martes, 20 de noviembre de 2012

El camino de los pinos – Pantano del Cijara

Los corredores de ciudad, habitualmente sólo podemos correr sobre el asfalto de las calles o como mucho pisar algo de tierra y hierba por los parques de nuestra ciudad y miramos con envidia a aquellos compañeros que pueden cada día salir a correr por el monte. Por eso, cada vez que tenemos oportunidad, nos lanzamos a correr por los caminos de tierra y saltamos de roca en roca recuperando parte de nuestro lado más “salvaje”.

En mi caso tengo la suerte de que mi familia tiene una pequeña casa a la orilla del Pantano del Cijara. Cuando las obligaciones me lo permiten puedo escaparme un fin de semana y disfrutar del monte más autentico. Este pantano es uno de los varios que embalsan el cauce del río Guadiana dentro del Plan Badajoz, se encuentra entre las comunidades de Extremadura y Castilla la Mancha, de hecho una de sus islas recibe el nombre de la “Isla de los Cuatros Conquistadores” porque se supone que en ella se cruzan los límites de las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cáceres y Badajoz.


Se trata de uno de los mayores pantanos de España, encerrado entre montañas tiene infinidad de recovecos y curvas y muchas islas, por lo que desde la orilla no da la impresión de ser tan grande, sólo si nos elevamos descubrimos que abarca muchos kilómetros de agua. El entorno del pantano es una zona de monte cerrado de jara muy alta, con encinas y bosques repoblados de pino y eucalipto. La tierra es muy pedregosa y los caminos escasos por lo que los accesos a los montes en muchas ocasiones se tiene que realizar a través de los corta fuegos que dividen el monte.

Alejado de la civilización, está muy poco poblado y los lugares cercanos más famosos son Guadalupe por su virgen y Valdecaballeros por su central nuclear. Pero sobretodo es conocido entre los aficionados a la pesca y la caza. Se habla mucho de los lucios gigantes y los grandes ciervos y guarros que se cazan en la zona. Yo no soy muy cazador pero si me gusta la pesca y puedo dar fe de la captura de lucios de buen tamaño, pero eso os lo contaré en otra ocasión.

Aprovechando el último fin de semana largo por la festividad de la Virgen de la Almudena en Madrid y aunque el tiempo estaba lluvioso, he aprovechado para escaparme con la familia y descansar en el pequeño paraíso familiar. Como siempre en mi maleta no han faltado las zapatillas de correr y he vuelto a disfrutar de uno de los recorridos que más me gustan de la zona.

Corriendo por el Camino de los Pinos

El camino de los pinos, conduce desde la orilla del pantano hasta la cumbre de una de las colinas que lo encierran. Le bautizamos con ese nombre porque al final de la ladera existe un pequeño pinar repoblado, que es nuestro punto de referencia desde que comenzamos la carrera en la falda de la colina. Una vez ganada la cumbre del risco, podemos hacer varios recorridos ya que ambas laderas esta atravesadas por caminos y corta fuegos que nos permite atravesarla en distintas direcciones.

El primer tramo transcurre por un camino de tierra bastante pisado, pero enseguida el recorrido empieza a endurecerse. Atravesamos un riachuelo y el camino se va cerrando, el firme se vuelve pedregoso y empieza a tomar desnivel. Son 3 kilómetros de dura subida aunque en todo momento podemos correr, eso si, con bastante esfuerzo. Cuando llegamos a la altura de los pinos, nos tomamos un respiro y podemos optar por continuar por el camino que transcurre por esta ladera del monte o subir por un corta fuegos para acceder a la cima del risco.


La subida por el corta fuegos es corta pero muy dura, debo confesar que los últimos metros los hago andando, pero una vez en la cima de la colina la vista es espectacular. Hemos alcanzado la máxima altura de nuestro recorrido y podemos correr toda la cuerda del monte por un corta fuegos, en total casi unos 5 km. Tiene la curiosidad añadida de que marca el límite entre las dos comunidades, por lo que a un lado dejamos Extremadura y al otro Castilla la Mancha, ahora estoy en Toledo ahora en Badajoz.


El  Domingo me animé a bajar por la ladera contraria de la colina y tomar un camino de tierra en buenas condiciones, lo que los urbanitas siempre agradecemos, que atraviesa un pinar espectacular, es la zona que se denomina “Los Beatos”. Este camino termina en la carretera que rodea el pantano, aunque siempre podemos volver a subir a la cuerda del risco por alguno de los corta fuegos. Yo opté por volver a subir a la cresta y cerrar todo el recorrido por tierra y no pisar el asfalto.


Os dejo el recorrido a continuación, al final unos 16,5 kilómetros en 1 hora y 36 minutos, como podéis ver con exigentes cuestas, en algunos tramos reconozco que tuve que subir andando, y bajadas muy rápidas.


Durante el recorrido no me llovió en ningún momento, pero siempre estuvo nublado lo que hizo que la temperatura fuera fresca y las nubes cubrieran parte de las espectaculares vistas. La lluvia de los últimos días dejó los caminos con barro, los riachuelos con mucho agua y por todo el monte un continuo sonido de agua fluyendo.

El recorrido podemos definirlo como mixto, no es ni mucho menos un recorrido de alta montaña. Nos encontraremos de todo, algún riachuelo que atravesar, zonas de piedra suelta que nos obliga a ajustar nuestra zancada para no acabar besando la tierra o caminos pisados que nos permitan descansar los pies delicados de un corredor de asfalto, que se resienten de ir clavándonos las piedras en cada apoyo.

Cuando corremos por montaña debemos cambiar la mentalidad.

Los que no estamos acostumbrados a correr por el monte debemos cambiar nuestra forma de afrontar los kilómetros. Olvidarse del tiempo es fundamental, los tiempos por kilómetro, el control de las pulsaciones o mantener un ritmo constante pierden parte de su importancia.

El monte en la mayoría de los casos nos obliga a continuas subidas y bajadas. Las cuestas son empinadas y el terreno suelto y pedregoso lo que nos impedirá en ocasiones correr, en esos casos debemos ser humildes y reconocer que la pendiente nos vence y subir andando o reptando si es necesario. Pero todo lo que sube tiene que bajar y los descensos de montaña son la asignatura pendiente de todo corredor de ciudad, requiere de una técnica específica y sobre todo de una decisión que es difícil de conseguir sino es con mucha práctica.

Entonces por que nos atrae tanto el monte.

Yo sólo puedo decir que a mí me atrae porque es otra forma de correr. El dicho común que afirma que el correr es aburrido, en la montaña no es vedad, en el monte el paisaje va variando según avanzamos y cambia mucho con la estación del año o el tiempo.

Cuando corremos por el monte toda nuestra atención debe estar pendiente del siguiente paso que daremos, adelantarnos al recorrido es fundamental para que los apoyos sean seguros y los cambios de dirección, sobre todo en las bajadas, son obligatorios.

Pero sobretodo la sensación de correr por lugares distintos, descubriendo lo que cada vuelta del camino nos puede deparar y lejos de los ruidos y humos de las grandes ciudades. Todo son sensaciones distintas.

P.D. Para que no penséis que sólo dediqué el fin de semana a correr, aprovechando las últimas lluvias y que esta zona tiene buenos pinares, he salido a buscar setas. Aquí os dejo algunas fotos de mi hijo y sobrinos y su cosecha de níscalos y de mi canija con su cesta llena para su madre.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ciencia y correr una buena combinación

La Carrera de la Ciencia es una de las clásicas de la capital, nació como una carrera cross en la Casa de Campo, exclusiva para los trabajadores del ministerio de educación y sus familiares. Transcurridas 32 ediciones, mantiene en su nombre el origen de la carrera y también la participación de su creador Paco Cisneros a sus 70 años, y pensar que yo alardeo por entrar en la categoría de Veterano C, pero hoy en día se trata de una carrera abierta a todo el mundo que transcurre por las calles más glamurosas de Madrid.

La salida tiene lugar en la calle Serrano a la altura de las instalaciones del CSIC y recorre, en una ligera bajada, toda la milla de oro de la capital. La abandona por la calle Recoletos, antes de llegar a la Puerta de Alcalá, en una bajada estrecha y peligrosa. Enseguida se toma el Paseo de la Castellana y su continua subida hasta la Plaza de Cuzco. Girando a la derecha por la calle Alberto Alcocer para continuar por Príncipe de Vergara y volver a  tomar la calle Serrano, en continuos toboganes, algunos con cierta dureza.

Sin disponer del apoyo mediático de otras carreras promocionadas por empresas o entidades, cada año aumenta su participación y es que los corredores sabemos reconocer una carrera bien organizada y un recorrido exigente pero con mucho “encanto”.
 





















Son las 7:00 de la mañana y suena el despertador, un domingo más me toca madrugar para correr por la capital. En esta ocasión se me hace muy duro, anoche estuve de celebración con mis hermanos, inaugurando la nueva casa de mi hermana mayor. Como ocurre siempre que nos juntamos la cosa se alargo, la culpa la tuvo una cena estupenda, la buena compañía y las discusiones que siempre tenemos entre hermanos y que ponen tan nerviosa a mi madre.

La consecuencia fue que me acosté tarde, demasiado tarde, he dormido poco y me levanto cansado y con cierto “dolor de cabeza”. Como dicen los corredores las sensaciones no son buenas, lo que me pide el cuerpo es pasar de la carrera. Intento convencerme enumerando los motivos que me han llevado a apuntarme a esta carrera:

  • Es uno de los 10.000 que están dentro de mi objetivo de los TOP TEN madrileños. 
  • Corro acompañado, se han apuntado mi cuñado y un compañero de la oficina, si fallo tendré que aguantar sus comentarios durante meses. 
  • La carrera es parte de mi planificación para el maratón de San Sebastián en noviembre. 
  • La  carrera comienza y termina junto a la iglesia donde me case, y de eso hace ya 16 años que se dice pronto. 
  • El recorrido es apetecible sobretodo enfrentarse a la subida de la Castellana. 
  • Pero sobretodo por que: 
¡¡ HOY CUMPLO 45 AÑOS !!

Ya no tengo que buscar más razones, planifique hace meses que aprovechando que este año el día de mi cumpleaños era domingo iba a celebrarlo corriendo. También teniendo en cuenta los dígitos redondos de la edad que cumplo, me marque como objetivo bajar por primera vez de los 45 minutos en una carrera de 10.000.

Es cierto que desde que me estrene en esta distancia siempre he corrido por debajo de los 50 minutos y en los últimos meses he estado muy cerca de bajar de la barrera de los 45 pero oficialmente todavía no la he superado. Aunque francamente con el cuerpo que me he levantado creo que me parece un objetivo complicado.
 
Con mejor espíritu me pongo en marcha, desayuno, ducha, disfrazarse de corredor y a buscar a mi cuñado. La salida esta cerca de casa y podemos ir andando, ya desde que salgo de casa me cruzo por la calle con corredores y según nos acercamos aumenta el ambiente, me hace olvida el cansancio y ya estoy preparado para la carrera.

Lo primero es recoger el dorsal y el chip de cronometraje. La Organización  es perfecta y tardamos pocos minutos en recoger de las mesas los dorsales y entregar la ropa que nos sobra en el ropero. Esto me ratifica en mi idea de que cuando nos obligan a  recoger los dorsales el día antes, aduciendo problemas logísticos, no es más que una excusa para hacernos pasar por el centro comercial de turno.
 
Mi cuñado se estrena oficialmente en una carrera popular y paga todas las novatada, no sabía que hay guardarropa y me venía sólo con la camiseta con la que pensaba correr y la mañana está fresquita, no ha traído los imperdibles para sujetar el dorsal, con eso ya contaba y como siempre traigo de sobra, pero lo mejor es que se mete el chip en el bolsillo del pantalón hasta que se da cuenta de que los demás nos lo colocamos en la zapatilla para garantizar que se active cuando crucemos por encima de las alfombras.

Con todo en orden, recogemos a mi compi de curro en la puerta del Polideportivo Magariños, lugar emblemático para todo aficionado al  baloncesto en Madrid y a calentar. La calle Serrano esta ya cortada y comenzamos un trote ligero hasta la plaza de los delfines para volver, un par de estiramientos y damos por terminado el calentamiento, no es que sea muy profesional pero tampoco se nos puede pedir más a los populares.



Ya nos quedamos situados a unos diez metros del arco de salida, de charleta. La gente se va agolpando a nuestro alrededor y cuando en el luminoso marcan que faltan cinco minutos para la salida ya estamos como sardinas en lata.

El marcador comienza la cuenta atrás y se da la salida, como siempre tardamos todavía unos minutos en arrancar, pero en cuanto cruzo la línea de salida dejo atrás a mis acompañantes y a correr. Ya lo habíamos hablado antes, tenemos objetivos muy distintos por lo tanto cada uno a su ritmo y nos vemos en la meta.

Por primera vez en una carrera me lanzo desde el primer metro a buen ritmo, sólo frenado por la cantidad de corredores que debo ir esquivando, pero los primeros metros son en bajada, todos vamos muy animados y la calle es ancha, puedo mantener un buen ritmo aunque la calle Serrano es engañosa y tiene algún repecho.

Llegamos a la calle Recoletos y dejamos Serrano, es el punto más conflictivo de la carrera, es una calle estrecha con bolardos y todavía la carrera no se ha estirado por lo que se forma el temido efecto embudo. Pero sorprendentemente no tengo ningún problema, prácticamente no tengo que reducir el ritmo y tomo la Castellana sin ningún susto.

Comienza la larga subida de la Castellana, en la mayoría de las carreras corremos por los carriles centrales pero en esta ocasión nos meten por el carril lateral, eso complica un poco el recorrido, es más estrecho y  hay que ir atento a la separación del carril bus. Supero la marca del tercer kilómetro, es el primero y el último que voy a ver en todo el recorrido, o los ponen muy escondidos o la edad me está haciendo perder vista.



Miro mi reloj 13:02, hago un cálculo mental rápido y concluyo que voy 30 segundos por encima de la media de 4:30 el kilómetro que debería mantener para bajar de los 45 minutos al final de la carrera. No es que sean buenas noticias, estos tres primeros kilómetros son en bajada y todavía estoy fresco, pero ahora no voy a parar y decido seguir al mismo ritmo y ver como pasan los kilómetros.

Ahora que estoy escribiendo esta crónica me doy cuenta de que la edad también me ha afectado a mi capacidad de cálculo pues realmente llevaba casi 30 segundos de adelanto y mi ritmo era claramente por debajo de lo previsto.

La subida por la Castellana se me hace más llevadera de lo que esperaba, de hecho en algún momento me tengo que recordar que debo dosificar pues todavía queda mucha carrera y la verdadera subida comienza a la altura de Nuevos Ministerios. Lo peor que puede ocurrirte en una carrera es que te de una pájara, los expertos recomiendan siempre correr de menos a más, yo simplemente recomiendo correr como se pueda.
 

Llegamos al avituallamiento, en esta ocasión totalmente caótico, porque en lugar de la clásica botella de agua, nos ofrecen vasos de bebida isotónica. No derramar el vaso mientras se intenta mantener el ritmo de carrera es complicado. En cuanto lo cojo la mitad del líquido se me derrama encima, recuerdo las técnicas que he leído en las revistas especializadas y doblo el vaso por la mitad de modo que se cierre su boca y bebo por una de las esquinas.

Deshacerme del vaso es otra odisea, hay pocos contenedores y cuando me quiero dar cuenta ya no encuentro ninguno donde lanzar mi vaso, puedo tirarlo al suelo pero es un peligro y poco higiénico. Opto por salirme de la carrera subirme a la acera y buscar una papelera donde tirarlo, prueba superada y de vuelta a la carrera.

Pasamos a la altura del Estadio Bernabeu, donde me descubro ante el templo sagrado del futbol mundial. Un montón de autobuses turísticos están aparcados y grandes grupos de personas intentan cruzar la carrera para llegar al museo del Real Madrid, el segundo más visitado de toda la capital y es que el balón es el nuevo opio del pueblo.

Ya estoy terminando la subida y voy “suficientemente fresco”, todo se pone de cara, la temperatura es fresca pero la amenaza de lluvia aguanta, mis piernas van ligeras y sigo adelantando gente, esto siempre anima a continuar. No quiero mirar el cronómetro para que el tiempo no tire abajo las sensaciones, no debemos olvidar nunca que corremos para divertirnos.


La primera rampa de Alberto Alcocer es dura pero corta, aun así los kilómetros se notan y algunos corredores tienen que bajar su ritmo aunque ninguno se para. Comienza el tramo de toboganes, es un poco rompe piernas, pero para mí ya se ha convertido en una zona clásica, la he corrido en el maratón, dos veces en el medio maratón de Madrid y también en la carrera Norte-Sur un par de veces.

Me la conozco y aprieto los dientes en Príncipe de Vergara y en la primera cuesta de la calle Serrano. Llego al cruce con Concha Espina, es uno de los puntos que he marcado en el recorrido, a partir de ese momento la carrera se suaviza y comienza el descenso hasta la línea de meta. Miro el cronómetro, sorpresa me marca un par de minutos por debajo de los 40 minutos.

¡¡ MAGNÍFICO, PUEDO BAJAR DE LOS 45 !!

Según mis cálculos me debe quedar como mucho un kilómetro. Todavía tengo fuerzas para cambiar el ritmo y lanzarme un “poquito” más rápido. Pero no contaba con el falso llano antes de la plaza de los delfines, que a mis piernas le parece una cuesta, pero giro la plaza y ya veo el arco de salida.

Los últimos metros los hago mirando constantemente el reloj para asegurarme que no me equivoco y cuando cruzo la meta, paro el crono y compruebo que he bajado de los 45 minutos, objetivo cumplido, y a pesar de haber saltado de categoría dentro de los Veteranos.

Con el ego por las nubes, entrego el chip y recojo la bolsa del corredor. Sólo tiene un botella de bebida isotónica y un par de paquetes de galletas, pero compensa una buena camiseta de manga larga en rojo, únicamente con el nombre de la carrera y sin publicidad, como a mí me gusta.

Mis compis de carrera también han superado con creces sus objetivos, mi cuñado que buscaba estar en el entorno de los 55 minutos, se marca un carrerón y se queda a pocos segundos de bajar de los 50, creo que le hemos ganado para la tribu de los corredores.

Mi compañero de trabajo corría con la idea de estar por encima de la hora, ya que está en el comienzo de su preparación para su gran objetivo del año que viene, la Media de Villalba, pero es un competidor nato y no puede evitar bajar varios minutos de la hora.

Cuando nos vamos andando hacia casa empezamos a notar una bajada de temperatura y comienzan a caer las primeras gotas que nos acompañaran el resto del día. Parece como si el dios Zeus nos haya respetado, reconociendo así nuestro esfuerzo humano en correr la carrera.

Carrera recomendable, pensada por y para los corredores, la publicidad y todo lo accesorio queda en segundo plano y lo más importante es correr. Con un número adecuado de participantes para el recorrido y volcada en que podamos correr a gusto, sin embotellamientos o barreras y de forma segura.

A continuación os dejo unas fotos de la entrada en meta de los tres fantásticos, para que os entretengáis en buscarnos, al estilo “¿Dónde esta Wally?”, y es que con la multitud de corredores si no posas para la cámara no se te ve en la foto.




viernes, 19 de octubre de 2012

Por un día en Madrid se circula en bici

Aunque sólo sea por un día, desde hace un par de años, el primer domingo de octubre abandono mi trote cochinero para subirme en la bicicleta y disfrutar de uno de los días con mayor tradición ciclista de Madrid, el “Día de la bicicleta”.

No se trata de ninguna competición, simplemente se cierra al tráfico un circuito de 22 km por las calles más emblemáticas de la capital, para que los ciclistas las tomen a su antojo durante unas horas. Este año se celebra la 34 edición y cada vez la participación es mayor, este año se ha llegado a las 20.000 personas, la mayoría familias completas o grupos de amigos, aunque también nos acompañan algunos profesionales.










En mí caso la fiesta comienza la tarde del sábado, tengo que buscar las bicicletas, ya que el parque móvil familiar se reduce a dos patinetes, la moto rosa de la canija y la bici de BMX del enano, que mola mucho pero no sube las cuestas de Madrid. Para eso está la familia y con un par de llamadas telefónicas consigo dos bicis una de ellas con asiento de niño para cargar con la enana, sólo falta la excursión para ir a buscarlas. Desde ahora me comprometo a que el año que viene participaré con mi propia bicicleta, para ello ya he escrito la carta a los Reyes Magos y que vayan encargándola en Oriente.

La salida es a las 9:00 de la mañana y tenemos que madrugar, a los enanos les cuesta arrancar y a su padre más. Por fin estamos en la calle con las bicis y camino del Retiro, ha costado algo más de lo previsto, sobretodo porque a última hora me he dado cuenta de que no llevaba aprovisionamiento con que entretener a la pequeña y hemos tenido que subir a buscar galletas de dinosaurios y cereales de chocolate.

Con la hora apurada llegamos a la Puerta de O´Donell, ya hay un montón de gente esperando a que den la salida, mi hermana me llama por segunda vez.

“¿Dónde estáis? ¿Pero si yo también estoy en la puerta?
¿No os veo? A si ya te veo, pero si has venido con la enana”.

Agrupado el equipo de salida, nos hacemos las fotos de rigor antes de comenzar y ya estamos dispuestos para disfrutar del paseo. Hay muchas bicicletas que ocupan toda la calle y no podemos llegar hasta la línea de salida, por lo tanto decidimos incorporarnos una vez que se ponga todo el mundo en movimiento.


Se da la salida y la marea de ciclistas se va poniendo poco a poco en movimiento, la “serpiente multicolor” se despereza perezosa y avanzan despacio muy despacio (que poético me ha quedado esto). Estamos todos ya nerviosos y al primer claro que queda nos colamos en la procesión, por fin estamos en marcha.


A un ritmo muy cansino rodamos por Príncipe de Vergara para ir tomando contacto con la bicicleta. En este primer tramo es complicado avanzar, tenemos que ir muy atentos a los frenazos. La mañana es perfecta para montar en bici, hace sol pero el calor no aprieta. Vamos ocupando toda el ancho de la calle y realmente parecemos una marea que avanza lenta encajonada entre los edificios, es todo un espectáculo.

Vamos haciendo camino a buen ritmo, la enana va feliz sentada detrás mió, comiendo sus galletas, le pregunto como va y siempre me contesta lo mismo.

“Me lo estoy pasando fenomenal”.

Luego a continuación vuelve a preguntarme por enésima vez.

“¿Me estoy portando bien?”.

Me da que pensar a lo mejor la regaño demasiado pues no es normal tal obsesión.


Llegamos a la primera cuesta del recorrido, subida por Mateo Inurria hasta la Plaza de Castilla, cada uno hemos tomado nuestra posición en el pelotón y ya no hay apretujones. Yo recordaba más dura esta subida pero después del primer tramo, que yo hago por la Plaza del Duque de Pastrana para pasar por delante de mi colegio, la cuesta es muy tendida y ni siquiera debo tirar del plato pequeño.

Los miedos que tenía antes de empezar, sobre pedalear con exceso de equipaje, se van disipando y comienzo a disfrutar del paseo. Mi hermana y mi hijo ya llevan un buen rato disfrutando, van a su bola de atrás adelante, en un momento están a mi altura y al siguiente los veo unos cuantos metros por delante o me dan una pasada viniendo desde atrás.


Me llama por teléfono mi hermana pequeña, habíamos quedado con ella en Nuevos Ministerios. Me cuenta que no ha podido retener a los enanos y les ha dado el pistoletazo de salida. Aprovechando que la Castellana está ya cortada, pero que todavía no ha llegado la cabeza del pelotón, se han puesto a pedalear con la calle vacía. Quedamos en la Plaza de Colón donde ella nos esperara con su pequeñajo, tiene la edad de mi enana, 4 años, pero se ha atrevido a ir en su bici como los hermanos mayores.

Llegamos a la Plaza de Castilla, donde siempre se produce un parón, por el estrechamiento de los carriles y porque mucha gente aprovecha para pararse y reagruparse con los que se han quedado en la subida. Nosotros vamos todos juntos y nos lanzamos Castellana abajo, es el tramo más rápido del recorrido, mi hijo se lanza como un loco sin manos, se pone detrás mío para que no le regañe pero aún así le saco una fotografía, ya veras cuando la vea su madre.




Tenemos el Paseo de la Castellana para nosotros solos, es una gozada, el pelotón ocupa todo el ancho y se circula muy rápido. Yo con los 15 kg adicionales de mi enana, bajo lanzado hasta los 30 km/h, me cruzo con alguno que se ha ido al suelo y decido frenar un poco.

He perdido a mi hermana pero a la altura de la Plaza de Emilio Castelar aparece al grito de.

“Sois unos lentos. Os estáis quedando atrás”.

Y es que ella es así todo tiene que ser a lo bestia.

Plaza de Cibeles, paro a saludar a mi hermana pequeña que está esperándonos en la acera, por supuesto mis acompañantes se han pasado de largo y ya están subiendo Génova. El equipo de los intermedios ha continuado camino con su padre y deben estar por delante. Quedamos en la Plaza de Cibeles para hacer juntos hasta Atocha que es cuesta abajo.

Encaro la cuesta de la calle Génova, corta pero muy dura, es el único tramo del recorrido en donde tengo que cambiar al plato pequeño. El pelotón se reagrupa, la cuesta hace estragos y la gente pedalea en vacío, al estilo Armstrong con su famoso molinillo pero sin avanzar metros. Otra vez hay que estar atento a los frenazos y a la gente que se queda parada. 




Aunque es una fiesta algunos quiera ir más deprisa de lo debido y generan algún momento de peligro o se despistan y se cruzan sin mirar, como le pasa a mi hermana que casi se lleva a un chaval por delante. En general la gente nos lo tomamos como una diversión, aunque yo no puedo evitar pegar un par de gritos al más estilo “López” a algún indocumentado.

La enana pide más viandas y se me han acabado las galletas de dinosaurios, tengo que tirar de las reservas de cereales, pero ella no puede abrir el taper. En plena marcha tengo que hacer malabares para abrirlo con los dientes sin que nos caigamos al suelo, la verdad es que no se porque no paro, pero al final prueba superada y ya estamos girando a izquierdas para tomar la calle Princesa.

Mi enano envalentonado por su tía se lanza a toda velocidad, mientras me dice.

“Papi, te esperamos en Callao”.

Esto no puede quedar así y empujado por la pequeñaja que me anima para que adelantemos a su hermano, me lanzo cuesta abajo. Antes de llegar a la Plaza de España le sorprendo con una pasada a toda velocidad y es que todavía no estoy tan viejo como para que me gane un adolescente.

Comienza la subida por la Gran Vía y aunque dura en su primer tramo hasta Callao, la verdad es que se disfruta de verdad. La gente se detiene a hacer fotos y se forman grupos que esperan a gente o saludan a los espectadores conocidos, es la zona quizás más festiva del recorrido junto con la calle de Alcalá.



Tomamos el descenso hacia la Plaza de Cibeles en donde hemos quedado. Comprobamos que el tramo hasta Atocha esta cerrado porque hay una manifestación en el Congreso. El recorrido se ha recortado en casi 3 km y además era la parte más llana que pensábamos hacer con mi sobrino.

Nos reagrupamos frente al Palacio de Correos para tomar decisiones, mientras tanto conseguimos unos globos de publicidad para decorar las bicis, la enana esta encantada era el último detalle que nos faltaba. A pesar de que sabemos que es complicado nos atrevemos a atacar la subida de Alcalá con el canijo de 4 años en su bicicleta de juguete, hasta cuando va cuesta abajo tiene que dar pedales para no pararse.


Comienza fuerte pero es imposible, ni las piernas, ni la bici le dan para subir el desnivel, la gente alucina y le anima, pero su madre tiene que acabar desmontando de su bici para empujarle y conseguir llegar hasta la Puerta de Alcalá.


Cambiamos de estrategia, el enano ira subido en el trasportín de la bici de su madre y alguno de los demás cargaremos con su bici. Aunque la primera idea es que mi hijo cargue con ella, no es capaz de montarla sobre su bici, no tengo paciencia y acabo montándola sobre mi manillar y para arriba. Ya sin mayores problemas y disfrutando del final del recorrido rodeamos el Retiro hasta llegar a la meta. 
 







Cruzamos la meta después de un par de horas de pedalear, teniendo en cuenta las paradas y la accidentada subida de Alcalá, hemos ido rápidos para el equipo que teníamos.

Nos hacemos las fotos oficiales de nuestra llegada y reponemos fuerzas con los melocotones que nos ofrece la Organización. Ahora solo tenemos que localizar al grupo de los canijos intermedios liderado por mi cuñado, seguro que han llegado hace un rato pues iban bastante por delante.





Llamada de teléfono.

“¿Dónde estáis? Dentro del Retiro, vale ¿Pero exactamente donde?
¿No, yo no conozco el Retiro? ¿La puerta de que?”.

Al final después de varias llamadas, gritos, enfados, discusiones y muchas indicaciones, conseguimos centrarnos y nos reagrupamos en la Puerta de Madrid al final del Paseo de Coches, yo la conozco por que es la salida habitual de la mayoría de las carreras que comienzan en el Retiro.


Mientras los enanos juegan, los mayores intercambiamos experiencias, la verdad es que ha resultado estupendo, no podíamos haber tenido mejor climatología para montar en bici, el recorrido es precioso y aunque con alguna cuesta es muy llevadero, hasta los enanos han sido capaces de seguir el ritmo. Todos confiamos en que mañana no tengamos demasiadas agujetas y comentamos lo que han mejorado las bicis con tanta marcha, no como las BH de cuando éramos pequeños que pesaban una tonelada y sólo tenían un desarrollo, daba igual si subías o bajabas.



Creo que el año que viene repetiremos y la mayoría del grupo se animara a hacer todo el recorrido. En el caso de mi familia seguro que volvemos, le hemos cogido cariño al recorrido, aunque para la siguiente edición la canija quiere ir en su bici, ya veremos como nos organizamos.

Recomiendo a todos que os animéis, seáis o no habituales de la bicicleta, la oportunidad de circular por mitad de la calzada en Madrid, a un ritmo cansino y pendiente sólo de las demás bicicletas, no hay que desperdiciarla.

A posteriori me he enterado que el horario de salida es de 9:00 a 11:00 y que a partir de esa hora límite la policía va cerrando el circuito, lo apunto para el año que viene, no tenemos que madrugar tanto, podemos salir a las 9.30 o 10:00 y tendremos tiempo para hacer todo el recorrido completo.

martes, 9 de octubre de 2012

El TOP TEN de los 10.000 madrileños

Hace ya más de dos años, el día siguiente de correr mí primera carrera popular por Madrid, recuperado físicamente del esfuerzo pero aún con el subidón de endorfinas, me puse como loco a buscar en Internet nuevas carreras para mejorar mis marcas y buscar retos que superar. Creo que es un efecto rebote que se produce en algunos corredores noveles cuando cruzamos la meta y que es claro síntoma de que nos hemos enganchado a esta “sana afición” de correr.

Desde entonces hasta ahora he conseguido estrenarme en la temida maratón de Madrid, he entrado en el maravilloso mundo de los “entrenamientos de calidad”, rebajado mis marcas de forma significativa, pero sobretodo he disfrutado de muchos y buenos kilómetros en mis piernas.

En aquella primera época de locura encontré un artículo de Enrique Aguado Pérez en http://suite101.net/article/carreras-populares-en-madrid-a1362, en él que se hablaba de las pruebas de 10.000 m con mayor tradición de la Comunidad de Madrid.

A las ocho que se nos proponían, yo he añadido dos más para completar la clasificación de las TOP TEN. Desde el primer momento me pareció una idea genial poder correrlas todas en alguna ocasión y me marque como objetivo terminar las 10 carreras. Desde entonces por motivos de agenda y entrenamientos solo he conseguido realizar dos de las diez propuestas, pero el objetivo sigue vivo.

A continuación y siguiendo la línea del artículo voy a comentaros las particularidades de las 10 míticas por si alguno se anima.

La Carrera del Agua – Marzo – 32 ediciones
Organizada por el Canal de Isabel II, une los dos depósitos de agua más emblemáticos de la capital, sale bajo el depósito elevado de la Plaza de Castilla, y termina en el del Parque de Santander, toda una manzana de depósito subterráneo ahora reconvertido en campo de golf.

Tiene una gran tradición entre los corredores madrileños por eso hay que estar atento a las fechas, no podemos despistarnos por que los dorsales vuelan todos los años. Aunque cada año varía en algo el recorrido podemos afirmar que es un recorrido muy favorable, sobretodo los 3 largos kilómetros de descenso por la calle Bravo Murillo, pero el comienzo por la Castellana y la última subida desde la Plaza de Cristo Rey son cuestas importantes.

Para mi particularmente es una carrera especial, pues recorre mi barrio, de hecho en el Parque de Santander realizo la mayoría de mis entrenamientos de series.

Carrera Intercampus – Marzo – 14 ediciones

Esta carrera une los dos campus de la Universidad Carlos III, el de Getafe y el de Leganes. Tiene la particularidad de que cada año se corre en un sentido distinto lo que implica que un año es cuesta arriba pero al siguiente es cuesta abajo, aunque en ambos casos el desnivel es muy ligero.

El número de participantes esta limitado a 2000 corredores, lo que garantiza una carrera sin muchas aglomeraciones excepto en la salida. El recorrido no tiene demasiado encanto ya que transcurre entre chalets adosados, edificios de viviendas y naves industriales, quizás el momento más curioso es cuando los corredores cruzan por debajo de la Autovía de Toledo.

Trofeo San Lorenzo – Julio – 30 ediciones

Es la carrera del barrio de Lavapiés, transcurre por la centro histórico de Madrid, correremos por el Madrid de los Austrias, Plaza de Oriente, Puerta del Sol y esto ya justifica la inscripción en esta carrera. Organizada por el esfuerzo personal de la gente de Lavapiés y con poco apoyo institucional los corredores agradecemos el esfuerzo y el cariño.

Como curiosidad comentar que en los últimos años por motivos ajenos a la Organización no se ha repetido el recorrido, introduciendo siempre alguna novedad, lo que anima a participar cada año para poder descubrir los cambios.

En su contra las fechas en que se realiza, a finales de Julio las temperaturas son muy elevadas en Madrid y muchos de los corredores populares hemos dado por terminada la temporada de carreras y comenzamos nuestro descanso estival.

Trofeo Edward – Septiembre – 14 ediciones

La mayoría del recorrido transcurre por el Parque del Paraíso en el barrio de San Blas, en su avenida central flanqueada por una gran arboleda lo que hace muy agradable la carrera.

Se corre por un circuito cerrado muy plano al que hay que dar tres vueltas, esto implica que los cruces y adelantamientos entre los corredores sean habituales. En la meta coinciden los corredores que ya terminan su recorrido con los que todavía deben dar una vuelta más, cuidado no equivocarse.

Para muchos corredores su único objetivo es no ser doblados por el ganador de la prueba, lo que en la mayoría de los años implica tener que correr por debajo de los 45 minutos.

La Carrera de la Ciencia – Octubre – 31 ediciones

Una carrera exigente, con largas subidas y muchos toboganes en el último tramo. Aunque la salida es multitudinaria, el recorrido es capaz de absorber el gran número de corredores que año tras año siguen apuntándose a esta carrera y permite correr de forma fluida desde los primeros metros.

Comienza en una gran bajada por la calle Serrano y antes de llegar a la Puerta de Alcalá se desvía por la calle Recoletos, este tramo es el más complicado de la carrera, el pelotón debe estrecharse y las aceras tampoco sirven de alivio pues los bolardos producen más de un traspiés. Por fin llegamos al  Paseo de la Castellana y la carrera se acomoda, aunque la subida hasta la Plaza de Cuzco se va endureciendo cada vez más.

A partir de ese momento comienza la zona de continuos toboganes hasta la meta, si hemos conservado fuerzas lo disfrutaremos en caso contrario lo sufriremos.

Carrera Popular Grutear – Noviembre – 12 ediciones

Esta clásica que transcurre por el casco histórico de Alcalá de Henares, es ya recomendable exclusivamente por disfrutar de esta ciudad. La Organización hace verdaderos esfuerzos para mantenerla cada año ante la falta de apoyo y ayuda, todos los años se suele retrasar la hora de salida y en algunos tramos se mezclan los corredores y transeúntes.

Cuidado con el recorrido, aunque no tiene grandes desniveles si es muy revirado, con algunas curvas muy cerradas lo que nos obliga a bajar la velocidad, y hay tramos de adoquinados que machacan las piernas. Debemos dar dos vueltas al circuito para completar los 10 km, si las sensaciones no son buenas podemos finalizar en el primer paso por la meta.

Celebrar el Día Mundial sin Alcohol es un buen motivo para participar.

Carrera Popular de Canillejas – Noviembre – 32 ediciones

Otra de las tradiciones carreras que se realizan en el Barrio de San. El recorrido describe un zigzag de ida y vuelta, buscando las avenidas más anchas del barrio para completar los 10 kilómetros de la prueba y aunque a lo largo del mismo nos encontraremos con subidas y bajadas el circuito permite realizar buenas marcas. La parte central de su recorrido coincide con el circuito del Trofeo Edward.

Una de sus particularidades es que tiene lugar al mediodía, la salida esta prevista para las 11:30, y a los corredores dormilones, como es mi caso, nos permite evitar el madrugón obligatorio para participar en otras carreras.

Carrera Popular Villa de Aranjuez – Diciembre – 28 ediciones

A destacar la carrera sobretodo por el entorno, correr junto a los jardines de Aranjuez es un autentico lujo, además es un circuito muy plano que permite realizar buenas marcas, muchos corredores la utilizan para conseguir marca de cara a mejorar en los cajones de la San Silvestre.

Su hora de salida a las 12:00 de la mañana, nos permite llegar hasta Aranjuez desde Madrid con tiempo suficiente, aunque tendremos que ir el día antes a recoger el dorsal que no se entrega el día de la carrera. Existen cajones de salida en función de la marca prevista, aunque no es necesario acreditarla excepto para el cajón de menos de 38 min, y se dan dos salidas separadas por dos minutos.

Aprovechar para ir con la familia y quedarse a comer, en Aranjuez hay algo más que fresas.

Trofeo Akiles – Diciembre – 31 ediciones

Todos los años el Club Akiles hace un gran esfuerzo por mantener esta carrera que lucha contra otras mucho más mediáticas y con mayores medios, a su favor el ambiente familiar y la dedicación de los voluntarios. Aunque la gran afluencia de corredores año tras año demuestra que todavía hay sitio para las carreras hechas con cariño, seamos indulgentes con los errores de organización que todos los años se producen.

El recorrido transcurre por la zona central de la Casa de Campo alejados del tráfico e incluye la famosa subida al Cerro Garrabitas, con sus más de 2 km con una pendiente media de 3.4%. Este trazado y el hecho de que al realizarse en Diciembre las temperaturas sean ya frías, la hacen distinta a las carreras más cosmopolitas y debo reconocer que le tengo especial cariño.

Los últimos años se ha incluido una carrera de 5 km para los menos preparados, pero el hecho de que la salida sea común a ambas y la coincidencia de los primeros kilómetros del recorrido complican aún más la organización.

San Silvestre Vallecana – 31 de Diciembre – 34 ediciones

En Madrid es “la carrera”, cualquier madrileño sea corredor, aficionado o no haya dado dos zancadas en su vida la ha corrido y terminado o piensa hacerlo en alguna ocasión.

Tiene lugar la tarde del día de fin de año antes de que cada uno nos vayamos a nuestras casas a tomar las uvas, eso unido al gran número de participantes, los disfraces de los corredores y sobretodo la gente animando en el recorrido la hacen diferente y una estupenda forma de terminar el año, convirtiéndose más en una fiesta que una carrera.

En su contra sólo el precio de la inscripción y la lucha, cada vez más complicada, por conseguir un dorsal, el año pasado se acabaron a las 48 horas de abrirse la inscripción. Sólo avisar que la locura de la carrera no nos haga olvidar que los últimos kilómetros por el Barrio de Vallecas son en subida y debemos reservar algo de fuerzas, para que el final de fiesta no se convierta en un sufrimiento para finalizar el año.

Como curiosidad comentar que esta tarde antes de sentarme a escribir esta entrada, he coincidido en el ascensor con un vecino también corredor, como siempre nos hemos preguntado sobre las carreras que estábamos preparando y en una conversación de menos de dos minutos hemos nombrado tres de las diez carreras anteriores. Lo que me reafirma en mi objetivo de terminar estos diez 10.000 madrileños.