me den las piernas, ya he pasado tres veces por esta zona y disfrutado del entorno ahora es el momento de correr y llegar lo más pronto posible a la meta. Paso el kilómetro 20 en 1:34:45, ya va a ser difícil bajar de los 40 minutos pero aun así me lanzo por la Avenida Marina con el único objetivo de quedarme lo más cerca posible.

El último kilómetro lo corro como si fuera una serie de entrenamiento a 4:35 min/km, las piernas aguantan y cruzo el arco de meta con un tiempo de 1:40:48. Es un subidón, en las tres últimas medias he rebajado mi registro, para una mejora de casi 8 minutos en tres meses, estoy como en mis mejores tiempos cuando tenía unos cuantos años menos.

Ya solo queda recuperar un poco antes de coger el coche para volver a Ares y darme un buen homenaje gastronómico en el muelle de Mugardos con la familia. A la salida del restaurante ya está lloviendo y nos acompañara hasta que abandonemos Galicia de vuelta a Madrid. Un viaje de más de 600 km para cerrar un fin de semana perfecto.

La semana después de terminar esta media maratón recibo por correo el boletín de Carreras Populares donde aparece un artículo titulado “Normas de educación en plena carrera”. Dos autores en artículos distintos hablan sobre las normas no escritas que harán que la experiencia de correr en grupo sea más agradable para todos.

Me alegra comprobar que coinciden con mis apreciaciones durante mi carrera en Coruña y que no me estoy volviendo un viejo cascarrabias. Bueno realmente si me estoy haciendo mayor y me encanta discutir, pero en este caso los artículos me dan la razón y las famosas “normas” existen aunque no aparezcan en el reglamento de ninguna carrera.

A continuación recojo textualmente unos extractos de los artículos y recomiendo a todos los que se inicien en las carreras populares dediquen unos minutos a leer en internet estos artículos antes de ponerse un dorsal.

“Las trazadas. No te cruces innecesariamente. En cada carrera se juntan centenares de trazadas, una por corredor. Es casi un milagro que no nos vayamos golpeando los unos contra los otros. Tenlo en cuenta especialmente cuando vayas a tomar algún tipo de curva. Aunque creas que tengas ganada la trazada, puede venir algún corredor por detrás más rápido que tú. Dedícale solo una décima de segundo a ampliar la mirada al lado donde vas a girar con la finalidad de no entorpecer a nadie ni chocar contra otro corredor. En las rectas tampoco te cruces innecesariamente y, si lo haces, cerciórate de que no viene nadie.” (May Lujan)

“No tires al suelo los geles y otros deshechos de posibles alimentos que hayas llevado a la carrera. Una norma de especial prevalencia en la montaña. Si has sido capaz de llevarlo encima hasta la mitad o el final de una carrera y allí te sirve para llenarte de energía, también eres capaz de no tirarlo al suelo y volver a guardar el envase vacío en el mismo lugar.” (Luis Miguel del Baño)

miércoles, 13 de marzo de 2019

XXXV Media Maratón de Castellón - La Costa del Azahar


Domingo 20 de Enero del 2019

Un circuito muy plano de dos vueltas, una altura mínima sobre el nivel del mar y la climatología propicia para correr del mes de enero levantino hacen de esta media maratón una carrera muy rápida, ideal para intentar bajar tus marcas o al menos correr deprisa.

Tiene detalles de gran carrera como los cajones por marca o el gran avituallamiento al final de la carrera hasta con cerveza, pero me da la impresión que se queda en un querer y no poder. No tiene el espíritu para considerarla una “carrera de club” como ocurre con las medias maratones de otras capitales de provincia, pero por su puntuación según la federación de atletismo, que tiene en cuenta participación, marcas y antigüedad, está en el puesto 30 a nivel nacional muy alejada de las pruebas punteras.

Es verdad que algunos corredores comentaban que el tener que cambiar su fecha al mes de diciembre para adaptarse al cambio de fechas de su hermana mayor la Maratón de Castellón no le ha favorecido y en los últimos años está perdiendo protagonismo. Mientras que la prueba reina que tiene lugar un mes después ha subido mucho en los últimos tres años situándose la sexta en la lista de los maratones españoles.

En cualquier caso treinta y tres ediciones es una cifra para estar orgullosos y después de participar en ella puedo afirmar que bien merece el viaje hasta la comarca de la Plana y la Costa del Azahar.











http://www.mediamaratoncastellon.com

Es sorprendente que después de ocho años participando en carreras populares, con más de sesenta pruebas terminadas, habiendo corrido distancias de maratones, medias maratones, 10 kilómetros y hasta ultra maratones de 100 km, en carreras nacionales e internacionales, saliendo a buscar superar mis marcas o simplemente con la intención de acabar la prueba, habiendo fracasado en algunas de ellas y cumplido mis objetivos en la mayoría, siga poniéndome nervioso la noche antes de cada carrera.

Y una vez más aquí en Castellón en donde he venido a correr su media maratón, vuelvo a pasar la noche anterior en vela, dando vueltas en la cama sin poder descansar a gusto. Y eso que ya hace tiempo que solo corro por disfrutar, por supuesto sin ninguna intención especial y solo para poder decir que yo corrí esa carrera.

Aburrido de dar vueltas en la cama me levanto, me ducho y desayuno en la misma habitación un batido, plátanos y unas galletas, nunca tengo ganas de tomar nada antes de las carreras pero tengo que llenar los depósitos, aunque debo reconocer que anoche nos dimos un buen homenaje y no me prive de nada por lo que no pueden estar muy vacíos.

Me dirijo al Parque Ribalta donde está la salida de la carrera dando un agradable paseo andando desde el hotel. Ayer hizo un día soleado y hasta caluroso, pero después de llover esta noche, la mañana ha amanecido nublada y algo más fresca, una climatología perfecta para correr mientras no empiece a llover. Sobre todo cuando el resto de la península este bajo el efecto de la borrasca con lluvias persistentes y con temperaturas bajas y aquí la costa del Azahar se mantiene ajena a la borrasca.

Voy hasta la Pérgola en donde está montado el ropero y se hace entrega de los dorsales, todavía no hay demasiado movimiento y la gente recoge los dorsales y se prepara sin agobios. Yo recogí el dorsal ayer por la tarde, porque durante nuestra visita turística de la ciudad pasamos cerca y aproveche, pero está claro que no es necesario y puede hacerse todo la misma mañana de la prueba. Me cambio y dejo la mochila en el ropero.


Ya en la calle me hago la foto de rigor para mandarla a la familia, yo creo que están un poco aburridos de que les despierte todo los domingos con mis carreras pero ninguno se queja, y hasta recibo ánimos de algunos de ellos. Después de calentar un poco y ya con el parque lleno de corredores me dirijo a la salida y me coloco en mi cajón de salida, dorsal de fondo amarillo por debajo de 1:55, es el penúltimo de los seis cajones establecidos por la Organización, por lo que estoy muy lejos de la línea de salida. Aunque tampoco me preocupa en exceso hay algunos corredores que intentan adelantarse lo más posible pero mi experiencia es que con un número de corredores inferior a los 1000 como es el caso de esta carrera se puede correr sin agobios desde el primer metro.


No tardan demasiado en dar la salida, y recorremos el paseo que cruza el parque animados por el público que sorprendentemente se agolpa en gran número a ambos lados del paseo. Salimos del parque por la Plaza de la Independencia más conocida por la plaza de la  farola, por la que se encuentra en su centro de enormes dimensiones con sus cuatro brazos que soportan las grandes luminarias de cristal.

Ya cogemos las calles de Castellón y los primeros kilómetros en bajada son bastante favorables, según mi reloj el primer kilómetro lo recorro en 5:17 más rápido de lo que debería. Pienso en levantar un poco el pie del acelerador para no reventarme en la primera vuelta y aun así el recorrido es tan amigable que los kilómetros de la primera vuelta los corro entre 5.00 y 5:10, un buen ritmo para mis viejas piernas.


Mientras avanzo por el recorrido voy identificando puntos de interés que me sirvan como referencia durante la segunda vuelta.

El primer encuentro es con el  Campo de futbol de Castalia donde juega el Club Deportivo Castellón ahora en segunda B y a la sombra de su vecino de primera división el Villareal CF, pero que durante los años 90 milito en la primera división y fue el primer equipo de la provincia.

Un kilómetro más adelante esta el gigante Tombatossals que según la leyenda nació del amor entre dos montañas y al que se le atribuye la fundación de Castellón. La estatua de más de 20 metros es la más alta de Europa realizada en acero. Al menos es enorme porque bonita no es, con una cabeza desproporcionada para ese pedazo de cuerpo.

Llegamos al Auditorio y Palacio de congresos de Castellón, nos queda un poco alejado pero se reconoce su gran mole. Me hubiera pasado desapercibido si no fuera porque su estructura la diseño mi hermana.


La muralla liberal, realmente los últimos restos de la muralla que levantaron los liberales castellonenses para proteger la ciudad durante la primera guerra carlista. El gigantesco ficus de la Plaza de María Agustina esa en la que durante años se giró en sentido contrario que en todas las plazas española.

Y llegamos a la calle Enmedio en donde se ha reunido todo el público que anima la carrera formando un pasillo por el que pasamos los corredores, es un momento especial y cada uno de nosotros nos sentimos grandes corredores. Pero la sensación se termina en cuanto abandonamos la calle y desembocamos en la Plaza del Sol, hermana pequeña de la madrileña pero también presidida por el reloj y con la solera de su Casino Antiguo.

Ya estoy llegando a la Plaza de la Paz done deben estar esperando mi familia para animarme. Enseguida les distingo en un lado de la plaza y ellos también me ven a mí pero a mi enana no le da tiempo a prepararse con su cámara y tengo que volver unos metros para que me saque la foto de la primera vuelta. Paro a saludar y me comentan que van a desayunar en el quiosco de la plaza y esperarme ahí a que vuelva a pasar para animarme. Vaya morro que tienen, mientras yo me esfuerzo corriendo ellos se meten un desayuno de campeones hasta con churros, pero como dice mi hijo “a ver pedido muerte”.


A partir de este momento la carrera transcurre por grandes avenidas, sin ningún encanto y muy poco público y son los momentos más duros para todos los corredores. Sobre todo un kilómetro largo de suave pendiente a partir del kilómetro 8, que exige algo más a las piernas. Los dos últimos kilómetros  son otra vez completamente llanos y se corre muy tranquilo.

Terminamos la primera vuelta y ya estamos de vuelta al Parque Ribalta donde se junta algo más de público. Pero esto no ha terminado y dejamos el parque a un lado para comenzar la segunda vuelta de la carrera.

Empieza a llover un poco aunque yo corriendo no lo noto, me doy cuenta porque la gente va con los paraguas abiertos por la calle. Ya conozco el recorrido y se repiten los mismo encuentros y sensaciones pero en esta ocasión subo el ritmo y bajo unos 10 segundos el tiempo por kilómetro.

De nuevo me esperan mis animadores personales en la Plaza de la Paz esta vez ya desayunados y mi enana preparada para sacarme la foto de la segunda vuelta. Una vez que he pasado se encaminan hacia la meta para verme llegar mientras a mí todavía me quedan cuatro kilómetros que recorrer.


Llega de nuevo la cuesta y voy adelantando a mucha gente y recogiendo algún cadáver que no ha medido bien las fuerzas. Cuando les adelanto intento darles ánimos, sobre todo a una chiquilla que va andando mientras su novio la espera unos metros por delante, la jaleamos los dos para que no se pare y aunque con poco ánimo vuelve a trotar, les deseo lo mejor y continuo mi carrera.

Ya termina la cuesta y yo sigo a buen ritmo, he divisado el globo de la 1:45 minutos al fondo y me pica el gen competitivo, sería una pasada volver a bajar de esa marca después de tres años sin conseguirlo. Aun así procuro no cebarme, esta larga recta que en la primera vuelta pensé que iba a disfrutar de lo lindo con la meta tan cerca se me atraganta más de los debido, pero es que estoy forzando mi ritmo por primera vez en toda la carrera.

Gano metros al globo pero no los suficientes como para alcanzarlo antes de que se desvié para entrar el parque. A esta altura me pongo a la par de un corredor que confiesa a su acompañante que va fatal y lo que me sale es comentar que es un buen momento para estar fatal a escasos 300 metros de la meta.

Giro a la derecha para tomar la avenida de meta, ya veo el arco al fondo y voy fijándome para ver a mi familia, pero he debido correr demasiado rápido y no les ha dado tiempo a llegar. Cruzo la línea de meta y mi reloj marca unos maravillosos 1:45:35, impensable cuando arranque esta mañana y mucho menos hace unos meses cuando salía a correr sin ningún objetivo y con muy poquitas ganas.


Sigo mirando a ver si veo a mis acompañantes pero no los localizo y decido ir al avituallamiento y recoger mi mochila para ganar tiempo. Cuando ya salgo de la Pergola les veo apostados al otro lado de las vallas esperando mi llegada. Me cuelo dentro de la zona vallada de llegada y voy trotando como si acabara la carrera hasta donde están ellos. En seguida se dan cuenta de que solo es un simulacro y mi enana no sabe sin hacerme o no la foto de llegada, pero lo celebramos igual con una estupenda foto de final de carrera de grupo.


Castellón de la Plana resulta una ciudad de contrastes, tratándose de una ciudad costera el mar lo tiene a 4 kilómetros y en el Grao conviven su enorme puerto comercial y su refinería con la Playa del Pinar y sus dunas artificiales que continua con el arenal hasta Benicasim. Situada en la Comarca de la Plana si miras al sur veras una gran planicie que se extiende hasta el mar pero si te giras al norte te toparas con las montañas de la sierra y es que en realidad está ubicada sobre un gran delta fluvial.

Me llama la atención que mantiene en su “casco antiguo” un gran número de las típicas casas valencianas de dos alturas con su gran portalón de entrada que da acceso al patio interior y sus fachadas pintadas o decoradas con azulejos. Mientras en otras ciudades levantinas el boom de la construcción de los años 50 tiro abajo estas construcciones para sustituirlas por edificios de pisos, parece que Castellón se mantuvo al margen y transcurridos los años estas casas seguro que están protegidas y no pueden derribarse. La mayoría de ellas se han reconvertido en espacios comerciales pero aun así confieren a la ciudad un encanto provinciano y tradicional.

No podemos hablar de una ciudad monumental, de hecho en las guías de turismo aparecen como gran atractivo el Mercado Central y sus puestos de pescado o dos árboles monumentales  el ficus de la plaza María Agustina y la olivera de la avenida de Rey don Jaime. Pero si es cierto que la Plaza Mayor, el Casino Antiguo o el Edificio de Correos bien merecen una visita. Y el paseo por sus calles nos permite descubrir un buen número de rincones con encanto.

Especial mención tengo que hacer al Museo de Bellas Artes es un edificio moderno y muy llamativo premiado con varios galardones arquitectónicos y los cuadros y piezas de cerámicas que se exponen en sus tres plantas son realmente interesantes. Pero sorprendentemente éramos los únicos visitantes un sábado por la tarde, las luces se iluminaban a nuestro paso y luego se apagaban cuando dejábamos las salas, ni siquiera nos cruzamos con ningún vigilante durante nuestra visita. Resulto de los más triste ver una instalación tan magnifica sin vida, casi a la altura del famoso Aeropuerto de Castellón.

lunes, 4 de febrero de 2019

XIX Media Maratón de Guadalajara - Visitando la Alcarria


Domingo 16 de Diciembre del 2018

“Os invitamos a que echéis un ojo a nuestro CIRCUITO que tiene fama de ser uno de los más duros entre las medias maratones de España no solo por su perfil sino también porque las tierras alcarreñas no son precisamente muy dadas a altas temperaturas en el mes de Diciembre.”

Con esta advertencia nos recibe la página web de la Organización de esta media maratón y parece que este ha sido su principal objetivo al diseñar el trazado, buscando siempre la cuesta más pronunciada. Y personalmente me parece una buena idea, ya he comentado que no estoy de acuerdo con la tendencia actual de suavizar los recorridos buscando los menores desniveles para hacer el circuito más rápido y aumentar la participación.

Creo que somos muchos los corredores que ya no estamos buscando mejorar nuestras marcas y nos gusta más superar retos de mayor esfuerzo y menor velocidad. En cualquier caso cada corredor busca sus objetivos y elige las carreras en función de ellos y por eso hay carreras todo el año, distintas distancias y recorridos variados.

Esta media maratón de Guadalajara la recomendaría para todos aquellos corredores a los que no les de miedo el frio y la lluvia, que disfrutan de los cambios de ritmo y los esfuerzos cortos y explosivos que genera un recorrido con muchos toboganes, largas subidas y giros constantes. Aquellos que huyen de la masificación y de las carreras de “moda” con un gran respaldo mediático y muchos medios, pero que por supuesto no quieren renunciar a una buena Organización, unos servicios completos y una buena bolsa del corredor (incluido unos típicos bizcochos borrachos).

Tampoco es la carrera adecuada para los que busquen un recorrido monumental, ni atravesar paisajes para recordar en lugares idílicos. Y por supuesto abstenerse todos aquellos corredores que necesiten de los ánimos del público para cubrir los kilómetros del recorrido, excepto en algunos puntos donde se junta algo de público o donde hay un grupo de animación, aquí se corre solo y cada uno se genera su propio aplauso.

Aquel que cumpla con este perfil será siempre bien recibido en Guadalajara y como me paso a mi disfrutara y sufrirá a partes iguales para llevarse un muy grato recuerdo de una carrera y de una ciudad fuera del circuito turístico pero que bien merece una visita.














http://lamediadeguada.blogspot.com/

Una mañana muy gris con previsión de lluvia me recibe en Guadalajara. He salido de Madrid chispeando pero según me acerco a la capital alcarreña ha dejado de llover y cruzo los dedos para que aguante así. No me gusta nada correr empapado y además el asfalto se pone resbaladizo y peligroso.

Recojo mi dorsal en la pista de atletismo sin hacer cola, es una de las muchas ventajas de correr fuera de la capital, todo resulta más amigable y menos complicado. Todavía me queda una hora para empezar y aprovecho para tomarme un café en el polideportivo cercano en donde he aparcado el coche. Otro corredor se sienta en la mesa que yo ocupo y entablamos conversación. Me doy cuenta de que empiezo a ser un veterano en estos de las carreras populares, comentamos de pruebas interesantes y en todas he participado o he oído hablar de ellas. Por supuesto nos ahorramos comentar nuestras marcas, entre veteranos eso no tiene demasiada importancia. El es de Guadalajara pero ahora vive en Madrid y nunca se pierde la carrera de su pueblo, mi abuelo era de Guadalajara y mi padre está enterrado en su cementerio pero es la primera vez que voy a correr por las calles de Guadalajara.

Nos despedimos deseándonos suerte y me voy directo al coche a cambiarme y ponerme el dorsal. Como siempre surge la duda de abrigarse mucho o poco, al final da un poco igual mientras no empiece a diluviar. Me dirijo a la avenida donde está la salida de la carrera y ya hay mucha gente calentando, casi todos son grupos de corredores de algún club de la ciudad o alrededores, pocos somos los corredores que de forma individual nos animamos a correr en estas carreras con menos nombre.


Ya estamos todos colocados tras la pancarta de salida. Suena el pistoletazo de salida y nos coge a todos descolocados. No ha habido cuenta atrás o al menos no la hemos oído los que estábamos más retrasados. Como la salida es común a los de la media maratón y los 10 km los ritmos son muy distintos y se producen algunos acelerones y frenazos desagradables, sobre todo cuando abandonamos la avenida y nos metemos por las calles más estrechas de Guadalajara.

Yo intento ir tranquilo la primera vuelta y disfrutar del paseo, sé que es una carrera con mucho sube y baja y prefiero dejarme fuerzas para la segunda vuelta, además no corro en ninguna carrera desde verano y no se realmente como me voy a encontrar aunque en los entrenamientos me ha ido bien.

No es una carrera que pase por muchas zonas monumentales, de hecho rodea el centro de la ciudad. Pero aun así a nuestro paso queda el Panteón dela Duquesa de Sevillana, la iglesia de San Gines, la iglesia de San Francisco y la Iglesia de Santa Cruz, además de bordear el Parque de la Concordia.


Identifico un par de cuestas importantes en los primeros kilómetros del recorrido sobre todo una con trampa ya que comienza suave unos 300 metros para girar a la izquierda y sin previo aviso empinarse unos 200 m realmente exigentes, me la apunto para que no se me atragante en la siguiente vuelta. Llegado al avituallamiento del kilómetro 5 el recorrido se sale de la ciudad y nos conduce por las anchas avenidas del extrarradio siempre en ligera pendiente y en donde el viento que nos ha dado de espaldas o no lo notábamos al estar protegido por los edificios ahora nos da de cara y obliga a un desgaste mayor.

Esta zona es quizás la más aburrida y hay que mentalizarse para que el ritmo no decaiga. Tomamos la Avenida del Sol y al fondo nos espera la estatua del ciclista. A partir de esta rotonda tomamos la larguísima Avenida de Aragón que se hace interminables, siempre subiendo, al menos en el último tramo tenemos como referencia la gran estatua de Don Quijote de la Glorieta Hispano América que nos indica el principio del fin, a partir de ahí es todo cuesta abajo hasta la meta.

Termino la primera vuelta con buenas sensaciones y mientras gran parte de los corredores que solo participan en los 10 km se desvían a la meta yo continuo y me enfrento a la segunda vuelta. A partir de ese momento la carrera se vacía, ya cada uno corre en solitario o en pequeños grupos.


Unos cientos de metros delante veo el globo de la 1:50 minutos, para mí sería un buen objetivo pero me da miedo acelerar ahora la marcha y pagarlo en el tramo final de la carrera. Procuro no cebarme con el globo y seguir a mi ritmo pero poco a poco le recorto el terreno que nos separa y me coloco a su altura. Es un grupo muy reducido formado por la liebre y otros tres corredores, esto facilita mucho seguir el ritmo sobre todo a los que estamos acostumbrados a correr en solitario por lo que decido que es una buena rueda a seguir y me dispongo a llegar con ellos hasta la meta.

Alguno de los corredores que me acompañan debe ser de la zona porque va saludando a los pocos animadores que hay en el recorrido y a los policías que regulan nuestro paso. Al pasar por una zona de casas de pisos comentan que todos los años hay una señora mayor que anima desde su balcón al paso de los corredores, y allí esta cuando pasamos por debajo de su ventana. Le agradecemos los ánimos y ella se despide hasta el año que viene, estoy convencido que a la buena señora no le interesa nada el deporte y mucho menos las carreras populares pero seguro que en la próxima edición volverá a salir a su balcón para animar a los corredores que una vez al año toman su tranquila calle de Guadalajara.


Llegamos a la cuesta trampa, yo ya estoy sobre aviso y la liebre también, pero uno de los corredores que hasta ese momento había sido el más hablador del grupo empieza a sufrir y cuando la cuesta gira para empinarse aún más cede y empieza a andar. El público le anima para que no pare y el corredor del globo baja el ritmo y le intenta esperar. Vuelve a correr y parece que recupera ánimos pero yo ya me he adelantado unos metros y decido no esperar.

Vuelvo a correr solo y a mi ritmo y cada vez voy dejando atrás el globo, es muy buena señal siempre que las fuerzas me acompañen hasta el final. Ya alcanzamos el tercer avituallamiento del kilómetro 15. He aprovechado los metros de cuesta abajo anteriores para tomarme el gel que llevo en el bolsillo y afrontar con nuevas fuerzas los últimos 6 kilómetros. Sé que a partir de ahora es todo subida y me lo tomo con calma, solo tengo la idea de no bajar el ritmo. Sigo avanzando y van pasando los kilómetros que ahora se me hacen algo más largos que en la primera vuelta. Supero el 18 y ya sé que voy a llegar a la meta sin problemas solo falta saber si podré bajar de la 1:50 que me he marcado como objetivo a mitad de la carrera.

Ya veo al final de la avenida a Don Quijote y me lo marco como referencia para estos últimos metros que me separan del final de la subida. Me pongo a la par que otro corredor que va protestando del viento y la cuesta, le animo pero no parece que haga mucho efecto. Por fin estoy arriba y ya solo queda dejarse caer hasta la meta, exijo un poco más a mis piernas y aprovecho la bajada para lanzarme hacia la meta son los últimos 500 metros para disfrutar.

Me recibe el grupo de Batukada que anima la carrera y al ritmo de los tambores hago los últimos metros para cruzar la meta en unos estupendos 1:48:35. Que gustazo da cuando todo sale bien en las carreras, cuando sufres poco y disfrutas mucho y además terminas en un tiempo que puedes comentar entre los amigos runners.


Me sorprenden en la meta con una medalla que no esperaba y un buen avituallamiento con fruta, dulce y bebida de todo tipo. Hay hasta un photo call  para hacerse una foto con el fondo del cartel de la media. Mientras recupero me cruzo con la liebre de la 1:50, le agradezco el ritmo y los kilómetros que corrimos juntos, siempre es de agradecer que alguien se moleste en correr para facilitar el esfuerzo de los demás corredores. Personalmente me gustaría hacer de liebre en alguna carrera pero nunca he tenido la oportunidad.

Bueno ya solo queda regresar a casa pero antes paso a comprar unos Bizcochos Borrachos, especialidad de Guadalajara, de los que tengo un gran recuerdo por mi abuelo, que era un dulcero empedernido y se los comía de un solo bocado.

Después de un otoño muy tranquilo en donde no he corrido ninguna carrera he decidido marcarme algún nuevo reto para el año que viene que me obligue a esforzarme. Y no se me ha ocurrido nada más fácil que intentar correr una media maratón mensual durante el próximo año.

A pesar del gran número de carreras que se realizan en España casi todas se concentran en cuatro meses al año y de hecho no he sido capaz de encontrar medias maratones de asfalto que se corran en los meses de verano por lo que mi reto se reduce a 10 carreras en 10 meses. Hay va mi reto:

    Diciembre – Media Maratón de Guadalajara
    Enero – Media Maratón Ciudad de Castellón
    Febrero – Media Maratón Coruña 21
    Marzo – Media Maratón Ciudad de Salamanca
    Abril – Medio Maratón de Madrid
    Mayo – Media Maratón Pamplona
    Junio – Media Maratón Ciudad de Albacete
    Septiembre – Medio Maratón Abel Antón Ciudad de Soria
    Octubre -  Bilbao Night Maraton
    Noviembre – Media Maratón de Córdoba

La primera ya está superada a ver como se me dan las otras nueve restantes y si soy capaz de terminar o me quedo en el camino

jueves, 9 de agosto de 2018

Celeriter currere per Merida


Domingo 4 de Marzo del 2018

Para definir esta Media Maratón de Mérida me bastan dos palabras “dura” y “monumental”.

Carrera dura, lo que se denomina vulgarmente un rompepiernas, continuas subidas y bajadas a lo largo de los 21 kilómetros, solo hay que ver el perfil para hacerse una idea de que se va a sufrir. Algunas cortas pero explosivas y otras largas pero igualmente empinadas, a destacar por supuesto la cuesta de la Avenida Lusitania realmente exigente y las rampas en el último kilómetro más que por su dureza por el cansancio acumulado.
  
El recorrido se endurece también por los cambios de terreno. Aunque en su mayoría es asfalto nos vamos a encontrar tramos de tierra y exigentes metros de adoquinado sobretodo en el puente romano. Por lo tanto especial cuidado con donde se pisa, para evitar torceduras y caídas.

Pero sobre todo es una carrera monumental, no es que se pase cerca de los monumentos es que se pasa por encima, por debajo y a través de ellos. Se corre por encima del Puente Romano se pasa por debajo de Acueducto de los Milagros o el Arco de Trajano y se atraviesa el Circo Romano o el recinto del Teatro y Anfiteatro Romano.

Por otros se corre pegado a ellos como el Pórtico del Foro, el Templo de Diana o la Alcazaba. Sin olvidarnos de la Basílica de Santa Eulalia o el Convento de Santa Clara que también forman parte del Conjunto Arqueológico de Mérida declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y los más recientes del siglo pasado como el Puente Lusitana o el Museo Nacional de Arte Romano.

Casi se puede afirmar que el recorrido incluye más monumentos que kilómetros, solo es necesario que el corredor tenga buenas piernas para poderlos disfrutar mientras corre.














http://www.mediamaratonmerida.com

Estaba claro que para preparar el Maratón de Roma el lugar adecuado era Mérida. Como capital de la provincia romana de Lusitania con el nombre de Augusta Emerita, mantiene claras pruebas del esplendor de la época, con su anfiteatro, su puente o su acueducto romano. Poder correr al lado, por encima o bajo estas construcciones romanas me va preparando para la salida desde el Coliseo romano.

En esta ocasión además he movilizado a prácticamente toda mi familia política. No por que vayan a correr conmigo, ni siquiera porque tengan un gran interés en acompañarme para animarme, sino porque hábilmente he buscado un lugar a medio camino entre Madrid y Lisboa, para que los portugueses no tengan excusa y además coincide con el cumpleaños de mi mujer y mi cuñado y aprovechamos para celebrarlo todos juntos.

A última hora el plan estuvo a punto de anularse por la previsión meteorológica, porque aunque estamos ya casi en primavera el invierno se resiste a dejarnos y dan un fin de semana de lluvias torrenciales en Extremadura. De hecho el sábado durante el viaje nos cae una manta de agua que casi me obliga a parar en el arcén por falta de visibilidad. Pero la tarde del sábado aguanta sin lluvia y el domingo amanece un día espectacular de sol y calor. Debe tratarse de la suerte del corredor.


La salida de la carrera es a las 11:00 por lo que me ahorro el madrugón. Tranquilamente nos organizamos y dejo a toda la familia desayunando tranquilamente en el hotel, mientras yo me dirijo andando hasta la salida que está al otro lado del río Guadiana. Tengo que atravesar toda Mérida y aprovecho para parar a desayunar en un bar cerca de la plaza de España bajo el ayuntamiento. Aquí es donde será el final de la carrera y ya están montando el arco de llegada.

Cruzo el río por el puente romano para dirigirme a la Avenida de la Libertad donde es la salida. Voy directo al ropero y decido quedarme solo con la camiseta de manga larga, me quito la térmica está claro que va a hacer calor y de hecho en algún momento de la carrera me sobrara hasta la manga larga. Es el momento de hacerse la foto de rigor antes de la salida, se lo pido a un matrimonio de corredores. Entablamos conversación vienen desde Sevilla y ya corrieron esta media el año pasado, en esta edición solo la correrá ella, él está lesionado pero no ha dudado en acompañarla. Me avisan que comparada con los recorridos sevillanos esta carrera es dura, tienen mucha subida y bajada. Me apuntan que tenga cuidado con la cuesta del kilómetro 13,5 al 14, corta pero muy empinada, por supuesto la larga y dura cuesta del 17,5 al 19 y también con el último kilómetro y su rampón sorpresa. Todos consejos muy sabios como podré comprobar y sufrir más tarde.


Me despido de la pareja deseándoles suerte y caliento un poco por el parque pegado al río. La verdad es que las vistas sobre el Guadiana con la ciudad al fondo son privilegiadas y se entiende porque los romanos se establecieron en un lugar tan estratégico.

Llega el momento y me dirijo a la salida, pongo en funcionamiento el reloj para que busque el satélite, pero comienza la cuenta atrás y sigue sin encontrarlo. Tengo que ponerme a correr y cruzar la salida sin poder arrancar el crono, maldito reloj esto me pasa por comprar el de ofertilla.

Nos desviamos a la izquierda y cruzamos el río por el Puente de Lusitania, es la primera de las cinco veces que cruzaremos por encima del río y por sus tres puentes. El Puente de Lusitania (1991 - 480 m) diseñado por Calatrava es el más moderno y el más corto, por supuesto el Puente Romano (Siglo I a. C – 792 m) el más antiguo pero también el más largo y el Puente Fernandez Casado ( 592,5 m puente realizado tras la posguerra) hecho en su mayoría de hormigón por la escasez del acero en la época, es el que tienen menor encanto pero el más útil de los tres ya que es el que distribuye el mayor tráfico de la ciudad.

Por fin mi reloj encuentra el dichoso satélite que debía haberse escondido y lo pongo en marcha. Pregunto a un corredor que llevo al lado que cuanto marca su crono, me mira con cara de sorpresa y le tengo que explicar que el dichoso artefacto le ha dado por no hacerme caso, se sonríe y me comenta que a el también le ha pasado en alguna ocasión. Tres minutos y medio de desfase, bueno al menos me sirve de referencia.

Corremos por el Paseo Roma en la vereda del río hasta la estatua de la Loba Capitolina, famosa por amamantar a Rómulo y Remo fundadores de Roma,  para volver a cruzar el río en esta ocasión por el Puente Romano. En este punto es donde se reúne el mayor número de espectadores y además es el primer encuentro con los legionarios romanos que nos animaran en puntos estratégicos del recorrido y que le dan ambiente a la carrera.


El paso por el puente romano y su empedrado es complicado para los corredores y buscamos la calzada más plana para evitar torceduras. Hay mucho público también a lo largo del puente que nos anima, pero en cuanto cruzamos el puente volvemos a correr solos por el otro lado del río. Tenemos que hacer una raqueta para coger el puente Fernandez Casado y cruzar otra vez el río, en este puente el asfalto es perfecto y menos el repecho de subida para tomarlo corremos rápido.

Ahora llega la primera cuesta del recorrido, pero estamos frescos y se hace cómoda y en grupo. El final de la subida nos lleva hasta el siguiente monumento de la carrera, el Circo Romano. Como auténticos aurigas cruzamos por en medio del circo aunque en esta ocasión corriendo sobre nuestras zapatillas de marca  y no montados en carro. Tenemos que evitar la arena embarrada por las lluvias de ayer y corremos por la espina central, en donde solo queda la cimentación ya que todos los monolitos que lo decoraron en sus tiempos de esplendor han desaparecido. Son 250 m de disfrute, es un gran subidón aunque nos falta el público que anime nuestra hazaña y es que durante nuestro paso está cerrado a las visitas para evitar problemas.

Corremos bordeando la ciudad para dirigirnos a nuestro siguiente punto turístico romano, el Acueducto de los Milagros, que suministraba el agua a la ciudad y del que todavía quedan unas espectaculares arcadas. Pasamos por debajo de ellas corriendo por el parque que se ha creado a su sombra. Ya es el kilómetro 9 y voy con muy buen ritmo, pero el esfuerzo empieza a notarse y decido tomármelo con más calma, sobre todo después de que mi resucitado reloj me marque un kilómetro a un ritmo por debajo de 5 minutos, demasiado rápido ya que me queda lo más duro del recorrido.


Este tramo coincide con la parte menos atractiva del recorrido, desde el 9 hasta el 13 es una zona de edificios residenciales y grandes avenidas con rotondas, muy poco romano y con el único encanto de las zonas de parques que vamos dejando a nuestro paso. Pero es verdad que es la zona más llana del recorrido que hasta ahora ha sido un continuo sube y baja. Aprovecho para regular y tomar agua y un gel, preparándome para el final del recorrido y sus cuestas.

Cruzamos de nuevo por el Puente Lusitana y atacamos la primera de las tres cuestas que tengo que superar antes de finalizar. Como ya me habían advertido es bastante empinada, hay que apretar los dientes y reducir la zancada. Voy subiendo tranquilamente tomando como referencia la gasolinera al fondo que marca el final de la cuesta. Se me hace dura pero no bajo demasiado el ritmo y la supero sin problemas, ahora toca la bajada hacia el río que es mucho más llevadera.

Cruzamos el río por quinta y última ocasión. Nos metemos en la ciudad y dejamos a la izquierda la Plaza de España donde está la meta y donde hay mucha animación pues ya están llegando los primeros corredores mientras a nosotros nos quedan todavía 5 kilómetros. Voy ya sufriendo pero no pienso en acortar el recorrido, la verdad es que lo estoy disfrutando.

Rodeamos la Alcazaba, la fortificación árabe más antigua de la península ibérica y es que en Mérida todo es muy viejo, hasta la Plaza de Santo Domingo. Al cruzar la plaza, oigo gritar mi nombre y me giro. Es mi suegro con mi mujer que están sentados en una terraza disfrutando del día, están lejos y ni me acerco solo me despido de ellos con la mano. Al menos mi sobrino que les acompaña está más cerca y me hace unas fotos para el recuerdo.


Ahora queda la Avenida Lusitania y la Calle Octavio Augusta, de nombres muy romano es una cuesta de más de un kilómetro que se hace interminable. Yo he llegado con las fuerzas justitas pero sé que es el último esfuerzo. Aguanto el ritmo y voy subiendo manteniendo mi posición e incluso adelantando a alguno a quien la cuesta se le atraganta. Pero en el tramo final me pasan dos corredores con una frescura insultante, y eso siempre te hunde la moral, bajo la cabeza y aguanto como puedo.

Por fin llego al complejo del teatro y el anfiteatro, un tramo de la carrera que transcurre por el interior del recinto y nos permite disfrutar de las vistas de la trasera del teatro y las arenas del anfiteatro. Es una pena porque en las primeras ediciones se atravesaba el anfiteatro corriendo, accediendo por la puerta de las fieras y saliendo por la de los gladiadores. Pero en las últimas ediciones somos demasiados y lo han prohibido con buen criterio.

Ahora toca disfrutar de la bajada de nuevo hacia el centro de Mérida y aprovecho para acelerar e intentar recuperar algo de tiempo. Me vuelvo a cruzar con las legiones romanas perfectamente formado en el frente del espectacular Templo de Diana. En esta zona hay mucha gente animando y eso se agradece además entramos en el último kilómetro miro el reloj y puedo bajar de mi objetivo de la 1:50.


Termina la bajada y atravesamos la Plaza de España, ya se puede ver la meta al otro lado de la plaza pero todavía me queda recorrer los metros finales por el centro de la ciudad. Mis compis de la salida me avisaron de que guardara fuerzas para la cuesta final y voy sobre aviso. Comienza la cuesta y no parece tan dura, pero gira a la derecha para tomar la calle Holguín y hay empieza la verdadera cuesta, calle estrecha y empinada que agota mis ultimas fuerzas. Aprieto los dientes y mantengo el ritmo, se suponen que son escasamente 100 metros pero se hacen eternos. Por fin termina la cuesta y pasamos corriendo bajo el Arco de Trajano, ya solo queda un giro a la derecha y otro a la izquierda para entrar triunfador en la línea de meta como las legiones en Roma.

Oigo gritar mi nombre son mi sobrino y mi cuñado que están entre el público esperándome, les saludo con la mano y recompongo la figura para cruzar la meta como un campeón. El  reloj de la meta marca 1:50:04 y el de mi muñeca 1:45:45, está claro que el tiempo neto es inferior a la 1:50 y es toda una inyección de moral después del esfuerzo de los entrenamientos de las últimas semanas.

Me encuentro a mi hijo que me está esperando tras la línea de llegada, me felicita por mi tiempo y me pregunta como estoy, intento contestarle pero estoy tan sofocado que se me corta la voz necesito coger más aire. Es una sensación extraña que no me había pasado antes quizás esté pagando el esfuerzo final. Me lo tomo con calma y respiro tranquilo hasta recuperarme del todo, tardo unos minutos pero ya estoy a tope otra vez.

Celebro con mi hijo la carrera e intentamos salir del caos en que se ha convertido la meta, poco espacio, mucha gente y vallas por todos lados que impiden el paso. Después de un par de intentos y varias vueltas conseguimos salir de la plaza y tomar hacia el puente romano camino del polideportivo que está al otro lado del río para ducharme.

Cruzamos el río una vez más pero en esta ocasión andando, hay una pequeña caminata hasta el polideportivo y al final se me hace largo. Tengo ganas de una buena ducha, pero sorprendentemente solo sale agua ardiendo no hay forma de regular y más que ducharme lo que hago es escaldarme. Entrando y saliendo del chorro consigo enjabonarme y aclararme pero aunque me he quitado el sudor no se puede hablar de una ducha tonificante.

Ya vestido de persona deshacemos el camino y volvemos a cruzar el río, la verdad es que ya estoy un poquito harto de tanto puente romano. Nos vamos al restaurante donde nos espera el resto de la familia para celebrar los cumpleaños. Ya están todos sentados cuando llegamos, pero nos han reservado una silla y disfruto de una cerveza bien fría y de un chuletón espectacular para celebrar una gran mañana de carrera.


Tiempo oficial de carrera 1:49:26, lejos de mis mejores marcas pero más rápido que las medias maratones del último año en donde siempre había superado los 50 minutos. Buenas sensaciones para el maratón de Roma e intentar bajar de las 4 horas.

El fin de semana perfecto, la ciudad preciosa, la carrera espectacular, pero sobretodo la compañía un lujazo. Gracias familia por acompañarme en mis locuras y seguro que no será la última vez que os arrastre, ya estoy pensando que Salamanca cumple con todos las premisas para ser la elegida el año que viene para celebrar el cumpleaños de mi mujer mientras yo corro.

Curiosamente desde este año existe oficialmente un Circuito de Carreras “Ciudades Patrimonio de la Humanidad”, que reúne a las 15 ciudades españolas inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO:  Alcalá de Henares, Ávila, Baeza, Cáceres, Córdoba, Cuenca, Ibiza/Eivissa, Mérida, Salamanca, San Cristóbal de la Laguna, Santiago de Compostela, Segovia, Tarragona,  Toledo y Úbeda. Y es que estos del “running” ya no saben que inventar, aunque pensándolo bien en realidad yo ya he corrido en cinco de ellas.