miércoles, 12 de septiembre de 2012

Hopper y la realidad americana

Animado por las recomendaciones de varios compañeros de la oficina y también de algunos de mis hermanos, aprovecho que los dos enanos están de vacaciones con los abuelos para acercarme hasta el Paseo del Prado, acompañado por mi mujer y mis cuñados, y cambiar por un día mi carrera nocturna por una visita cultural a la exposición de Hopper en el museo Thyssen.

No soy un experto en arte, ni siquiera un gran aficionado, se puede decir que soy un visitante esporádico de los museos, pero Hopper me ha hecho pasar un rato muy agradable. Desde el punto de vista de un neófito como yo, me gustaría compartir lo que más me ha llamado la atención de la exposición.

La luz en los cuadros, la iluminación artificial en los cuadros nocturnos, pero sobre todo la natural filtrada a través de las ventanas. Su utilización quizás en algunos cuadros resulta exagerada, pero consigue una extraña ambientación de los espacios y nos descubre juegos de sombras.

La composición de alguno de los cuadros, parece que le sobre la mitad del lienzo, los personajes y los objetos se amontona en un lado del cuadro quedando el resto vacío. Esto obliga al espectador a imaginar que es lo que los personajes están observando.

Que la obra de Hopper sea tan americana, sobretodo en la temática de muchos de sus cuadros,  no creo que nadie pueda negar que las gasolineras, las casas y hasta los personajes sean típicamente yankee.

La soledad, todos los cuadros reflejan esa faceta de la sociedad americana que para nosotros nos es tan ajena, como dice mi cuñado lo tienen todo pero siempre lo disfrutan individualmente. Hasta cuando hay varios personajes en el mismo cuadro no existe comunicación entre ellos.

La impresión de que Hopper es un “mirón”, muchos de los cuadros se introducen en las vidas privadas de los personajes a través de las ventanas de sus casas. Nos permite entrar en las habitaciones más íntimas de estas personas, sin que ellos sean conscientes o al menos nos de esa impresión.

Disfrutar de alguno de los cuadros más famosos de Hopper, especialmente “Sol de mañana” y “Casa junto a la vía del tren”, cada uno por distintos motivos, son de los más observados.

Aunque no sea una observación muy “artística” el hecho de que sea una exposición corta nos anima a los que somos menos habituales. Necesitamos sólo una hora para la visita y en tan poco tiempo no nos podemos cansar.

Aquí os dejo algunos de los cuadros que más me gustaron, aunque estoy seguro que no son los que están más arriba en el ranking de los populares.




Tengo también que comentar que a algunos visitantes, entre ellos a mi mujer, no les ha gustado el conjunto y sólo han disfrutado de algunos de los cuadros. Esto coincide con lo que  he leído a algún crítico, comentando que sólo merece la pena una docena de cuadros y el resto de las obras son de relleno.

Como siempre al terminar la exposición echamos un buen rato en la tienda curioseando entre los objetos que ofrece. A la hora de la verdad somos personas de costumbres y acabamos comprando siempre lo mismo, mi mujer varios marcadores de libros y yo el catálogo de la exposición (cada vez más gordos y también más caros). Deberíamos habernos animado por unos imancitos “preciosos” con los cuadros de Hopper, como una de mis compañeras de trabajo.


Entre los libros sobre Hopper que se ofrecían en la tienda, descubrimos uno curioso en donde se muestran fotografías de lo que podían ser los motivo reales que el artista visualizo para realizar sus obras junto a una reproducción del cuadro. Hasta la famosa casa de la vía, en que Hitchcock se inspiro para su película de Psicosis, tiene su replica real en un barrio americano.

Tras terminar la visita y aprovechando que en Agosto el centro madrileño esta más vacío de lo habitual, nos acercamos hasta “La Dolores”, una taberna enfrente de la iglesia del Cristo de Medinaceli, que me recomendaron en la oficina. Se nos ha debido ocurrir lo mismo a los pocos que quedamos en Madrid porque esta llena, acabamos tomando sopa de cocido en un restaurante cercano “La Daniela”, una cena agradable y un lugar muy recomendable.

Un par de días después de estar en la exposición recibí un correo electrónico del museo Thyssen, en donde me agradecían la visita, un buen detalle por parte de la Baronesa.

viernes, 31 de agosto de 2012

La Matutina de Cullera corriendo por la playa

Con la llegada del verano, llega también el calor y se nos hace más duro salir a correr. Debemos aprovechar las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde, intentando que  las temperaturas sean más moderadas, pero aun así nos cuesta mucho ponernos las zapatillas.

Pero el verano también tiene sus ventajas, la principal las “vacaciones”. Tenemos más tiempo para nuestra afición y la mayoría abandonamos nuestro lugar de residencia habitual para descubrir nuevos entornos donde correr. Yo en este periodo vacacional me traslado a la costa y aprovecho para correr junto al mar.

Esta carrera en Cullera es una de las tantas que en verano tienen lugar por la orilla de la playa junto al mar. Transcurre por la Bahía de los Naranjos, desde el río Jucar hasta el Hotel Sicania, recorriendo las tres playas que la forman: la playa de la Escollera, la de San Antonio y la del Raco.

Las tres playas no están separadas físicamente, sólo los carteles señalizadores nos indican que pasamos de una a otra. El recorrido transcurre por la orilla, buscando la arena más compacta donde se corre con menos esfuerzo. La salida está aproximadamente en la mitad de la bahía, de hay iremos en dirección al Hotel Sicania, daremos la vuelta y recorremos la bahía hasta el extremo opuesto en el río, volveremos a dar la vuelta y terminaremos donde comenzamos, en total unos 7 Km.

El recorrido totalmente plano y recto, la única dificultad la arena. Aunque todos tenemos la idea idílica de correr por la playa al ritmo de la música de Vangelis, como en la película “Carros de Fuego”, la realidad es que correr por la arena es complicado y duro, la pisada es irregular, te resbalas al impulsarte, la orilla tiene una inclinación incomoda y la arena se pega a las zapatillas y cada vez nos pesan más las piernas.

 http//www.conxip.es
La carrera comienza a las 8:30 y a las 7:00 suena el despertador, es la primera vez que lo pongo en todas las vacaciones. Despierto a mi hijo que en esta ocasión se ha animado a acompañarme. Desayunamos en la terraza para no despertar al resto de la familia y ya uniformados, pero todavía adormilados, nos vamos hacia la salida.

Todavía está amaneciendo pero el día parece que va a estar cubierto. A pesar de la hora tan temprana en la playa y el paseo marítimo hay veraneantes madrugadores paseando, bañándose o corriendo, que se juntan con los trasnochadores que se recogen después de la fiesta, es sorprendente la animación.
Vamos trotando por el paseo marítimo hasta la salida que está situada en la zona del Oasis. Según nos acercamos ya se nota el ambientillo de la carrera, nos vamos cruzando con otros corredores algunos con los dorsales ya puestos. Aunque vayamos trotando para calentar, yo ya estoy sudando y es que empieza a hacer calor y la humedad es brutal.


Llegamos a recoger nuestros dorsales, somos el 22 y 23, pero hay hasta 600 inscritos lo cual me parece una barbaridad para una carrera de este tipo. El tráfico va a ser complicado, sobretodo pensando que la orilla no tiene más que un par de metros de ancho y en ciertos tramos nos cruzaremos corredores corriendo en ambos sentidos.

La recogida de dorsales y chips sin problemas, me hacen firmar una autorización para mi enano por ser menor de edad, supongo que para eximir a la organización de cualquier responsabilidad. A destacar la buena Organización, con algunos detalles de carrera grande, como los dorsales personalizados con nuestro nombre o los chips de tobillo que se ajustan con un velcro y son comodísimos.

El arco de salida ya esta preparada en la orilla, aunque el acceso permanece cerrado hasta las 8:15. Cuando avisan por megafonía nos colocamos todos en el cajón de salida, el speaker nos anima, avisa que tengamos cuidado con los bañista y paseantes con los que debemos compartir la orilla y nos recuerda la dureza de correr por la arena.


Arranca la carrera y salimos en el grupo de atrás, me coloco pegado al mar buscando la arena dura, con el enano corriendo tras de mí. Para poder adelantar debo casi meterme en el agua y voy sincronizando la carrera al sube y baja de las olas. En pocos metros ya he adelantado a muchos corredores que van a un ritmo menor, el grupo de corredores se ha estirado y se hace mucho más fácil correr, aunque en algunos tramos debemos meternos por la arena menos compacta y el paso se hace cansino.

Creía que llevaba a mi hijo pegado, pero cuando miro hacia atrás le veo unos cuantos metros por detrás. Decido no bajar el ritmo y que cada uno haga su carrera. Me siento muy cómodo después de la semana que he estado parado por culpa de la lesión en el gemelo derecho y aprovecho para hacer alguna foto de la fila de corredores para poder enseñároslas.

Me voy acercando al final de la playa y comienzo a cruzarme con los primeros que ya vuelven, ellos van por el interior mientras que nosotros mantenemos la franja de arena compacta. Tenemos que pasar por la alfombra, otros años era obligatorio recoger una pulsera, ahora es mas moderno, aunque estoy seguro que la alfombra está sin conectar.


Cuando giro puedo ver la bahía completa y las tres playas que debo recorrer, la verdad es que la escollera del río se ve muy lejos. Te desanima ver a la vez toda la distancia a la que te debes enfrentar, pero al menos sabemos que no encontraremos un repecho sorpresa tras una curva.

Me cruzo con el enano, que aunque ha ido perdiendo metros ha cogido su ritmo. Le animo pero se me queja del calor, y es que entre la alta temperatura y la humedad estamos todos empapados en sudor y hasta respirar cuesta.

Durante la larga recta tengo tiempo para fijarme en los corredores que me acompañan, y como en la mayoría de las carreras hay de todo, algunos más profesionales con sus camisetas de los clubes de atletismo y otros primerizos con equipación de andar por casa. Muchos hombres, pocas mujeres, algunos con aspecto de maratonianos y otros que todavía deberán bajar algo de peso  y de todas las edades, pero me sorprende la cantidad de chavales jóvenes que acompañan a sus padres, adelanto a uno que no tendrá más de 10 años.

Cuando volvemos a cruzar a la altura de la salida, con algo más de la mitad de la carrera superada, la organización tiene preparado el avituallamiento. El agua se agradece, aunque bebo poco y el resto me lo echo por encima de la cabeza para intentar refrescarme. A partir de ese momento empiezo a notar las piernas algo más cargadas pero mantengo un ritmo alegre.

En la playa ya hay una gran presencia de veraneantes, que nos hacen un pasillo mientras pasamos, no es que animen mucho yo creo que sólo esperan a que terminemos para plantar su sombrilla lo más cerca posible de la orilla.


Empiezo a cruzarme con los primeros que ya van directos a la meta, en esta ocasión les dejamos el lado más cercano al mar y nos toca sufrir un poco con la arena fina. El público no anima mucho y somos los propios corredores los que les animamos cuando pasan a nuestra altura.

Giro a la altura del río y ataco el último km y medio, voy mucho mejor en sensaciones y tiempos que en los entrenamientos que he hecho los últimos días. Supongo que la adrenalina de la competición y el oscuro placer de adelantar al corredor que llevo delante me hace mejorar mi rendimiento. Me animo a mantener la velocidad hasta el final y olvidarme de la lesión.

Me emparejo con un chaval que lleva un ritmo como el mío y juntos vamos adelantando a corredores en los últimos metros, pero al final él cambia el ritmo y me deja atrás. Hasta la meta sigo pasando a corredores y consigo bajar de los 5 min/km, que para mis condiciones y el momento de forma en que estoy, es una buena media.

Una vez pasada la meta desando parte del camino para ver la llegada de mi hijo, todavía tarda unos cuantos minutos, pero llega esprintando, aunque demasiado fatigado. De todos modos bendita juventud, él sin entrenar es capaz de terminar y en un tiempo cercano al mío.

Juntos nos vamos a recuperar fuerzas al avituallamiento que han montado en el paseo marítimo. Una vez más la Organización de carrera grande, camiseta técnica morada y un buffet completísimo, coca cola, pizza, chocolatinas, botella de agua y los mejor,

¡¡ Mucha sandía fresquita !!
Me vuelvo a transformar en el monstruo de la sandía.


Carrera altamente recomendable, se nota que es su 17 edición y la organización impecable. El recorrido distinto y atrayente y muy buen ambiente entre los participantes. Lo único el calor sofocante, pero hasta eso es parte del encanto veraniego del Levante.

Sin duda el año que viene repetiré, aunque debo prepararla mejor, por que mi hijo me ha amenazado con que en la próxima piensa ganarme.

domingo, 26 de agosto de 2012

En Málaga al espeto

Para los que somos amantes del mar, las viejas barcas de pescadores varadas en la playa nos resulta una visión triste. Sus formas que fueron diseñadas para navegar por el mar resultan voluminosas y grotescas en tierra y generalmente descansan apoyadas sobre uno de sus costados como si fueran incapaces de soportar su propio peso.

En Málaga, en cambio han sido capaces de darles una segunda oportunidad a todas estas barquitas, que con el paso del tiempo han perdido la utilidad para la que fueron construidas.

Repintadas en vivos colores y rellenas de arena, son utilizadas para preparar el pescado al espeto, en cualquiera de los cientos de chiringuitos de la costa malagueña. En su interior se encienden los fuegos de leña que servirán para preparar todo tipos de pescados de forma tan particular.


La técnica consiste en asar el pescado al calor de las brasas ensartado en un palo clavado en la arena. Sencilla y tradicional entre los pescadores de la zona, pero los resultados son espectaculares.

Podemos atrevernos a intentarlo pero es preferible ponernos en manos del maestro espetero. Cada chiringuito dispone del suyo, distinto del cocinero que prepara el resto de la comida, actúa como capitán de la barca para prepararnos el pescado al espeto.

Comienzan preparando un buen fuego, ya desde primera hora de la mañana. Utilizan grandes troncos, para que se forme buena brasa. Luego ya sólo hay que salar el pescado y ensartarlo en la caña. Luego lo clavan en la arena, es importante la distancia e inclinación al fuego, de modo que el pescado se vaya asando con el calor pero no se queme con las llamas.

Para ensartar el pescado se usa una caña partida por la mitad y afilada en sus extremos, que se debe cubrir con el pescado por completo para que esta no arda. El extremo de punta más gruesa es él que se clava en la arena, mientras el otro debe ser más fino para atravesar el pescado


Con esta técnica nos preparan todo tipo de pescados. A mí los pequeños son los que más me gustan, la estrella por supuesto es la sardina, aunque no demasiado pequeña sino se queda muy seca. En este caso el maestro espetero las atraviesa por el lomo y cubre la caña con varias en perfecta formación militar.

Pero también están buenísimos los pescados de mayor tamaño como la dorada o la rosada, más típica de las costas malagueñas. En este caso la caña se ensarta a través de la boca del pescado y no lo atraviesa.

Según cuentan es importante vigilar la dirección del viento y colocar el pescado entre el viento y las brasas para que no se queme, lo que obliga a mover el pescado si el viento es cambiante. Algunos espeteros más modernos utilizan botes sobre un soporte giratorio, lo que les permite orientarlo al viento.

Si está bien preparado el pescado tiene un sabor distinto, la piel dorada y crujiente pero el interior blando y sabroso.

Para mí es el plato estrella cuando estoy de vacaciones y suelo escaparme entre el baño en el mar y el castillo de arena con la enana, para tomarme mis sardinas de aperitivo con un tinto de verano. También a la hora de comer en el chiringuito con toda la familia, nunca faltan en la mesa, acompañadas de las almejitas, las puntillitas, el calamar a la plancha y el tomate preparado.

Por supuesto está prohibido parar en cualquier pueblo costero de la provincia de Málaga y no disfrutar de este manjar.

P.D. Si alguna vez pasáis por la Cala de Mijas os aconsejo que os acerquéis al Chiringuito el Bombo, Matías el espetero os preparará unas sardinas para chuparse los dedos.

domingo, 29 de julio de 2012

De Cala de Mijas al Faro de Calaburras

Me gustan los faros, por eso cuando tengo la oportunidad los utilizo como referencia en mis entrenamientos. Corro hacia ellos, los puedo divisar desde lejos, y según avanzo los pierdo de vista tras una curva o una montaña para volverlos a ver ahora más cerca, por fin llego hasta ellos y giro a su alrededor para volver al lugar de donde partí. 

Faro de Calaburras

Señal luminosa: 1 destello cada 20 segundos. Alcance: 18 millas marinas.

El faro de Calaburras se encuentra en las costas malagueñas, entre Fuengirola y La Cala de Mijas. Es el primer faro de tráfico aéro-marítimo construido en España, actualmente sigue operativo y se utiliza como marca para tomar la dirección en el acceso al Estrecho de Gibraltar.

Parece un faro pequeño y esbelto, pero en realidad es bastante alto, alcanza los 25 m de altura, además es el más importante de toda Málaga, lugar de residencia del farero que controla el funcionamiento del resto de los faros de la provincia.


Está rodeado por casas y sobre la autopista A-7, exactamente en el Km 205, por lo que es fácil que nos crucemos con él mientras viajamos en coche. Separado del mar por la carretera que en esa zona está casi montada sobre el mar, de hecho unos bloques cuadrados de hormigón en la orilla, sirven como rompeolas para protegerla de la fuerza de las olas.

Comparte montículo con una antigua torre de vigilancia y protección de las muchas que jalonan la costa de Málaga, como el faro recibe el nombre de la punta donde esta edificada, Torre de Calaburras. Esto nos demuestra una vez más que las distintas civilizaciones hemos ido asentándonos sobre las anteriores.


Construida en 1575, tiene planta troncocónica de 9 m de diámetro y una altura de 13,4 m. Hasta que dejó de estar operativa disponía de dos cañones y una dotación de tres personas,  para proteger la costa del ataque de los piratas, actualmente está abandonada y reconvertida en palomar natural.


Mi carrera comienza en el pueblo de La Cala de Mijas. Bajo corriendo desde casa y atravieso el pueblo hasta el Torreón, en realidad es una pequeña fortaleza construida en piedra y ladrillo, situada en el centro del pueblo. En sus buenas épocas disponía de varias piezas de artillería pesada y de un pequeño destacamento capaz de defender la playa.

En su base comienza el corto paseo marítimo que bordea la playa y que me conduce hasta el final del pueblo. Muere antes de llegar a la autopista y tenemos que desviarnos un poco hacia el pueblo para poder tomar el camino paralelo a la autopista A-7.


A partir de ese momento ya no hay pérdida, sólo hay que correr sin separarnos de la autopista hasta el faro, es un recorrido aproximadamente de 4 km.

Al principio el camino es un paso de peatones de escasamente un metro de ancho entre el quitamiedos de la carretera y una valla de madera que nos protege de caer por el terraplén que nos separa de las playas que quedan a nuestra derecha.

Un poco más adelante se convierte en una calle de servicio a las urbanizaciones que se han construido entre la autopista y el mar. Tenemos más espacio para correr, podemos optar por la calzada o la acera, en cualquier caso habrá que estar atento a los coches que entran y salen de la autopista.


En todo momento iremos viendo a lo lejos el faro y a nuestra derecha las playas de esta zona. Aunque a veces las casas nos tapan el mar, la mayoría del recorrido esta libre de edificaciones y podemos ir disfrutando de las vistas.

Estas playas son pequeñas calas de arena gruesa entre barreras rocosas, tienen poca afluencia de bañistas, ya que el acceso no es sencillo y cuando se levanta el viento, el mar golpea fuerte por lo que el baño es peligroso. Pero algunos arenales son más grandes con un acceso bien señalizado, aparcamiento y algo más protegidos, hay que destacar un par de ellos:

La playa del “Sheriff”, el viento en esta zona entra paralelo a la costa, lo que ha convertido esta playa en zona de los locos del windsurf y del kitesurf, con sus enormes cometas y velas multicolores. Podemos verles hacer acrobacias y deslizarse a toda velocidad aprovechando las tardes ventosas.


La playa “Naturista”, lo que antes se llamaba nudista pero que ahora resulta políticamente incorrecto. No tiene mucha afluencia, siempre pienso porque en estas playas la mayoría de los bañistas son hombres de mediana edad ya entrados en carnes. Seguro que en las costas de más glamour los parroquianos son distintos, tendré que visitar las de Ibiza o las islas griegas.


El camino en algunos tramos se vuelve agreste y la vegetación crece muy pegada al camino siendo la única protección para no caer al terraplén, en otros volveremos a circular por las aceras de las casas y urbanizaciones. Hay algunos miradores y zonas de descanso por si decidimos hacer una paradita.

Durante nuestra carrera podemos cruzarnos con los mercantes y ferris navegando por el mar, ya que en esta zona el tráfico marítimo es constante. Los que navegan más alejados de la costa van rumbo a África, generalmente a Ceuta, y los más pegados a costa van o vienen del Estrecho de Gibraltar.


Cuando llegamos a la altura del faro podemos continuar nuestro recorrido paralelo a la carretera camino de Fuengirola o cruzar la autopista hacia la Punta de Calaburras y acercarnos a la torre y el faro. Yo elijo en función de la distancia que quiera correr.

Si tomamos dirección a Calaburras, solo debemos seguir las indicaciones que hay en las calles de las urbanizaciones que rodean al faro. Hay de dos tipos las que nos marcan la dirección a seguir hacia la torre y las que nos indican que por ese camino no se llega al faro.

Es un poco laberinto pero siguiendo las indicaciones, podemos llegar hasta la base de la Torre de Calaburras. Está encerrada en el fondo de una calle de acceso a unos chalets, que le han comido el terreno a la antigua edificación. La cuesta final es muy pronunciada pero corta y la torre aunque deteriorada merece la visita.


En cambio al faro no se puede acceder, nos tendremos que contentar con verlo de lejos, pues está rodeado de casas particulares que no nos permiten acercarnos y por supuesto el camino de entrada tiene una verja bien cerrada.

Si decidimos seguir hacia Fuengirola podemos seguir haciendo kilómetros por el mismo camino paralelos a la autopista, hasta que decidamos que es suficiente, entonces solo tendremos que dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos. Este tramo del camino es claramente en bajada, por lo tanto cuidadín que luego hay que volver cuesta arriba.

Aunque parezca mentira es un camino bastante concurrido ya que es la vía de acceso desde las urbanizaciones al pueblo. Y es fácil cruzarse con corredores, ciclista o gente que simplemente pasea solos o en pareja.


No es un recorrido exigente, es prácticamente llano y recto. Únicamente tener que subir y bajar de las aceras y esquivar los quitamiedos y las farolas en algunos tramos, además de compartir paso en las zonas estrechas, nos obliga a prestar atención, mientras tanto podemos disfrutar de la vista del mar.

Es cierto que el ruido y el humo no es lo que deseamos cuando nos ponemos a correr, y los coches y camiones que pasan a toda velocidad, no son la mejor compañía. Pero los que corremos diariamente por Madrid estamos acostumbrados y el correr tan pegados al mar sin ir por la playa no es algo habitual.

Hay que intentar aprovechar la primera hora de la mañana durante el verano para evitar el calor, ya que en todo el recorrido solo encontraremos la sombra de alguna tapia. Al atardecer también es una buena oportunidad, pero siempre con luz natural, cuando la noche cae el camino tiene tramos poco iluminados y los faros de los coches nos deslumbraran.

El viento es otro factor a tener en cuenta, en muchos tramos no existe protección y puede ser fuerte. En la mayoría de los días cuando corramos hacia el faro nos entrara por la espalda, pero durante la vuelta hacia La Cala será de cara y nos obliga a un esfuerzo adicional y a agarrar bien las gorras.

Existe la posibilidad de correr por la playa, pero no es muy cómodo ya que en esta zona la arena es muy gruesa y poco compacta por lo que nos hundiremos en cada zancada. La franja de arena mojada es muy estrecha y con mucha inclinación.


No podremos realizar el recorrido completo por la playa, ya que hay varios pasos en donde esta desparece y el mar golpea directamente contra las rocas, para continuar tendremos que pasar escalando o subiendo al camino de la autopista.

Si os animáis a hacer el recorrido atentos a las curiosidades de alguna de las casas, sobretodo a destacar la superestructura del buque que han plantado en uno de los jardines y las “maravillosas” esculturas de seudo bronce, a mí me encanta el carro con el guerrero griego tirado por dos caballos, pero la colección del toro, las garzas y la fuente del rey Neptuno con tridente que se despliega por el jardín de la casa pegada al faro es de un gusto exquisito.

miércoles, 25 de julio de 2012

Las tres grandes medias

Si a cualquier aficionado a la bicicleta le preguntamos cual son las tres grandes pruebas de ciclismo en ruta creo que ninguno tendrá la menor duda en nombrar el Tour, el Giro y la Vuelta.

Sin embargo si preguntamos a un corredor popular madrileño cuales son las tres grandes medias de la Comunidad de Madrid, creo que le costará elegir tres y las respuestas en la mayoría de los casos no coincidirán.

Si sacamos del concurso la Media de Madrid, difícilmente comparable con el resto, por ser la más multitudinaria no sólo de la Comunidad sino de toda España. Y es que aunque a muchos no les gusten las aglomeraciones, la experiencia de correr con otros 18.000 corredores, como nos ocurrió en la última edición del 2012, creo que es difícil de explicar y sólo podrá ser superada por correr en la próxima edición en 2013, donde seguro se superará este record.

Si además limitamos las opciones a aquellas que se corren sobre asfalto, dejando por tanto fuera todas las que se denominan de montaña.

Pensando en las "medias"

Podríamos pedirles que eligieran en función de su recorrido y aun así creo que no seríamos capaces de ponernos de acuerdo. A algunos les gusta correr por dentro de las ciudades o visitando los lugares emblemáticos, pero otros prefieren las zonas verdes o entornos más naturales.

Si la elección dependiera del objetivo a conseguir en la carrera, tampoco creo que coincidiéramos. Algunos buscarán mejorar sus marcas y optaran por recorridos llanos, otros desean correr a ritmos tranquilos con el único objetivo de terminar y preferirán las medias más familiares y algunos atrevidos buscaran probar sus fuerzas enfrentándose a carreras exigentes.

Sólo si les preguntamos cuales son las tres más duras, creo que podemos afirmar que la gran mayoría coincidirán en elegir las del Escorial, Fuencarral y Villalba.

La Media del Escorial

Si duda es la más dura de las tres, la subida al Monte Abantos es su sello de identidad, pero el resto del recorrido, con continuos toboganes, es muy exigente, hasta para el corredor más preparado. Sus fuertes pendientes hacen que algunos corredores la describan como una carrera de montaña que se corre sobre asfalto.

Es una de las carreras más familiares de toda la Comunidad, ya que su participación esta limitada a 500 corredores y la gente del Escorial se vuelca con el evento, casi se puede decir que hay tantos corredores como miembros de la organización.

Tiene lugar en la primera semana del mes de Junio por lo que la mayoría de los años el calor ha sido un factor a tener en cuenta. La gran altitud durante todo el recorrido, con un mínimo de 940 m y un máximo por encima de los 1300 m, puede afectar a los que corremos en altitudes más bajas la mayoría del año.

Mezclar durante el recorrido el paseo por la montaña y las vistas espectaculares de Madrid, con la visita a un monumento tan característico como el Monasterio del Escorial y las calles adoquinadas del centro del pueblo, es otro de sus alicientes.

La Media de Fuencarral

No sólo es la más longeva de las tres sino una de las más antiguas de la Comunidad, el año pasado celebró su 28 edición. Su mayor encanto es que transcurre por el Monte del Pardo, una de las zonas de entrenamiento de muchos de los corredores madrileños y un precioso paraje de encinas y jara.

Se realiza a mediados de Febrero por lo que debemos tener en cuenta que nos enfrentaremos a temperaturas bajas lo que hará  que la prueba sea aun más dura, en ciertos tramos podemos encontrarnos hielo en la calzada lo que ha generado más de un disgusto.

Es una carrera que debemos correr con mucha cabeza, pues es engañosa. La primera parte hasta el Km 7 es en claro descenso y anima a acelerar el paso lo que pagaremos en el último tramo del recorrido.

Una vez que entramos en el Monte del Pardo, nos enfrentaremos a una larga recta ascendente que empezará a minar nuestras fuerzas y que termina cuando giramos a la derecha, justo en la rotonda de acceso al Palacio del Pardo.

A partir de ese momento comienza la carrera de verdad, una cuesta de más de 4 Km demoledora, con un descenso muy rápido para enfrentarnos a un final de 3 Km en subida, otra vez durísima, antes de entrar en la pista de atletismo.

Todos los años se especula con su desaparición por lo que aconsejo a todos los interesados en correrla que no esperen demasiado, no vaya a ser que un año se cumpla la amenaza.

La Media de Villalba

Más conocida por la Tragamillas, es la más joven de las tres, la de este año 2012 ha sido la 6 edición, y la ilusión de la Organización compensa con creces cualquier falta de experiencia.

Su perfil se aleja mucho de las exigentes cuestas de las otras dos, quizás ni siquiera podamos decir que su altimetría supera a la Media de Madrid, pero hay dos características que la convierten en una media muy dura, digna de estar en este ranking.

Es un circuito mixto, mezcla los tramos de asfalto y tierra. El cambio de superficie obliga a cambiar nuestra zancada y a un esfuerzo adicional de nuestras piernas. Además teniendo en cuenta que se realiza en el mes de Marzo, podemos encontrarnos con que la lluvia ha convertido algunos tramos en barrizales.

Y por otra parte no tiene grandes cuestas, pero todo el recorrido esta lleno de repechos que aunque cortos son de una gran dureza, es como si se corriera sobre los dientes de una sierra. No existen bajadas largas o tramos llanos que nos permitan recuperar las fuerzas.

De las tres medias quizás sea la que tenga mayor presencia de público en todo el recorrido ya que transcurre por dentro del pueblo, mientras que las otras dos transitan en su mayor parte por zonas fuera de los cascos urbanos.

A continuación os dejo una comparativa de las altimetrias, realmente indica la variación de altitud no la altitud real, de las tres grandes medias con la de Madrid, para que os hagais una idea de la dureza.



Completar las tres medias se ha convertido en uno de mis objetivos como corredor, este reto casi esta cumplido ya que este año 2012 he terminado tanto la de Fuencarral como la del Escorial.

Para el año que viene ya he marcado en el calendario la Media de Villalba, por lo tanto ya estoy buscando retos similares fuera de la Comunidad de Madrid, me han comentado de la Media de Segovia y la de la Reconquista que sube hasta el Santuario de Covadonga.

miércoles, 11 de julio de 2012

De los Rolling Stones al Rock in Río

El Sábado pasado mi hijo me llevó al festival Rock in Río de Madrid y digo bien me llevó porque me ha estado insistiendo los últimos meses en que él tenía que ir a este concierto, parecía una cuestión de vida o muerte. Yo como soy unos de esos padres blandos que conceden todos los caprichos a sus hijos, compré dos entradas.

Tanto interés era porque actuaba su banda de referencia los Red Hot Chili Peppers, tiene su música en CD, en el IPOD, en el ordenador, en el móvil y ahora también ha aprendido a tocar algunas de sus canciones con la guitarra eléctrica.


Reconozco que a mi lo que me gusta es el Pop Español y la Zarzuela, haciendo memoria la última vez que estuve a un macro concierto fue para ver a los Rolling Stones en el Calderón en 1990. Realmente no es que me gustara su música fui porque se comentaba que era la última vez que se juntaban para tocar, aunque después de aquella gira creo que han vuelto al menos un par de veces más por Madrid.

En el trayecto en coche hasta las instalaciones de la Ciudad del Rock me va poniendo al día sobre el grupo que vamos a ver, me entero de que es una banda americana fundada en Los Ángeles hace 30 años, es decir que al final son más de mi quinta que de la suya, la música que  tocan es “punk funk”, esto me lo aclara todo.
 
 
El guitarrista original, que murió de sobredosis, fue reemplazado por su ídolo John Frusciante, que también estuvo recluido durante 5 años en su casa por su adicción a la heroína y ahora se ha ido definitivamente del grupo. Me confiesa que el bajo y el vocalista han salido desnudos al escenario en algún concierto.

¡¡ Estupendo !! ¡¡ El modelo de conducta ideal para un adolescente !!

Empiezo a preguntarme si hice bien en dejar que los Reyes Magos le regalaran una guitarra eléctrica.

Ya llegamos y podemos ver el escenario desde la carretera, pero todavía tendremos que dar una buena vuelta para acceder al parking, solo los VIPS y los autobuses puedan llegar a la puerta del recinto. Nosotros aparcamos bastante lejos y por la cantidad de coches creo que no somos los primeros.

Ahora nos toca hacer las colas, la primera para que nos cacheen, la siguiente para que controlen la entrada y por fin para entrar en el recinto. Una listilla le hace la gracia al enano comentándole que hoy no actúa Justin Bieber, o no se entera del vacile o no quiere enterarse pues se lo toma bastante bien, después de lo que ha peleado por que le trajera siempre tiene que haber alguien tocando las narices.
 

Nos hacemos la típica foto en la entrada con el logo gigante y vamos directamente a comprar la camiseta de los Red Hot. Sólo tiene prohibido por su madre que tenga calaveras, al final se decide por una gris con los títulos de varias canciones en el pecho y el logo del grupo en el brazo, el chaval tiene buen gusto.

Ya con el disfraz completo aprovechamos para dar una vuelta. Para el que no la conozca la famosa Ciudad del Rock es una explanada en medio del campo con algún arbolito y muchas fuentes para refrescarse, pero muy bien pensada, suficientemente amplia como para que las 55.000 personas que estamos esa noche no nos molestemos.

Tiene varios escenarios,  el principal es el Escenario Mundo situado al fondo y en lado opuesto el Escenario Electrónico y el de Street Dance, entre ambos una ladera con césped artificial para tumbarse y ver tranquilamente los conciertos. Como entretenimiento adicional hay una noria y una tirolina pero están cerradas durante los conciertos y en ambos laterales los restaurantes, stands de los patrocinadores y la zona VIP.


Tomamos una hamburguesa, por cierto buenísima, sentados en la ladera mientras terminan de tocar los Gogol Bordello, no sabemos muy  bien en que idioma cantan porque no entendemos nada aunque suenan muy animados.

Nos acercarnos al escenario y tomamos posiciones como a unos 100 metros mientras comienzan a tocar los Incubus, ya es una zona poblada pero todavía bastante despejada. La gente empieza a animarse y la verdad es que suenan bastante bien, el cantante le pone muchas ganas y tiene todo el protagonismo del grupo, de hecho es el único que sale en las pantallas gigantes parece que el presupuesto sólo llega para una cámara.

Termina el concierto y aprovechando el cambio de grupo y que la gente que está delante se mueve, nos acercarnos todo lo que podemos al escenario. Conseguimos avanzar y colocarnos a unos 60 metros del escenario. Ya no hay quien se mueva, pero se ve bastante bien y supongo que se oirá mejor.
 

El enano está encantado aunque por su altura no vea parte del escenario, se queja del calor, de la peste a cerveza y del olor del “tabaco” de los vecinos pero se le olvida en cuanto comienza la música y salen sus ídolos al escenario.

La verdad es que los tíos tienen mucha marcha y suena "fuerte y claro", la gente conoce las canciones y desde el principio empiezan a saltar y bailar, nosotros tenemos que seguirles ya que es imposible oponerse al movimiento de la masa humana.

Mirando a mi alrededor compruebo que la fauna es de lo más variopinta, a nuestro alrededor tenemos especímenes muy interesantes:

El Novio Guardaespaldas, con la cabeza rapada y cuerpo de gimnasio, su única obsesión es proteger a su chica de los empujones, sólo de vez en cuando se deja llevar por la música levantando un brazo.

Las Amigas Intimas, en este caso son tres y cuando una se va a buscar bebida por que no aguanta más, las otras dos la despellejan sin ningún pudor, pero en cuanto vuelve todo son sonrisitas y buen rollo.

La Histérica, yo creía que el movimiento fan no era aplicable a los grupos modernos, pero viendo los episodios de histeria y epilepsia en que entra esta chica cada vez que comienza una nueva canción empiezo a pensar que estaba equivocado.

Los Viejos Rockeros, aunque no siempre por su edad son verdaderos amantes del rock mas clásico, se caracterizan por llevar camisetas de los Rolling Stone o los Ramones y comentar sobre los conciertos en que han estado.

La Gente Guapa, sean chicos o chicas van impecables hasta en mitad de la vorágine de un concierto de este tipo. Ellos visten sus camisas de marca y siempre perfectamente repeinados, y ellas con sus modelitos minifalderos subidas en sus tacones o con sandalias chapoteando en la cerveza del suelo.

Y por último Los Padres con Hijo Adolescente donde nos incluimos nosotros, el chaval encantado pero pasando vergüenza cuando el padre le pregunta una y otra vez si lo está pasando bien y si ve el escenario o mientras su padre intenta seguir a la multitud con sus movimientos de baile de los años 80.

Sobre el escenario un verdadero show, los componentes del grupo no paran ni un solo momento manteniendo a la gente siempre excitada y haciendo guiños permanentes al público, soltando sus frasecitas en español, provocando con sus gestos o metiéndose un lingotazo de ginebra entre canción y canción. Para rematar el batería sale luciendo la camiseta de la selección española para delirio del personal.


Comentario a parte merece el bajo, lo que es capaz de hacer con sólo cuatro cuerdas es increíble, pero además es el alma del espectáculo con sus muecas, ejercicios circenses, saltando por encima de los altavoces o agitándose compulsivamente solo o formando pareja con el vocalista o el guitarra.

Aunque me pese debo darles la razón a mi hijo y a todos los que me lo habían comentado ante de venir al concierto, las canciones de los “Red” son francamente buenas y originales, es más descubro que algunas me son conocidas por que las tengo en el MP3 y las oigo mientras corro.

Después de un bis y casi dos horas de concierto finaliza con fuegos artificiales. La masa se disuelve y podemos movernos. Todos encantados del espectáculo sobre todo mi hijo, como será que me da las gracias más de cinco veces seguidas por traerle.

Son las tres de la mañana y mientras volvemos a casa el enano se duerme, está reventado, reconozco que yo también estoy agotado quizás algo más que si hubiera corrido un 10.000 pero no tanto como después de una media maratón.

P.D. Un suspenso para el público, sé que es un concierto de rock y admito que cerca del escenario los vasos y la comida se tiren al suelo, pero no puedo entender que la ladera acabe también llena de porquería, tan difícil es tirar la caja de pizza o la bandeja de la hamburguesa a la basura.