lunes, 26 de enero de 2015

¡Adiós 2014! y yo sigo corriendo

Parece que mi aventura de correr 100 km desde Madrid a Segovia en septiembre me dejó sin fuerzas, pues desde entonces no he vuelto a escribir nada sobre mis carreras. Pero eso no quiere decir que haya dejado de hacer kilómetros ni que no me haya colocado en la salida de varias carreras populares este otoño, aunque no haya dejado prueba escrita de las mismas.

Finalizado este año 2014 me propongo pagar esta deuda con todos los que me seguís en mi pequeña aventura corredora, todos se reduce a mi mujer y mi madre, pues ya hasta mi hijo se ha cansado de escuchar mis historias. Por lo tanto a continuación escribo el pequeño relato de mis últimas carreras del año para disfrute de mi pareja de incondicionales.

XXVII Cross de Cuerda Larga – Sierra de Guadarrama – 19 de Octubre


Una de las cinco carreras que componen la Copa de Hierro que se organiza en la sierra madrileña y una de las más antiguas. Transcurre por uno de los recorridos más conocidos y bonitos de nuestra sierra que une el Puerto de Morcuera con el Puerto de Navacerrada, por la cuerda de la sierra. Mientras corremos por la cuerda vamos dejando a un lado Madrid y al otro Segovia, con unas vistas espectaculares sobre la Pedriza con la capital al fondo si miramos a un costado y el pico de Peñalara si miramos en sentido opuesto. Todo un lujo.

En esta ocasión sólo he podido engañar a un acompañante y juntos nos presentamos en la meta instalada en el Puerto de Navacerrada antes de que amanezca para recoger los dorsales y subir al autobús que nos llevara hasta la salida en el puerto de Morcuera. Cuando llegamos todavía es de noche pero ya hay movimiento de corredores, resulta de lo más fantasmagórico.


La carrera comienza con una subida terrorífica al Najarra, este primer calentón ya coloca a cada uno en su sitio y nos deja preparaditos para lo que nos espera. A partir de ese momento la carrera será un sufrimiento para mi compi, los calambres y las duras subidas lo dejaran vacío. Aguanta los primeros kilómetros pero en plena subida a Cabeza de Hierro se queda bloqueado, procuro animarle y decido quedarme a su ritmo para acompañarle.

Mi buen estado de forma después de los 100 km y este ritmo suave, hace que no tenga que forzar y por primera vez en una carrera de montaña puedo disfrutar de los pasos estrechos y las duras subidas y bajadas. Pero sobretodo disfruto con los tramos de canchales saltando de roca en roca imitando a las cabras. Comparado con mi experiencia antes de verano en el Cross de los 3 Refugios en donde él que se bloqueó fui yo subiendo al Puerto de Navacerrada esta carrera resulta un lujo y como consecuencia me he enamorado de ella.


La mañana acompaña y el tiempo es espléndido y despejado lo que permite disfrutar del recorrido y las vistas. En el Puerto de Navacerrada me encuentro con uno de mis hermanos, mi cuñado no corredor y unos amigos que han subido de excursión a la Maliciosa, me adelanto para charlar con ellos mientras mi compi se recupera en el último avituallamiento. Como me ocurre siempre no pueden entender que me divierte de correr por la montaña, cuando ellos como buenos domingueros van tranquilamente, con su caldito, sus vituallas, incluida botella de vino y copas de cristal para brindar cuando alcancen la cima de la Maliciosa. Ni me molesto en intentar explicárselo pero no me cambio por ellos.

Recupero a mi acompañante y comenzamos la bajada hacia la meta, este año no es por la pista de esquí sino por el camino hormigonado y después por la Cuerda de las Cabrillas, este cambio en el recorrido clásico hace que el kilometraje aumenta un par de kilómetros superando el recorrido final los 20 km. Ya queda poco y mi compi va a llegar seguro, por lo que le abandono a su ritmo citándole en la meta. Me lanzo a una bajada rapidísima disfrutando a grandes zancadas por una senda cómoda y poco técnica, el único problema es el tráfico de gente andando, corriendo y en bicicleta, esto parece la Gran Vía en hora punta y es que Guadarrama siempre ha sido la sierra de salón de la capital.

Cruzo la meta con un tiempo y una posición más que discreta pero feliz. Una carrera perfecta aunque no opine lo mismo mi compi que llega unos minutos más tarde con un calentón importante.

XV Carrera Grutear - Alcalá de Henares –2 de Noviembre














Una de los 10.000 que componen el TOP 10 que me he propuesto correr alguna vez, además he descubierto una carrera perfecta que creo se va a convertir en una fija de mi calendario. Recorrido de dos vueltas por el centro de la ciudad de Alcalá, completamente llano lo que permite correr rápido pero con continuas curvas y recurvas y piso adoquinado en algunos tramos que hacen que tengas que estar atento y anima el recorrido. Además con una participación reducida pero de mucho nivel, casi todos gente de clubs de atletismo que corren rápido y hacen que la carrera transcurra sin tapones y cada uno al ritmo que elija desde el primer metro.

Me presento el domingo junto con mi hijo y mi cuñado, es mi primera carrera con mi enano desde la San Silvestre del año pasado y me hace especial ilusión, creo que al adolescente le da un poco igual pero le agradezco que se anime a correr un domingo con el pesado de su padre. Nos acompaña además una mañana espectacular de sol y una temperatura muy agradable. Recogida de dorsal en la Plaza de Cervantes donde será la salida y llegada con un ambientazo y como hemos llegado con tiempo aprovechamos para tomar un café antes de calentar poco y mal, viendo como entran los de la carrera de 5 km.


Dan la salida y mis acompañantes salen como balas mientras yo pierdo tiempo intentando arrancar el maldito GPS que todavía no ha encontrado los satélites. Cuando por fin consigo arrancar el reloj me lanzo como un loco en busca de mi pareja de acompañantes. Me cuesta casi más de 500 m y un buen calentón pasar a mi cuñado y alcanzar al enano que corre desaforado como si no hubiera mañana. Me pongo a su altura y consigo que frene algo, la carrera es larga y tiene que regular, pero mantenemos muy buen ritmo y todo está a favor para hacer una buena marca. Mientras tanto mi cuñado ha desistido de seguirnos y se coloca a su ritmo.

Superada la primera vuelta el enano empieza por fin a dar síntomas de cansancio y paso a ser yo el que marque el ritmo. En algún tramo se queda atrás y tengo que esperar para que me alcance, pero basta con picarle un poco, para que como buen adolescente entre al trapo y acelere otra vez para que su padre no le gane en la meta.

En la meta una estupenda marca de 47 minutos nos deja más que satisfechos y felices.

II Carrera un juguete una ilusión – Pozuelo de Alarcón -  16 Noviembre















Carrera de nueva invención, de hecho es su segunda edición, a la que nos apuntamos por discurrir muy cerca de las casas de varios de mis acompañantes habituales de las carreras. El circuito durillo, con mucha cuesta y repecho y poca muy poca animación. Pero la mañana soleada y la compañía ayudan a sobrellevar la dureza de los kilómetros.

Mucho modelito running en la salida, la mayoría corredores perfectamente uniformados con mallas, cortavientos y zapatillas haciendo juego, todo de marca e impecable. Esto de correr se ha convertido en una verdadera moda y las carreras populares el escaparate donde la gente se muestra.

Por segunda vez en un mes mi hijo vuelve a acompañarme, aunque después de Alcalá en esta ocasión viene con menos “ánimos”. Para la carrera nos hemos juntado un buen grupo de amigos y aunque nos cuesta reunirnos al final estamos todos y nos ponemos en la línea de salida, cuenta atrás y a correr.


Desde el primer momento el grupo se disuelve, cada uno corre a su ritmo, hay demasiada gente para correr cómodo. Me quedo el último con la intención de cerrar el grupo mientras los demás se adelantan y así hago los primeros kilómetros pero me aburro y tiro hacia delante. Alcanzo a mi hijo antes de atacar la primera gran rampa del recorrido, nos juntamos y hacemos a ritmo vivo la subida. Adelantamos y dejamos clavados a mis cuñados que todavía van por delante a mitad de cuesta. Luego en meta pondrán las típicas excusas de falta de entrenamiento, que si los Lopez somos pesos pluma y por eso corremos más rápido, pero les hemos dado una pasada en toda regla.

A partir de ese momento la carrera transcurre por un recorrido de chalets adosados y casas bajas de pisos bastante monótonos y animación nula, por lo que  procuro concentrarme en correr y me voy fijando en los demás corredores para entretenerme. Me sorprende un corredor que se para a andar y luego arranca a toda velocidad para adelantarnos como un tiro, lo hace varias veces antes de llegar a la última larga cuesta en donde por fin le dejamos atrás, rara forma de correr a lo mejor es una nueva técnica desarrollada por un nuevo guru del running moderno.

Estamos avisados de que los últimos kilómetros son en constante subida y llegamos con suficientes fuerzas. Pasamos por delante de casa de mi cuñado donde esperan mis sobrinos para animarnos, chocamos manos y nos informan de que no vamos los primeros, ya lo suponíamos pero todavía nos queda tiempo para atacar a los primeros.

Termina la subida, mi hijo ha flojeado algo pero aguanta bien el esfuerzo. Le propongo acelerar el ritmo en el último kilómetro aprovechando que es bajada para llegar en una marca por debajo de los 50 minutos. Se le ve vago pero el orgullo le puede y me sigue para no quedar por detrás de su anciano padre. Último kilómetro rapidísimo y es que tampoco hemos ido a tope, la carrera no acompañaba para mejorar nuestra marca de Alcalá, pero terminamos en un respetable tiempo por debajo de los 49 minutos.

XXXIV Trofeo Akiles – Casa de Campo –14 Diciembre


















Un recorrido por dentro de la Casa de Campo, que parte del lago para subir al Cerro de Garabitas punto más alto del parque y volver al lago para rodearlo antes de cruzar la meta, siempre por carreteras asfaltadas. Autentica clásica madrileña con poco apoyo de las marcas pero gran respaldo de los corredores. En mi caso es una carrera que ya conozco de ediciones anteriores y que siempre que puedo repito y recomiendo.

En esta edición amanece una mañana de perros con una lluvia continua, parece que después de un otoño especialmente cálido por fin llega el invierno. Pero eso no me va a impedir disfrutar bajo la lluvia de un recorrido por dentro de la Casa de Campo que me encanta y me levanto de la cama venciendo la pereza. Como suele ocurrir cada vez que llueve, de los siete que estábamos inicialmente apuntados solo aparecemos los tres tenores.

Mi intención en esta ocasión es correr junto a mi compi para que no pueda relajarse. Una vez que se da la salida mi cuñado arranca fuerte y yo voy marcando un ritmo alegre a mi compi en la subida a Garabitas. Sufre pero aguanta hasta la última rampa donde nos encontramos con su hermano que sube andando y ve el cielo abierto. Como va a dejar a su hermano en tan malas condiciones tiene que bajar el ritmo y acompañarle. Admito mi derrota una vez más y le abandono con su ritmo cansino, lanzándome en una bajada rápida en busca de mi cuñado.


En este tramo de la carrera es donde siempre se disfruta más, en este caso al terreno muy favorable en bajada se junta el poco desgaste que he tenido en la subida. Puedo acelerar el ritmo y correr muy “rápido” a pesar de la lluvia continua que nos va empapando y que hace que el suelo este resbaladizo.

Finalizada la bajada de Garabitas alcanzo a mi cuñado y juntos tomamos el camino que bordea el lago de la casa de campo y la larga Avenida de los Plátanos. Este tramo se nos hace muy pesado, es una leve subida que no termina nunca, por fin giramos a izquierdas y sólo queda una bajada de casi un kilómetro hasta la meta, en donde recuperamos algo de tiempo, pero no conseguimos romper la barrera de los 50 minutos.

Cruzada la meta retrocedo el camino buscando a mi compi que llega sobrado acompañando a su hermano, me uno a ellos y hacemos el último kilómetro juntos. A falta de  200 metros para la meta se permite el lujo de esprintar para entrar unos metros por delante de su hermano. Y es que correr a un ritmo por debajo del tuyo habitual se nota, te permite ciertos lujos y hasta la carrera parece más bonita.

Terminada la carrera a casa deprisa porque empapados nos estamos quedando helados. Pero me alegro de haber vencido la pereza inicial y a pesar de las condiciones adversas ha sido una mañana de carrera para recordar y una buena ocasión para humillar a los gallinas que se quedaron bajo las sabanas protegidos de la lluvia, excusándose en lesiones ficticias y problemas de agenda o trabajo.

XI Carrera de Navidad – Cercedilla – 21 Diciembre
















Repito esta carrera de montaña tan atípica, tanto por el recorrido por anchas sendas como sobre todo por la gran cantidad de participantes. Es una auténtica fiesta en donde hay que olvidarse de las prisas y disfrutar del ambientazo, sólo hay que tener cuidado en algunos tramos de bajada “arriesgados”. El perfil del recorrido sencillo en subida la primera mitad del recorrido para bajar lo subido en la segunda parte, no es demasiado exigente y permite correr a ritmo vivo.

Por segunda vez en el último mes repetimos los tres de siempre en la salida de la carrera. Pero en esta ocasión excepto en los primeros kilómetros donde iremos juntos, cada uno va a correr a su ritmo y hacer la carrera como quiere o mejor como “puede”.


Durante el otoño he ido perdiendo mi forma y no he corrido prácticamente por montaña por lo que mi objetivo en la carrera se reduce a llegar a meta dignamente y si puede ser sin haber andado demasiado. Al menos el primer objetivo lo cumplo y cruzo la meta en perfecto estado, aunque no pueda cumplir el segundo, el exceso de gente en algunos tramos y sobretodo una rampa traicionera a mitad de subida me obligan a andar un metros.

Por lo demás mañana espectacular de sol para correr por la montaña y disfrute total en algunos tramos, aunque en las bajadas debo tener cuidado para no caer. Varios accidentados en el camino nos recuerda que debemos tener cuidado y que no merece la pena dejarse los dientes o un tobillo para ganar unos segundo y quedar el puesto 198 en lugar del 200.

Para mi cuñado ha sido su bautizo en una carrera de montaña y además de defenderse estupendamente creo que ha disfrutado por lo que ya me he hecho con un nuevo acompañante para mis locuras montañeras. En cuanto a mi compi ha vuelto a correr a su ritmo confortable sin forzar, pero sigue siendo un fijo en las carreras, de hecho ya estamos apuntados a dos medias para el año que viene y quizás el 2016 sea el año en que nos pongamos juntos en la salida del Maratón de Madrid.

XXVI San Silvestre Puente Sarda – Sabiñánigo – 31 de Diciembre


El fin de año en mi caso es para pasarlo en Jaca esquiando con la familia y desde el año pasado para correr la noche del 31 en Sabiñánigo. Y así es como término este año 2014, con toda la familia corriendo disfrazada y sin prisa, y dar la bienvenida al 2015. Esta San Silvestre es pequeña en número de participantes y distancia y sobretodo muy de barrio, pero tantas ediciones demuestran que las cosas bien hechas se mantienen. Hay carreras para los pequeños y para los mayores cinco vueltas a una manzana de 800 m para completar 4 km de auténtica fiesta. Muchos corredores disfrazados y algún profesional que viene a correr.

Aunque a última hora mi hermana mayor, su hija y mi hijo se tiene que dar de baja por problemas en el esquí, el grupo de canijos disfrazados es digno de mención. Disponemos de una granja completa con una oveja, una vaca y un búho, una pirata y un hada madrina completan el grupo. Los mayores al final no nos hemos animado a disfrazarnos, pero al menos nos ponemos un gorrito rojo de Papa Noel para no desentonar.


Este año llegamos con la hora pegada y sin poder recoger los dorsales los enanos se ponen en la línea de salida justo antes de que comience la carrera. Los tres mayores salen como locos pero a los dos pequeños les hacemos comenzar tranquilos, después de la experiencia del año pasado el objetivo este año es completar la vuelta a la manzana sin pararse.

Mi canija va feliz y no para de darme conversación mientras corremos juntos, sólo se calla cuando se queda sin aire en las cuestas, pero en cuanto se recupera vuelve a hablar y es que no puede estar ni un segundo callada, me sorprende que después de todo el día esquiando todavía le queden fuerzas. Ya en los últimos metros intentamos alcanzar a su primo que va un poco por delante corriendo con mi hermana. Y al grito de “A por la oveja” aceleramos un poco la marcha, pero el enano no se deja adelantar fácilmente y cruza la meta por delante de nosotros, el año que viene entrenaremos para poder ganarle. La mayor alegría para los canijos es que este año hay medallas para todos los participantes.

A continuación le toca correr a mi sobrino mayor, ya son tres vueltas a la manzana y tiene competidores duros, pero sale dispuesto a dar batalla. La primera vuelta corren en grupo, pero ya en la segunda se destacan cuatro corredores en donde está mi sobrino. En la última vuelta ya se han destacados un chico y una chica que son campeones de Aragón, pero mi sobrino aguanta en una meritoria tercera plaza con su perseguidor a varios metros. Es un orgullo para la familia que alguno pueda subir al pódium, pero los últimos metros se le hacen muy largos y su perseguidor le adelanta dejándole clavado, al final cuarta posición y medalla de chocolate.


En la carrera de mayores mi cuñado y yo nos lo tomamos con calma ya conocemos el recorrido del año pasado y tiene un par de rampas que hay que vigilar si no quieres llegar desfondado. Pero cuando al comienzo de la segunda vuelta nos pasan los primeros de la carrera está claro que nos lo hemos tomado con demasiada calma, hasta nos pasa un corredor disfrazado de vikingo. Humillados por ser doblados tan pronto nos lo tomamos un poco más serio pero eso no impide que los primeros nos vuelvan a doblar en la cuarta vuelta.

A pesar de la doble humillación disfruto mucho de estos pocos kilómetros de carrera animado por los enanos y rodeado de gente que despida el año disfrazado. A destacar el grupo formado por Santa Claus con su trineo, dos renas y varios paquetes andantes, aunque descarrile en una curva y las renas continúen dejando al pobre gordito corriendo con el trineo al hombro.  Y también nos acompaña una Caperucita Roja, aunque no está muy dispuesta a correr a pesar de que el lobo feroz la persiga y nada más darse la salida se retira a los pocos metros dejando al lobo compuesto y sin novia.

Terminada las carreras de vuelta a casa para celebrar el fin de año por todo lo alto con una cena de postín. Este año la mayoría de la familia aguanta hasta las campanadas y entramos con buen pie en el año nuevo.

Espero que mis “seguidoras” hayan disfrutado de mis andanzas de corredor y que me sigan apoyando en mis pequeñas y grandes locuras y es que ya tengo muchos planes para el año que comienza.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Correr 100 km da para mucho

El pasado sábado 20 de septiembre particié en mi primera carrera de larga distancia, un recorrido de poco más de 100 km entre Madrid y Segovia.

De la experiencia he sacado muchas sensaciones y aprendido alguna cosa nueva. Pero ya antes de ponerme a correr descubrí que 100 km dan para mucho, dan para mucho antes, durante y después de la carrera.


Dan para que meses antes ya tengas que esprintar para poder hacerte con uno de los 1200 dorsales que se ponen a la venta y que se acaban en menos de 24 horas. Una auténtica locura, casi como las peleas en la puerta del Corte Ingles el primer día de las rebajas de enero.

Una vez superada esta prueba es cuando te planteas como narices se entrena para correr 100 km seguidos. Te sumerges en el maravilloso mundo de internet buscando un plan que sea compatible con tu trabajo, tu familia, tus otras aficiones, las vacaciones y descubres que es imposible llegar a todo sin dejar de dormir y comer. Entonces es cuando decides que correrás lo que puedas y cuando puedas, lo cual nunca te parecerá suficiente.

Intentas encajar con calzador las tiradas largas que según tu plan ideal deben durar 6, 7 y hasta 8 horas. Madrugas en plenas vacaciones o el fin de semana y aun así cuando vuelves pasado el mediodía te encuentras a la familia esperándote y enfadada. Y quien es el valiente que se atreve a decirles que llegas reventado y que no tienes ganas de hacer nada.

También da para descubrir con horror que en el colmo de tu locura, empiezas a pensar que es normal salir a correr durante 3 horas seguidas.

Dan para que adquieras la infinidad de nuevos accesorios que se consideran “esenciales” para este tipo de carreras. Mochila de hidratación o riñonera con botellines para llevar el líquido. Unos bastones con la idea de convertirte en animal cuadrúpedo cuando tus piernas estén agotadas e intentar utilizar tus brazos para arrastrarte hasta la meta. Multitud de geles, barritas, bebidas isotónicas y todo tipo de inventos modernos que intentan sustituir al clásico bocadillo de chorizo y el botijo con agua.

Da para  varios meses en donde preparar los 100 km se convierte en tu pequeña obsesión en la que intentas involucrar a todo el que conoces sin darte cuenta que ellos solo ven en tu aventura una locura sin ningún sentido.

Y por fin llega el día de la carrera y los 100 km vuelven a dar para mucho, en mi caso para más de 15 horas. En ese tiempo pasas de la euforia al abatimiento, de pensar que no puedes más y lo mejor es abandonar a no tener ninguna duda de que lo vas a conseguir y acelerar en las bajadas.

Dan para correr y para andar, para ir rápido y lento, para pararte y volver a arrancar, para hablar con otros corredores, oír música o hundirte en tus pensamientos. Para adelantar y ser superado por multitud de corredores, que en este caso si entienden porque quieres correr 100 km.

En mi caso también dio para tener pendientes y preocupados a toda mi familia y amigos. Por una vez comprendí la utilidad del WhatsAap, que me permitió tenerles informado de que seguía vivo y animado, de mandarles fotos en donde ponía mi mejor sonrisa para intentar que se preocuparan lo menos posible. Pero sobretodo me sirvió para recibir el apoyo y los ánimos de todos ellos que me llevaron en volandas hasta Segovia.

Como resumen de todos los mensajes recibidos reproduzco algunos que representan tanto sus ánimos como su incredulidad por lo que estaba haciendo.

Gigante que tú puedes

Pero bueno…. hasta que hora vas a estar corriendo?

Descansa un poco hijo que son 100 km

Enhorabuena, no se para que lo haces pero… estoy a favor sea por lo que sea

También dan para que muchos amigos se acerquen al recorrido para darte en persona sus ánimos. Después de meses hablándoles de tu reto casi consigues que lo asuman como propio y se sientan parte de tu aventura, Algunos se acercan para comprobar que es cierto que estas corriendo esta locura, otros solo para darte ánimos o porque pasas cerca de su casa y los más osados se atreven a correr contigo unos kilómetros. Pero a todos se lo agradeces por igual.

Pero para lo que verdaderamente dan 100 km corriendo es para conocer nuevos caminos, paisajes y pueblos y a mucha gente, gente con la que en la mayoría de los casos no volverás a coincidir y con los que compartes algunos kilómetros, intercambias pocas palabras pero muchas sensaciones. Y aunque parece imposible siempre encuentras a alguna persona conocida de la que no sospechabas que estuviera tan loco como tú para apuntarse a este tipo de carreras y que sólo por ese hecho pasa de ser conocido a amigo.

Y por supuesto correr una carrera de ultra distancia da para mucho una vez terminada. Da para hablar de ella durante días, meses y seguro que hasta años, es algo que podrás contar a tus nietos y ellos por una vez te prestaran atención, siempre con la duda de si el abuelo ha  perdido la cabeza. Para convencerlos siempre estará la medalla que demuestra tu logro y tu locura a partes iguales.


También para recibir un montón de felicitaciones y alabanzas de amigos, familiares y todo aquel al que se lo cuentas. Y nadie negara que a todos nos gusta ser héroes por un día, aunque en el fondo nos demos cuenta de que en realidad nos toman por locos.

Da también para muchos dolores y algunos casos para largas lesiones, que solemos exhibir orgullosos como las heridas de una batalla que hemos conseguido ganar. Alguien me comento alguna vez que correr un maratón implicaba una semana menos de vida para la persona que lo corría, haciendo cuentas los 100 km  nos salen a 2 semanas y media menos de nuestra existencia pero personalmente las doy por buenas, creo que me sobran si no hago lo que me gusta.

Pero sobre todo para muchos recuerdos y experiencias que de otro modo no hubiéramos adquirido nunca. Muy lejos de mi intención insinuar que todo el mundo debe vivir una experiencia como esta, pero si estoy seguro que él que lo hace lo recordara toda la vida, son de esas cosas que dejan huella y de las que uno se siente orgulloso.

Como veis 100 km también da para escribir mucho, por lo que tendréis que esperar para que os cuente como fueron mis primeros 100 km corriendo.

miércoles, 11 de junio de 2014

Mejor Marca Personal


Este año me he apuntado a la Carrera del Agua para correr, pero para correr rápido, para intentar volver a bajar de los 45 minutos en un 10 km, para comprobar si mis piernas siguen siendo veloces, para ser otra vez un corredor en lugar de un trotador, para ir al límite durante una carrera, para no poder excusarme una vez más en que iba haciendo de liebre a algún amigo.

Para simplemente correr todo lo rápido que dieran mis piernas

Y con esa intención me plante en la salida de la carrera en la Plaza de Castilla, me coloque tan delante como pude y cuando dieron la salida salí a correr sin reservas. Aprovechando las bajadas para acelerar, las zonas llanas para recuperar y sufriendo en las subidas para que no bajara el ritmo. Sin mirar el reloj, solo corriendo hasta donde me daban las piernas y el corazón, olvidando los tiempos y únicamente concentrado en avanzar todo lo rápido que podía.

Y la cosa salió bien no solo baje de los 45 minutos sino que hice mi Mejor Marca Personal.

Excepto en el primer kilómetro donde la cantidad de corredores hacía imposible correr, en el resto de los diez fui capaz de correr siempre por debajo de los 4:30 y los dos últimos por debajo de los 4:00. No puedo decir que fuera sobrado o que no sufriera pero si puedo decir que en ningún momento de la carrera me sentí desfallecer y nunca paso por mi cabeza abandonar el intento y dejarme llevar. Como dirían los expertos siempre “domine” la carrera.   

Como en los últimos años volví a superar a mi edad y corrí los 10 kilómetros en menos minutos que los años que tengo. Es cierto que cada año que cumplo resulta más fácil, tengo un minuto más para acabar, aunque también soy un año más viejo, pero mola como reto tonto.

Por poner algún pero comentar que la carrera se me hizo muy corta. Comparada con las últimas carreras de más de 2 horas, en esta ocasión estos 45 minutos fueron un visto y no visto. Cuando quise darme cuenta ya había cruzado la meta y como además terminaba al lado de mi casa me dio tiempo a desayunar con la familia. Como dice uno de mis compis de carreras, para rentabilizar el precio de la inscripción no se puede correr demasiado deprisa sino el minuto de carrera sale muy caro, está claro que yo hice una mala inversión.

Ya se que comparada con la de los atletas profesionales mi marca resulta ridícula y que ni  siquiera me encuentro dentro del grupo de los corredores populares más rápidos. Se que si no eres capaz de correr por debajo de los 40 minutos en un 10.000 no eres nadie en este mundillo. Se que no debería darle tanto bombo a mi marca, porque siempre hay alguien que ha corrido más rápido y te saca los colores. Pero yo sólo tenia ganas de demostrarme que todavía puedo correr "rápido".  

lunes, 26 de mayo de 2014

Sufrir subiendo y sufrir bajando

Segunda edición y segunda participación en esta carrera de montaña tan particular, capaz de sacarle todo el partido al modesto Alto del Telégrafo situado cerca de Becerril y ofrecernos un amplio repertorio de bajadas deslizantes o pedregosas, entre pinos o a campo descubierto, subidas técnicas, por sendas o caminos o simplemente intransitables por el desnivel y tramos de llaneo en donde poder “correr” si las fuerzas te acompañan.

Muy buen ambiente, organización exquisita, manteniendo y aumentando la filosofía solidaria de la carrera. Pero incluyendo mejoras como el control de carrera con un chip de muñeca y cuatro controles a lo largo del recorrido y eliminando algunos puntos negros del recorrido que el año pasado produjeron más de un embotellamiento.













Hacia muchas carreras que no sufría tanto corriendo, casi desde hace un año cuando corrí en Vigo. Llevaba una semana de líos tontos tanto en casa como en el trabajo y la universidad y además no me encontraba físicamente fino por lo que desde que me desperté tenía muy pocas ganas de calzarme las zapatillas. Si a esta semana “rara” añadimos que desde el Maratón sevillano mis entrenamientos han ido decayendo en número e intensidad y mi forma está muy lejos de ser la adecuada para excesos montañeros, se produjo una conjunción de malignos astros que solo podía dar como resultado poco disfrute y mucho sufrimiento.

Me sobrepongo al deseo de quedarme en casa y olvidarme de la carrera y paso a recoger a mi compi y juntos nos vamos para Becerril. Sin colas retiramos el dorsal, para lo que tenemos que entregar un kilo de comida solidario que tuve que comprar ayer a última hora en un VIPS porque se me había olvidado. Con el dorsal recogemos el chip pero cuando ya nos vamos me doy cuenta de que no se corresponde con mi número de dorsal y vuelvo para cambiarlo. Ahora terminada la carrera pienso que hice mal, estoy seguro que el corredor que hubiera portado mi chip por error lo habría hecho con mayor honra.

Calentamos poco y de forma cansina mientras disfrutamos del ambiente trail. A mi compi le sale el gen competidor y se pica con un corredor figurín, de los que lleva lo mejor en equipación y conduce el BMW último modelo. Se ha quedado con su cara y su dorsal con la oculta intención de darle el hachazo en los últimos kilómetros si se presenta la ocasión. En la última subida lo tuvo a tiro aunque la falta de fuerzas no le permitieron atacarle, pero se queda con la satisfacción de ver como arrastraba colgada del brazo su mochila último modelo con la que ya no podía cargar a la espalda.


Control de chips y ya estamos dentro del redil, cuenta atrás y arrancamos, como siempre de los últimos. Ya en los primeros metros de asfalto me despido de mi compi, quiero buscar una posición más adelantada para evitar aglomeraciones en la primera subida, recuerdo del año pasado que es la más asequible y en donde pretendo subir corriendo todo lo que pueda.

Con las fuerzas frescas pero sin buenas sensaciones hago la primera subida a buen ritmo, corriendo en el primer tramo de camino, pero como la mayoría andando en el último tramo de senda. Arranco fuerte la bajada pero empiezo a no encontrarme fino, las piernas empiezan a doler demasiado pronto y siento malestar en el estomago. En el avituallamiento decido no parar, solo cojo un poco de agua aunque prácticamente no bebo temiendo que me siente mal.

Aprovecho el tramo llano para intentar que las sensaciones mejoren pero no recupero lo suficiente antes de atacar la segunda subida. Mi cabeza empieza a jugarme malas pasadas y mis pensamientos se vuelven negativos.

“No recuerdo este tramo de subida del año pasado”

“Esta zona el año pasado la pase corriendo y hoy no puedo ni trotar”

“Y queda todavía el tramo de subida entre los pinos que el año pasado me reventó”

“A lo mejor este año lo han eliminado del recorrido”

Pero este año también está la subida por el Pinar de los Arrastraderos, aunque yo le cambiaría el nombre por Pinar de los Arrastrados a la vista de la procesión de corredores que vamos trepando por la senda casi sin marcar que atraviesa los pinos. Cada paso que doy me cuesta horrores, en alguna ocasión pienso en echarme a un lado para parar y descansar algo pero aguanto con mi escalada cansina mientras algún corredor más fresco me adelanta.


Salimos por fin del pinar, en este tramo hasta el Telégrafo el año pasado corrí persiguiendo a mis liebres pero en esta ocasión subo andando. Al fondo se oyen el sonido de los cencerros con los que algunos espectadores nos animan, yo bajo la cabeza y como buen manso me junto a la manada y sigo el sonido de los cencerros.

Superado el edificio del Telégrafo, por fin puedo vuelvo a trotar en una zona más llana que termina en el segundo avituallamiento. En esta ocasión si que paro para beber, comer e intentar recupérame. Arranco otra vez para comenzar la segunda bajada del recorrido y enseguida me doy cuenta de que hoy no va a ser mi día. Aunque con cuentagotas me van adelantado corredores durante la bajada, mi ritmo es cansino a pesar del desnivel favorable. Decido que hasta aquí he competido y a partir de ahora mi objetivo es llegar, busco un ritmo más relajado y procuro reservar fuerzas.


Como me ocurrió el año pasado en esta bajada pierdo las balizas que marcan el camino. Aunque en esta ocasión soy yo el que abre senda y me doy cuenta enseguida. Lo comento con el corredor que sigue mi rueda, él ni se había dado cuenta porque se fiaba que yo sabía por donde iba. Juntos tardamos muy poco en encontrar la senda marcada que estaban a unos metros a nuestra derecha en una zona más llevadera de la ladera.

Acabada la bajada y tras el segundo control de chips se nos presenta un primer tramo de subida, yo no lo recordaba del año pasado y se me atraganta. Casi todos subimos andando pero también en esto hay distintos ritmos y me siguen adelantado corredores a los que veo más frescos. Por fin llegamos a la parte de llaneo a mitad de ladera que tanto disfrute el año pasado, pero en esta ocasión sólo intento recuperar fuerzas tomando un gel a ver si me ayuda algo. Comienza la última subida con una rampa brutal, hay se quedan mis pocos ánimos y ya el tramo por el cortafuegos lo subo en postura suplicante deseando que se acabe. Aunque al final saco mi orgullo y el último tramo ya con mucho menos desnivel lo corro y me obligo a llegar hasta el avituallamiento.


Por fin llega la última bajada, la recuerdo del año pasado como peligrosa, pero este año todavía es peor. En las últimas semanas ha hecho calor y el terreno está seco, hay verdaderos toboganes de arena suelta y seca que deslizan. De acuerdo al manual del buen corredor de montaña deberíamos bajar deslizando en modo esquiador, pero para eso hay que tener buenas piernas y de eso no estoy sobrado. Al menos consigo mantenerme de pie y no poner el culo en tierra aunque algún susto me llevo.

Cuando ya los toboganes han finalizado y corremos en suave bajada por un bucólico prado verde, la organización nos sorprende incluyendo en el recorrido la única piedra que queda hasta llegar a Becerrril. A ella tenemos que subir trepando con las manos y bajar saltando como cabras.


Esta claro que la experiencia es un grado y a pesar de sufrir en la mayoría del recorrido he conseguido regular bien y todavía me quedan fuerzas para apretar los dientes en el último tramo de asfalto y mantener un ritmo alegre que me permite por fin adelantar a otros corredores. Cruzo la línea de meta 15 minutos más tarde que el año pasado, es cierto que el kilometraje ha aumentado algo y que hoy hacia mucho más calor que el año pasado, pero está claro que hoy no he tenido un buen día.

Espero a mi compi que llega con las mismas sensaciones que yo, ha sido un continuo sufrimiento y el año que viene no nos vuelven a engañar. Pero como nos ocurre siempre en cuanto las piernas dejan de doler y recuperamos el ritmo de nuestro corazón ya estamos pensando en la siguiente carrera y en que el próximo año volvemos por que la carrera es “preciosa”, esta claro que no estamos bien de la cabeza.

Me da la impresión de que he corrido un maratón, esa misma tarde y el día siguiente tengo un dolor de piernas increíble, está claro que no ha sido un gran día. Me quedo con malas sensaciones para el Cross de los 3 Refugios al que estoy apuntado para dentro de un par de semanas. Una carrera también de montaña que sobre el papel es más dura, subiendo a la Bola del Mundo y la Maliciosa para bajar a la Pedriza y volver a subir a la Bola del Mundo. 28 kilómetros con un desnivel acumulado de 3600 m. Prueba de fuego para mi ánimo y mis piernas.

lunes, 19 de mayo de 2014

De liebre al ritmo del Rock & Roll

La media maratón Rock & Roll es la hermana mediana de esta gran familia en que se ha convertido el clásico MAPOMA. Comparte parte de recorrido y el horario con su hermana mayor la Maratón y sus terribles 42 km, y también con su hermana pequeña, una carrera de 10 que antes se denominaba 10km de Madrid, aunque esta madruga algo más y sale un poco antes. Un modo un poco tramposo de aumentar la participación global de la carrera y amortizar el recorrido y que los últimos años ha generado muchas quejas y  problemas de organización.

La Media aun siendo la hermana mediana en distancia es la más joven de las tres, ya que esta es su segunda edición. El recorrido es completamente nuevo con respecto al del año pasado y en mi opinión muchísimo  mejor, un acierto alargar el recorrido por la Castellana hasta las cuatro torres y recuperar la llegada a meta del MAPOMA, por la subida de Alfonso XII, para pasar por la Puerta de Alcalá y sufrir subiendo por la calle Alcalá hasta entrar en el Retiro.

De las tres hermanas ha sido la que ha tenido más novios este año, completando el cupo de inscritos varias semanas antes del cierre oficial. Está claro que la media maratón se está convirtiendo en la distancia más popular.


http://es.competitor.com/madrid/













Esta vez me liaron, esta carrera no estaba dentro de mis planes, pero es cierto que solo hizo falta que mi prima me pidiera que le acompañara en su primer medio maratón para que me animara. Como en las últimas ocasiones la idea era hacerle de liebre, acompañarla e intentar ayudarla con mi experiencia.

Reconozco que mi faceta de “Personal Trainer” cada vez me gusta más, aunque deberían ser mis pupilos los que opinen si la realizo de forma adecuada. Es cierto que les grito y les animo a partes iguales y por supuesto no les dejo que se paren aunque me lo supliquen, pero también les marco y controlo los ritmos, les llevo el avituallamiento y les empujo cuando las fuerzas les fallan. Pero ellos y sus piernas son las que corren, por lo tanto no hay posible reclamación si no cumplen sus objetivos, ni me corresponde especial merito en sus logros.

El día de la carrera quedamos en la Plaza de Cibeles enfrente del Ayuntamiento, lugar de quedada general de muchos corredores. Acudo con mi cuñado al que también han liado, aunque su idea es hacer medio recorrido y quedarse cuando pasemos cerca de su casa.

Animación por todo lo alto, cuando llegamos ya ha salido la carrera de 10 Km y están descendiendo los tradicionales paracaidistas del ejército que marcan el comienzo del maratón desde hace años. Muchísimo extranjero que se anima a correr nuestro maratón y gran cantidad de público ya dispuesto a animar en los primeros kilómetros del recorrido.

Por fin aparece mi prima, en principio había quedado en el Retiro con su club para hacerse la foto oficial, pero como le ocurre siempre llega con la hora pillada y viene directamente sin fichar con su equipo. Al final uno de sus amigos se ha dado de baja y sobra un dorsal que se me adjudica como liebre oficial del grupo.


Nos vamos hacia nuestro cajón de salida aunque ya todo el Paseo del Prado hasta la altura del Jardín Botánico es una marea humana dispuesta para la salida. Foto del grupo, en medio nuestra chica de oro bien rodeada por sus guardaespaldas, que no la dejaremos hasta que atraviese la puerta del Retiro. Nos colocamos a la altura del globo de las 2 horas, aunque con la preparación que lleva y sin correr las últimas semanas creo que iremos a un ritmo más bajo.

No oímos ni el pistoletazo de salida pero cuando la marea se empieza a mover nos arrastra y comenzamos la carrera. Los primeros kilómetros transcurren por el Paseo de Recoletos y el Paseo de la Castellana. Me encanta esta parte del recorrido, a pesar de la multitud es cómodo de correr y todavía vamos con las fuerzas intactas, lo que nos permite disfrutar del entorno como si viajáramos en el autobús turístico. Vamos cruzando las plazas que jalonan la Castellana, Colón y su estatua del descubridor, Emilio Castelar y su monumento a la Republica, Gregorio Marañon y su escultura ecuestre, San Juan de la Cruz y la gorda mano de Botero, los Nuevos Ministerios, Lima y el Estadio Bernabéu, Cuzco y la plaza de Castilla con los edificios gemelos que forma la Puerta de Europa y por último las cuatro torres que dibujan el moderno skyline de la capital.

Todos los madrileños que circulamos diariamente por este paseo en coche pensamos que es llano, pero los corredores sabemos por experiencia que tiene una buena inclinación, sobre todo a partir de la altura de los Nuevos Ministerios. Pero a pesar de la subida continuada estamos frescos de piernas y avanzamos a un buen ritmo siempre controlado. Como buena liebre me he estudiado el recorrido y sé que debemos guardar fuerzas para el tramo final que va a ser el más duro.


La carrera gira y da la vuelta sin llegar a la altura de las cuatro torres, una lástima creía que pasaríamos por debajo de ellas a través de la zona ajardinada. Lo que antes era subida se convierte en un ligero descenso de vuelta a Plaza de Castilla para coger Bravo Murillo hasta Cuatro Caminos. Esta zona es la más favorable del recorrido con diferencia, tengo que parar un poco a mi prima que se lanza empujada por la bajada y sube el ritmo, sé que las alegrías se pagan en los últimos kilómetros.

En Cuatro Caminos nos espera mi canija y su pancarta con mi hermana mayor, unas asiduas animadoras de nuestras carreras, me paro a saludarlas, en esta ocasión no tengo prisa y dejo que el grupo se adelante un poco.

Ahora viene la parte del recorrido que me parece más rompe piernas, ya vamos maduritos y empieza una zona de toboganes, subidas y bajadas que van minando las fuerzas. Para terminar tomamos la calle Serrano con su tobogán al cruzar Maria de Molina y girar a la izquierda para atacar la subida por Ortega y Gasset que acaba en Príncipe de Vergara. Esta cuesta siempre se atragantan y mi prima empieza a notar los efectos de los kilómetros, debemos bajar el ritmo y regular.

Poco antes, a la altura del puente de Eduardo Dato, nos hemos separado de los corredores del maratón. Como es tradición les despedimos con aplausos y gritos de ánimo campeones. A ellos todavía les queda muchos kilómetros de esfuerzo.

En este tramo deberíamos haber contado con el apoyo de mis tíos que viven en la zona, pero se han ido de fin de semana fuera de Madrid y no están para animar a su hija. Les dedicamos un recuerdo y les ponemos una gran cruz negra.

Llegamos al Retiro, ahora sólo queda rodearlo para entrar en la línea de llegada, se dice pronto pero son 5 largos kilómetros, la primera mitad de bajada pero la última parte es una dura subida. Personalmente es un tramo que me encanta pero en esta ocasión mis obligaciones como liebre me hacen estar más pendientes de dar ánimos a mi prima que de correr. Después del último avituallamiento donde ha tomado un gel y un plátano, se la ve ya cansada pero no piensa reconocerlo y aprieta los dientes. Se viene arriba un poco cuando se cruza con un par de compañeras que están animando.


Pero cuando llegamos a la cuesta de Alfonso XII, llega el silencio, la cabeza gacha y el dolor de piernas. Todo el grupo adecuamos el ritmo a la cuesta y procuro hablarla y darle ánimos para que por su cabeza no pase la opción de pararse. Pero es dura de pelar y a pesar de reflejarse en su cara lo que está sufriendo, en ningún momento de su boca sale una palabra de desánimo ni hace intención de pararse y aguanta el ritmo que le marcamos. Que merito tiene, todo un lujo poder acompañarla.

A pesar de su esfuerzo, le es imposible mantener el ritmo y los tiempos se disparan, sobre todo cuando pasamos por la Puerta de Alcalá y atacamos la última rampa de la calle Alcalá. Sube escoltada por sus guardaespaldas, mientras no paramos de repetirle que ya es el final que sólo queda el último esfuerzo.

Y como todo lo malo en la vida la cuesta también se acaba y atravesamos la entrada del Retiro. Su cara cambia y su zancada se alarga, ya no sufre solo se prepara para disfrutar. Mi labor ha terminado y me retraso unos metros con mi cuñado, mientras mi prima se junta con su grupo de guardaespaldas para entrar gloriosa en la meta.


La marca es lo de menos, el logro es cruzar la meta. Abrazos, felicitaciones y foto de los campeones. Últimamente mi labor como liebre me ha dado muchas alegrías, pero en el caso de mi prima, además de muy bruta es muy disfrutona y su euforia es contagiosa, parece que hayamos logrado un hito histórico.

Les dejo disfrutando de su logro, mientras voy a buscar al ilegal de mi cuñado que sin dorsal no ha podido entrar en el recinto. Las medidas de seguridad, que cada vez son mayores desde el atentado de Boston del 2013, me impiden volver a entrar por lo que nos despedimos desde la valla y me voy a casa contento por una gran mañana corriendo.


Pasados un par de días recibo un correo de mi prima, todavía con la resaca pos carrera citándome para el año que viene, pero en esta ocasión para acabar el maratón completo. Palabras mayores, yo estoy dispuesto pero ella tendrá que presentar un mejor plan de entrenamiento o su cabezonería no será suficiente para vencer el muro y acabar una vez más en el Retiro.

P.D. Comentar que tras las múltiples críticas a la Organización de la prueba el año pasado, en esta edición personalmente no puedo más que felicitarlos, con detalles de gran carrera como el avituallamiento sólido poco habitual en una media maratón y el “medallón” que se entrega a los que terminan.